El Primavera Sound. Faltan palabras para abordar la mera magnitud del evento, los kilómetros caminados y las horas de música que escuchamos, bailamos y vivimos. El Primavera es un evento que apuesta por bandas pequeñas, por las nacionales, por gente que crea música nueva, por las mujeres, por música de diversidad, por música de otras culturas, por música que sale de lo común, por lo mejor de lo comercial. Apuesta por la música en todas sus formas, humores y variedades. Aquí intentamos dejar una idea de una experiencia del Primavera Sound 2018, aunque habrán miles de otras y distintas, ya que las combinaciones de escenarios son infinitas. ¡Viva el Primavera!

3. Jueves, 31 de mayo

Warpaint Primavera Sound 2018, foto por Sergio Albert

Jueves fácilmente puede llamarse el día del “Girl Power” ya que las mujeres dominaron los escenarios, cosa de que pocos festivales pueden presumir.

LA MEJOR ACTUACIÓN: Fever Ray en escenario Apple Music

LA SORPRESA: Chvrches en escenario Seat

LA DESILUSIÓN: War on Drugs en escenario Mango

YONAKA

Nuestra noche empezó en el escenario Adidas originals, con Yonaka, la joven promesa del rock británico. Podía ser una banda más de rock alternativo inglés, como tantas otras, si no fuera por la frontwoman, Theresa Jarvis, que trae un toque hip hop en sus estrofas prácticamente rapeadas, como en el nuevo single “Fucking with the boss”, y la referencia pop en los estribillos pegadizos. Sobre el escenario Theresa tiene una presencia dominante y sexual, otro truco prestado del género de pop, sin embargo, el arma más potente de Yonaka se neutralizo por un sonido mal equilibrado. Las guitaras le ahogaban a Jarvis, y singles tan vocalmente potentes como “Wouldn’t wanna be ya” o “Ignorance” se quedaron impotentes a mitad del camino.

WARPAINT

Si alguna vez te has preguntado qué pasaría si las protagonistas del clásico noventero “Jóvenes brujas” se juntasen para formar una banda de rock, Warpaint es tu respuesta. El cuarteto estadounidense hizo un hechizo aquella tarde sobre el escenario Seat, construyendo capas sutiles de sonido sobre una base de latido grave del bombo hasta conseguir un total hipnotizador, potente, pero sobretodo, sutil. El setlist se compuso mayormente de sus hits más animados, como “Love is to die”, pero partiendo de que su recopilatorio melancólico no es clásicamente festivalero, fue un acierto incluir “Billie Holiday”, considerada demasiado lenta por la propia banda. Fue en “Billie Holiday” donde mejor se apreció la magia real de Warpaint, la potencia de una sinergia que solo se consigue en una actuación totalmente altruista. Son las nietas de las brujas que no consiguieron quemar.

THE WAR ON DRUGS

La siguiente actuación, The War on Drugs, en el escenario hermano, sirvió para contrastar y reflexionar que a pesar de que varios caminos conducen a Roma, no todos son igual de buenos. Los estadounidenses también ofrecieron una actuación lenta, melódica, romántica… pero aburrida. Aunque fueron técnicamente perfectos, War on Drugs no consiguió crear el mismo embrujo que Warpaint, solo dieron la sensación de la banda sonora de la escena en la que los protagonistas por fin hacen el amor (en misionero) en un drama romántico.

UNKOWN MORTAL ORCHESTRA

Mientras tanto Unknown Mortal Orchestra estaban levantando el ritmo en el escenario Apple Music. Ofrecieron una actuación elegante y concisa, tirando de su amplio recopilatorio de hits como “”Necessary Evil” o “So Good at Being in Trouble”. El cóctel de géneros de UMO fue refrescante para el paladar, ya cansado de conciertos de tempo bajo.

Esa noche presenciamos a dos conciertos absolutamente opuestos en estilo (entre otras cosas), pero competidores de categoría pro en espectáculo: Björk y C Tangana.

