La palabra puta puede sonar realmente bonita y rabiosa. Ya lo hicieron Las Vulpes, Extremoduro o Bunbury. Muy distinto parece entonarse repetidamente en el trap con unos toques de machismo, cosificación y desprecio que ni en el restaurante de Bertín escucharíamos. Sin embargo, hoy no es este desprecio el recalcado.

El trap en España está alcanzando sus níveles más altos de popularidad y entre sus nombres el posiblemente más destacado sea C. Tangana. Una de las canciones del verano fue “Antes de morirme”, que se coló en prácticamente todas las listas de lo mejor del año. Puchito buscaba el hitazo y dio con la clave. Tras esto se multiplicaron las ofertas, la cartera iba abultando cada vez más en su bolsillo y detractores del género empezaron a amistarse con su música.

Publicidad - REVELAB studio

 

Hace escasas horas C. Tangana confirmaba su fichaje por Sony, una de las multinacionales con más recorrido y relevancia. Previamente ya lo había dejado caer con su último lanzamiento «Espabilao», donde adelantaba la noticia con perlas como “aquí muevo el contrato más caro del to` el gremio”.

Esta subida de poder adquisitivo y de popularidad ha servido para que también se alce hasta límites invisibles su ego. Perlas como la recientemente estrenada y nombrada, la portada del single en la que se aprecia un bocadillo de billetes o esta fotografía colgada en sus perfiles sociales presumiendo de su “poder” solo le quitan credibilidad. El trap, género urbano de la calle y procedente del trapicheo, pierde su esencia para comportarse como un triste discurso repleto de inmadurez, soberbia y egocentrismo.

No es de extrañar que su público mayoritario se encuentre en una franja de edad entre los 15 y 25 años. La inmadurez de algunos de sus mensajes no calaría entre el público adulto y crítico. El rechazo que consigue entre las cabezas más reflexivas se complementa con la crítica por la influencia que puede causar sobre adolescentes que se autodenominen espabilaos por retuitear algunas de las posturas y sobre todo formas de Tangana.

Amigo Puchito, la libertad para presumir de tus éxitos, fama y dinero es totalmente de la segunda persona del singular, pero ni las formas, ni el formato, ni el momento quizás sean las de mayor corrección. No defiendo que haya que ser correctos, pero si espabilaos; y en este caso tu espabilo aun hay quién lo está buscando con la contaminación de Madrid. Porque la música no debería ser un medio para exclusivamente tocar el bolsillo.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Indiescretos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here