La noche del sábado pasado, la Sala Custom de Sevilla se llenó de energía, colores y mucho, mucho «buen rollo». Crystal Fighters llegaba a la ciudad para hacer lo que mejor saben: una fiesta con su marca única de música, mezcla de sonidos electrónicos, toques folk y un espíritu libre que convierte cada concierto en una experiencia inolvidable. Y vaya si lo lograron.

Desde el primer acorde de «I Love London», y la mítica frase «Hola, me llamo Mimi», el público se dejó llevar por la atmósfera de diversión que Crystal Fighters despliega como nadie. Lo suyo no es solo música, sino una invitación a liberar la mente y el cuerpo, y los asistentes, sin duda, lo entendieron desde el principio. Se vieron desde veinteañeros descubriendo el grupo hasta fans de toda la vida; todos compartían una misma energía vibrante.

Con temas como «Follow» y «LA Calling», el ambiente se tornó aún más eléctrico. La banda, como de costumbre, se entregó en cuerpo y alma sobre el escenario, y esa autenticidad se tradujo en una conexión total con el público. Cada tema era recibido con entusiasmo, pero “Yellow Sun” y “Boomin’ In Your Jeep” desataron una locura absoluta, con la gente saltando y cantando, contagiada por la vitalidad de los músicos.

Cuando sonó “Love Is All I Got”, el ambiente se tornó mágico, con una fusión entre la voz de Crystal Fighters y el canto de los asistentes que hacía que el techo de la sala pareciera elevarse. Más adelante, con «Tranquilo» y «All Night», la banda bajó ligeramente la intensidad, permitiendo que el público respirara, aunque solo por un momento. Y cuando tocaron “Champion Sound”, la pista se convirtió en un auténtico océano de brazos en alto, con la gente coreando cada letra como si fuera la última.

El momento emotivo de la noche llegó con “Bridge of Bones”, una canción más introspectiva que generó un ambiente de calma y conexión profunda. Pero la fiesta no se hizo esperar, y pronto retomaron su ritmo enérgico con “Manifest” y “You & I”, temas que dejaron claro por qué Crystal Fighters tiene esa capacidad de hacer que sus conciertos se sientan como un abrazo colectivo.

Para cerrar el concierto, regresaron para el encore, con tres temas que fueron el broche de oro de la noche. Con «End The Suffering» y “Xtatic Truth”, la energía estaba en su punto máximo, y finalmente, con “Plage”, la sala Custom fue una fiesta total, un estallido de alegría que hizo sentir a todos como si estuvieran en una playa veraniega, sin preocupaciones, solo dejando que la música los transportara.

Crystal Fighters en Sevilla fue mucho más que un concierto; fue una celebración de la vida, de la diversidad y de esa energía positiva que la música puede transmitir.





