Publicidad

Bajo un sol abrasador que marcaba el inicio de una jornada maratónica, el Festival Pulso GNP 2025 arrancó en Querétaro. La inauguración del escenario principal recayó en Tino el Pingüino, cuya actuación, a pesar de sus esfuerzos por llenar el espacio con su rap, dejó dudas debido a un sonido y una afinación titubeantes.

Sin tiempo que perder, en el escenario Bacardí, los Bándalos Chinos ofrecían una bienvenida mucho más sólida. Con un repertorio que incluyó «Vámonos de viaje» y «Departamento», la banda argentina reafirmó por qué estos temas se han convertido en himnos de la música independiente latinoamericana.

Publicidad - REVELAB studio

 

La representación argentina dio paso a la colombiana, con el turno de Elsa y Elmar. Su derroche de  carisma y energía parecía haber estado contenida por mucho tiempo. Elsa hizo un recorrido por su diversidad de canciones y discos, haciendo uno de los setlists más bonitos del festival y ofreciendo evidencias de sobra de por qué es una de las mejores compositoras de la actualidad.

Sin embargo, la actuación de Elsa nos dejó un triste recordatorio: los carteles de festivales en México siguen dominados por hombres La actuación de Elsa fue la primera de las únicas dos presencias femeninas del festival. Esto no era una anécdota, sino una realidad evidente del cartel: de los 19 artistas que desfilaron por los escenarios, la disparidad de género fue abrumadora. Con solo Elsa y Elmar y Nathy Peluso, apenas uno de cada diez artistas era mujer.

Inmediatamente después y mientras el recinto comenzaba a llenarse y los rayos de sol a relajarse, la presencia de Carlos Sadness en el escenario Bacardí se hizo notar. El público mexicano demostró por qué el catalán es uno de los artistas españoles más queridos y apoyados en el país, coreando cada una de sus canciones sin descanso.

Si hubo una actuación que se robó la edición, fue la de Nathy Peluso. La argentina ofreció la cátedra de la noche: vozarrón, presencia escénica imponente, coreografías impecables y una interpretación visceral de cada hit. Por momentos, parecía que asistíamos al espectáculo de una vedette de los años 70; de esas artistas totales que cantan, bailan, interpretan y lo hacen todo rozando la perfección y arañando las tripas. 

La noche continuó con la euforia electrónica de The Chainsmokers. Los productores y DJs estadounidenses nos hicieron saber por qué son dos de los mayores generadores de himnos de la última década, con un espectáculo monumental repleto de juegos de luces y fuegos artificiales que mantuvo la intensidad al máximo. En esa misma línea, Empire of the Sun congregó a una multitud de amantes del pop-rock electrónico, regalando una de las performances más memorables y con una de las escenografías más elaboradas de la velada.

El rock también tuvo sus momentos de gloria. Billy Idol consiguió la hazaña de acercar a las generaciones más jóvenes al rock clásico, mientras hacía las delicias de cualquier asistente que antecediera a la era millennial.

En el terreno nacional, Enjambre fue un auténto fenómeno de masas. El «llenazo total» de su escenario y la marea de merchandising entre los asistentes despejaron cualquier duda sobre su poder de convocatoria. Por su parte, Zoé fue a lo seguro, interpretando sus canciones más míticas con el respaldo de un recinto que las coreaba al unísono.

La devoción por Zoé generó una de las anécdotas del festival: Latin Mafia, programados en otro escenario justo después, llegaron tarde a su propio show por quedarse a ver a León Larregui y compañía. Ya en su escenario, el trío demostró por qué es una de las bandas mexicanas más escuchadas a nivel global, con una presentación de pura energía, por momentos descontrolada y excesiva.

En un notable contraste de programación, Porter fue relegado a un escenario pequeño. Resultó sorprendente ver a una banda con su trayectoria y recorrido en un espacio que no hacía justicia a su propuesta, la cual pareció congregar a una generación «menos chava».

Esta edición 2025 se consolidó además como un hito de convocatoria, siendo el primer Pulso GNP en superar los 50,000 asistentes: un récord claro y contundente. El cartel estuvo a la altura del hito, presentando un balance para todos los gustos que unió a algunas de las propuestas latinoamericanas más importantes del momento con nombres internacionales de renombre y estrellas clásicas que ya son parte de la historia.

El cierre del Pulso GNP 2025 encapsuló la diversidad de la jornada, con la Maldita Vecindad y Caballo Dorado clausurando simultáneamente sus respectivos escenarios, poniendo fin a una edición marcada por grandes actuaciones y una deuda pendiente en la representación, una vez más.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí