Iván vuelve a casa. Se rodea de las personas que le importan. Deja lo banal a un lado, se da cuenta de lo verdaderamente importante y vive. Cambia su manera de vivir dándose cuenta que nuestra pequeña casa forma parte de una Vía Láctea que es una muy pequeña parte de Laniakea y se queda tranquilo. Lo asume, lo disfruta y nos lo enseña en este Casa, definida aquí como un estado de ánimo, un momento de paz y satisfacción consigo mismo. Iván, no aconseja, sólo se va mirando al espejo y va cambiando cosas, te hace reflexionar sobre si estás contento en tu forma de vivir contándote el camino transitado hasta que ha llegado a su casa y lo musicaliza.

Ivan Ferreiro ha conseguido un éxito con El pensamiento circularEstá sonando en las emisoras y el LP ha sido número 1 en ventas gracias a este delicado tema sin estribillo (no es el único) sino fuera por ese «No muchas ni tampoco pocas» que se repite y una simplicidad que la hace especialmente accesible, algo que no ocurre habitualmente con este artista. Pero Ivan Ferreiro no se ha vuelto más comercial, su disco no entiende de estructuras y sigue necesitando de bastantes escuchas para entrar en su mundo.

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Casa, a pesar de sus letras en muchas ocasiones indescifrables, tiene muchos momentos donde empatizar, momentos de un rock desgarrado (sobre todo por la voz de Iván) y principalmente de extrema delicadeza y sencillez que se van intercalando hasta hacer de éste un disco muy dinámico. De los primeros nos encontramos con «Laniakea» o «Dies Irae» y del segundo canciones como «Tupolev», «Todas esas cosas buenas», «Río Alquitrán» o «Farsante». Ésta nacida de un estribillo que Leiva hizo para el recién publicado nuevo disco de Raphael (hubiera sido de lo mejor del disco) y que acabó enseñando a Iván, con el cual la remató conjuntamente con Amaro Ferreiro acabando finalmente en Casa.

Especialmente destacables son las dos canciones que superan los 6 minutos, como son la elegante y roquera al 50% «Los restos del amor» con la colaboración de Martí Perarnau (Mucho) en el estribillo y Egon Soda y «Casa, ahora vivo aquí», una colección de cambios de ritmos, canciones dentro de canciones y arreglos dispares como las cuerdas y unos teclados que destacan especialmente en este trabajo.

Las mejores: El pensamiento circular, Los restos del amor, Casa, Laniakea.

Valoración: Resultado de imagen de 3 estrellas

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