BJÖRK

Björk, la reina etérea de un mundo celestial nos presentó su Utopia, la última obra de su recopilatorio formidable El escenario bajo su mandato se convirtió en un bosque de hadas, repleto de fauna (flautistas) y flora exótica. El set sumergió al público directamente en Utopia, abriendo con la primera mitad del LP: “Arisen My Senses”, “The Gate” y “Utopia”. Sin embargo, hizo un guiño a su recorrido de un cuarto de siglo con temas de su discografía temprana como “Human Behaviour”. La obra completa: sus lamentos efímeros, la puesta en escena, su mera presencia, nos transportó a una alucinación psicodélica, una fantasía de un sueño que casi no recuerdas al despertar pero que deja sabor dulce en la lengua. Björk está tan fuera de la escala de evaluación ordinaria que juega en su propia liga; el público sólo pudo absorber en silencio.

Bjork Primavera Sound 2018, foto por Santiago Felipe

Pero no hay nada como el trap nacional para acabar con un sueño tan bonito.

C TANGANA

C Tangana, el falso ídolo, se presentó en plena decadencia. En un espacio de un tema consiguió juntar dos motocicletas de rally y una manada de mujeres semi-desnudas entre llamas en el mismo escenario. Tomémonos un momento para apreciar la ironía de que tenían el lema “fuck the patriarchy” pintado sobre su pecho desnudo. Dos temas más tarde salieron las strippers. C Tangana, de una manera más urbana montó un circo de decadencia. Mostró una astuta sensibilización a las corrientes sociales, hambrientas para algo para criticar, y nos dio un espectáculo que pedía a gritos ser criticado. No contó con que el público ya estuviera insensibilizado a sus excesos. El playback fue impecable.

C Tangana Primavera Sound 2018, foto por Alba Ruperez

FEVER RAY

Es una lástima que cada vez que hablo de Fever Ray, el nombre artístico de Karin Dreijer, le tenga que presentar con Es la de la canción de la serie Vikingos”, sobre todo teniendo en cuenta que su último trabajo Plunge es un giro de 180 grados de la melancolía de “If I had a Heart”, pero así estamos. Fever Ray subió al escenario acompañada de dos álter egos: una caricatura de feminidad, y otra de masculinidad, con Fever Ray en el centro. Algunas metáforas no requieren mucha interpretación. Abrió con “The Itch”.

Fever Ray Primavera Sound 2018, foto por Paco Amate

Fever Ray transmite esa calidad mística que se asocia con la música que sale de Suecia, pero en su actuación se fusiona con la imagen salvaje Dreijer y la percusión tribal para crear una experiencia primitiva, y mucho más orgánica que sus compatriotas, como Lykke Li.

NICK CAVE AND THE BAD SEEDS

La imagen de Nick Cave nadando en un mar de fans en “Push The Sky Away” se convertirá en una a de las imágenes icónicas, no solo del Primavera Sound 2018, sino de la identidad perpetua del festival. Actuaciones así nos recuerdan que Nick Cave es una de las últimas estrellas de rock intactas que nos quedan, un personaje leyendario y una presencia sobre el escenario digna de ese título. Abrió con “Jesus Alone”, la primera canción de su último álbum Skeleton Tree, pero no faltaron canciones míticas como “Red Right Hand” (sí, es la de Peaky Blinders), o “Loverman”, por fin de vuelta en su setlist. Fue una actuación de otro nivel, nos encontramos delante de un artista con suficiente seguridad sobre el escenario para ser sincero en su actuación, que sabe que no necesita más que su presencia para dejar una impresión profunda, así que deja atrás toda decoración. Tan impecable como su traje.

