Justo un año después de su último concierto en solitario en Madrid, los alemanes Milky Chance volvían a la capital, pero esta vez para hacerlo a lo grande. Un completo sold out en la mítica sala La Riviera no hacía otra cosa que ponernos en antecedentes de lo que nos esperaba.

Más que comprobado está que, llueva, nieve o truene, los fans de la banda no defraudan, y a pesar del frío helador, los más atrevidos se hacían fuertes y se agrupaban en las puertas de la sala antes de su apertura, con tal de ocupar las primeras filas. 

Con algo de retraso, como ya es común en los conciertos madrileños, arrancaba el show con el artista invitado, Conner Youngblood. Un joven con melena desaliñada y carácter animado, que se metió al público rápidamente en el bolsillo con su intento de hablar español.

CONNER youngblood
Conner Youngblood @ La Riviera – Foto de Julia Duato

Dos micrófonos, un par de sintetizadores y baquetas le fueron suficiente para llenar el escenario, ya que el americano no traía compañía. Mediante grabaciones in situ de su propia voz y ritmos varios, para después cantar sobre ellas, Conner nos conquistó con sonidos que recordaban a referentes como James Blake o Bon Iver.

Repasando sus anteriores EP’s, Connor también nos dio la oportunidad de escuchar su último single, “Bear river migratory bird refuge”, una delicada e intensa mezcla de sensaciones que hizo estremecerse hasta a las paredes de La Riviera.  

A eso de las 9.30 se apagaban las luces al unísono con el hilo musical, para dar paso al momento más esperado de la jornada. Esos pequeños pero alborotados pies de Clemens Rehbein, frontman de la banda saltaban al escenario seguido por los demás integrantes de Milky Chance. A grito de “Of you my love”, estribillo de la canción “Clouds” de su último LP, el público se ponía de puntillas y comenzaba a mover el cuerpo.

Milky Chance
Milky Chance @ La Riviera – Foto de Julia Duato

No fue hasta después de la tercera canción, “Blossom” cuando Milky dejó de lado su guitarra para saludar a los allí presentes e invitarnos a todos a pasar un buen rato. Con un comienzo totalmente nuevo, donde también sonaron “Ego”, “Doing Good” y “Peripeteia”, la banda prefirió dejar los oldies para el final.

En este martes, el escenario parecía más lleno que en otros conciertos del grupo, y es que, la ocasión lo merecía. Varios focos de luces, verdes, moradas y azules se repartían entre los sets de cada miembro, creando así una atmósfera propia sobre el tablado.

Milky Chance
Milky Chance @ La Riviera – Foto de Julia Duato

El primer ápice de los antiguos Milky Chance que tuvimos fue casi a mitad del concierto, cuando disfrutamos de “Sadnecessary”, canción que da título a su primer álbum de estudio, pero en un formato menos acústico al que nos tienen acostumbrados. En la misma línea, “Down by the river”, una de las canciones más coreadas de la noche y posiblemente una de las que les brindó la fama allá por 2014.

Comenzaba a sonar “Loveland”, una bonus track casi tan popular como su mejor éxito y Antonio, alemán de pura cepa pero con nombre muy castizo, como si de El flautista de Hamelín se tratara, hipnotizaba a los fans con sus malabares en la armónica, sonido muy característico de la banda y que nunca falla en sus directos. Desde las últimas filas se podía observar una conexión especial entre Milky y el vibrante público; un público sorprendentemente joven en una sala en la que no cabía un alma. 

Milky Chance
Milky Chance @ La Riviera – Foto de Julia Duato

No fue hasta el momento de oir “Cocoon” cuando nos percatamos de que el concierto se acercaba a su fin, el hit de su último LP (Blossom, Miggelig Records – 2017), por lo que aprovechamos para darlo todo y disfrutar de estos últimos minutos de música. 

Despedida rápida al igual que un rápido regreso al escenario. Todavía quedaban los bises, claro. Unos enérgicos Milky Chance decían adiós con “Stolen Dance” y “Sweet Sun”, posiblemente las canciones más buenrolleras de todo su repertorio. ¿Quién puede ponerse triste con despedidas así?

Milky Chance
Milky Chance @ La Riviera – Foto de Julia Duato

Mención especial a La Riviera, que a pesar de tener cierta fama en cuanto a su cuestionable sonoridad, la noche del martes dejó ver que está más que preparada para que bandas como Milky Chance o Conner exploten todo su potencial, y dejen al público con buen sabor de boca. 

Anoche Milky Chance nos robó más de un baile, y también el corazón.