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Un año más, el Cortijo del Conde abrió sus puertas para acoger la decimoprimera edición del festival Granada Sound. La formación local Niños Luchando dio el pistoletazo de salida a la tarde de la primera jornada, que contó con nombres ya consagrados de la escena musical española como La Maravillosa Orquesta del Alcohol.

Los murcianos Viva Suecia demostraron con contundencia por qué eran los cabezas de cartel de la noche. Una hora y media de concierto plagado de energía, una escenografía muy trabajada e incluso fuegos artificiales. Tampoco faltó la ya habitual colaboración sorpresa que llevan haciendo en todos sus conciertos durante el verano. Esta vez el turno fue para Arde Bogotá y la colaboración fue doble, puesto que los suecos también fueron invitados a su escenario. Con tan solo dos discos y seis años de trayectoria a sus espaldas, la banda cartagenera obró como cabeza de cartel de facto, con un público totalmente entregado y las canciones bien aprendidas.

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Arde Bogotá.

Pero el Concierto (con C mayúscula) de la noche fue sin lugar a dudas el de Rufus T. Firefly, sobresalientes en todos los aspectos y con una calidad en el directo de la que pocas bandas pueden presumir. El cielo de Granada, una vez más, les dio la razón. Cabe destacar la siempre sobrecogedora colaboración de Anni B Sweet en “Selene”, o el cierre del concierto con “Pompeya” para, palabras textuales de ellos, “dejárselo calentito a Arde Bogotá”.

Rufus T. Firefly.

El rock de Karavana y Ciudad Jara fue el encargado de abrir el segundo día de festival, ambos conciertos protagonizados por pogos multitudinarios entre el público. Amaia aportó algo de frescura con un show impecable en el que por fin pude comprender por qué la llaman la Reina de España. Ya sé que esto que voy a decir va a resultar muy obvio, pero qué bien canta la jodía. La noche también tuvo espacio para Second, banda que, tras 26 años de trayectoria, se despidió de Granada con su último concierto en este festival que tantas veces les ha visto pasar por sus escenarios.

Amaia (de España).

Todas las miradas estaban puestas en Vetusta Morla, que hasta el momento aún no había traído a Granada el directo de su último disco, Cable a tierra. La banda madrileña volvió a imponerse en el recinto con un directo insultantemente bueno y con alguna sorpresa inesperada en el listado de canciones, como esa reaparición de “La mosca en tu pared” (eternamente agradecido por este momento) o el retorno de “Mapas”. El cierre -como no podía ser de otra forma- con “Los días raros” fue acompañado con fuegos artificiales, al igual que ya hicieran en 2021. Con el gamberreo folclórico de Ladilla Rusa y el cierre de We Are Not DJs, nos despedimos un año más de un festival que ya comienza a ser tradición en Granada. ¡Nos vemos en la próxima edición!

Fuegos artificiales al final del concierto de Vetusta Morla.

(Todos los derechos de las imágenes utilizadas pertenecen al festival).

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