Nick Cave and the Badseeds Primavera Sound 2018, foto por Eric Pamies

CHVRCHES

Chvrches es una banda óptima para un festival. Electropop ochentero, movido y apto para todos los paladares. Son una banda perfecta para la transición incomoda entre actuaciones instrumentales de la primera mitad de la noche a los DJs de la madrugada. Lauren Mayberry, cantante y teclista, salió al escenario una frontman madurada desde su última visita a los escenarios Primavera en 2014. Desde las primeras notas de “Get out”, pasando por “Bury It”, “Graffiti”, “Never Ending Circles”, hasta las últimas de “Never Say Die”, Mayberry mantuvo un ritmo elevado, bailando de un lado del escenario al otro. Y el público bailó con ella hasta las tantas de la madrugada.

Chvrches Primavera Sound 2018, foto por Sergio Albert

2. Viernes, 1 de junio

John Maus Primavera Sound 2018, foto por Dani Canto

Sin duda, el viernes fue nuestro mejor día de conciertos, un día en el que las mejores actuaciones ocurrieron en los escenarios pequeños.

LA MEJOR ACTUACIÓN: Yellow Days en escenario Adidas originals / Thundercat en escenario Ray Ban

LA SORPRESA: Sevdaliza en escenario Pitchfork

LA DESILUSIÓN: Ty Segall en escenario Apple Music

JOHN MAUS

John Maus, en el escenario Pitchfork, fue de las actuaciones más esperadas de electrónica emergente, pero acabó siendo un show ligeramente perturbador.

La electrónica del productor en directo es grandiosa y suntuosa. Las capas de sintes ochenteros, los graves de la batería, y el bajo subterráneo se combinan para dar una sensación de majestuosidad religiosa, aunque quedó plana a lo largo del set al no cambiarse de tono. La actuación vocal fue inquietante, con John Maus contorsionado entre gritos dolorosos, dándose golpes en la cabeza y arrancándose la ropa como si le ardiera la piel. El efecto total fue desilusionante y perturbador.

YELLOW DAYS

Yellow Days, el nombre artístico de George van den Broek, es eternamente comparado a King Krule, por los paralelismos musicales basados en un estilo fuertemente influenciado por jazz y centrado en vocales potentes. Sin embargo, a mí me da que no son tanto artistas parecidos, sino contemporáneos fundadores de un género musical, un género que aún no tiene nombre (¿Jazz hop? ¿Post jazz? ¿Hipazz? ¿Neojazz?).

Yellow Days Primavera Sound 2018, foto por Paco Amate

Yellow Days abrió con “So Terrified of Your Own Mind”; una canción desnuda, solo la voz y escasas notas de guitarra, que no necesita nada más para mostrar el talento de Van der Broek.  Al final de la canción tenía al público entero enamorado. Fue un concierto sensual y crudo, propulsado por su voz quimerica: a ratos aterciopelada y a ratos rota con pasión. Aunque tardamos en descubrir cosas en España, no queda lugar a duda que la siguiente vez que toque en el Primavera Sound, Yellow Days tendrá un escenario principal.

SEVDALIZA

Sevdaliza fue la mayor sorpresa del festival. Su actuación en el escenario Pitchfork tenía un horario difícil, coincidiendo con Mogwai y The National, pero su carisma nos atrapó.

Sevdaliza Primavera Sound 2018, foto por Paco Amate

Sevdaliza, nombre artístico de Sevda Alizadeh, parece algo entre una modelo de Victoria’s Secret y una descendiente de las Amazonas, pero es solo el principio de su presencia monolítica en el escenario. Su especialidad es un hip hop electrónico experimental con un tempo lento, un formato que se traduce sorprendentemente bien al directo. Desde el primer momento de fascinación por la combinación de una pista de bajo subterráneo con una voz suntuosa que puede alcanzar la estratosfera, el espectador ya está perdido. Cuando Sevdaliza empieza a moverse con la una competencia de bailarina profesional el espectador lentamente cae en que no puede irse, tiene que quedarse y ver a esta diosa entre meros mortales. El embrujo es completo.

Lo más chocante es la revelación que sólo lleva seis años haciendo música. Sevdaliza en su conjunto es reina.

THE NATIONAL

The National es la banda sonora para cuando la vida te rompe el corazón, especializada en depresión, rupturas, pérdida y oscuridad generalizada. Es sorprendente, entonces, que esa oscuridad cuaje tan bien en un ambiente festivo como un festival. Puede ser su capacidad única de crear tensión, o la potencia de la batería con velocidad de metralleta, o el barítono de Matt Berninger, pero el postpunk introspectivo de The National se traduce a un directo intenso. Desde “Graceless” hasta “The System Only Dreams In Total Darkness” la actuación de Berninger es sincera, honesta y desnuda. Deja expuesto el alma y todos sus demonios. Quizás la conexión humana de ese exorcismo hace que The National sea un directo festivalero tan favorecido; la capacidad de Berninger de hablar con la oscuridad que lleva el público en su interior, y curarla.

The National Primavera Sound 2018, foto por Sergio Albert

THUNDERCAT

La niña en mi interior tiene un punto débil para cualquier artista que haga referencia a una película Disney en su letra; la friki tiene que adorar al artista que nombra a un personaje de Dragonball; y la amante de música a un artista con un talento de la magnitud de Thundercat.

Thundercat Primavera Sound 2018, foto por Garbinel Rizar

Stephen Bruner (el hombre detrás del apodo), abrió con “Capitan Stupido”, de su último trabajo, “Drunk”, pero no faltaban sus singles mas reconocibles como “Tokyo” o “Them Changes”. De alguna manera Bruner consigue un híbrido brillante que parece a jazz, pero sin emplear los instrumentos clásicos del jazz, solo un bajo manejado con una competencia virtuosa. El set tuvo el esqueleto desestructurado característico del jazz, pero matizado con la efervescencia del funk y complementado con la voz aterciopelada de Bruner. El resultado tuvo una elegancia felina, y un sonido realmente propio. Una actuación digna de los Aristogatos.

CIGARETTES AFTER SEX

Uno solo puede preguntarse qué tipo de proceso lógico llevó a que Cigarettes After Sex tocasen a las 00.40 de la noche en vez de las 8 de la tarde. ¿Puede ser que temían que juntarlos con The National llevaría a que los festivaleros entren en una depresión catatónica y se irían a casa a llorar?

Dejando a un lado su posicionamiento curioso dentro del horario, los estadounidenses dieron una actuación preciosa. Lenta, sensible y dulce, Cigarettes After Sex contaron una historia de corazón, las palabras derritiéndose en la boca de Greg Gonzalez, con sombras instrumentales envolviendo al público como una niebla.

TY SEGALL & THE FREEDOM BAND

Esperando en un público emocionado repasamos la lista: quitamos los pendientes, atamos los cordones con doble nudo, recomprobamos la cremallera de la riñonera. Todo parece estar en orden, estamos preparadas para el pogo. Cae una gota de sudor entre el aplauso acompañando a la banda cuando suben al escenario. Suenan las primeras notas de “Wave Goodbye” y estamos esperando, empezará la guerra en cualquier momento.

Hacia el final de la tercera canción intercambiamos miradas confundidas. ¿Nos hemos equivocado de escenario? ¿Dónde está el pogo?

Ty Segall and the Freedom Band Primavera Sound 2018, foto por Alba Ruperez

En Ty Segall vimos la importancia que tiene un público en el ambiente del concierto. Se puede ver a la misma banda, con el mismo setlist, pero si tienes la mala suerte de encontrarte rodeada de personas que sólo están ahí por coincidencia, no lo vivirás igual. El pogo vino para la mitad del setlist, pero el recuerdo del concierto no fue comparable con lo que se vivió en Paredes de Coura, por ejemplo. Ty Segall fue víctima de la maldición del postureo en festivales. Una lástima.

CHROMEO

No hay nada mejor para el cuerpo a las 3 de la madrugada que bailar, y Chromeo te lo ponen fácil. Chromeo ofrecen ritmos elecrofunk irresistibles, con un paralelismo a Prince evidente. Resulta imposible no mover los pies, y son un acierto rotundo para acelerar el ritmo de la noche.

1. Sábado, 2 de junio

Jane Birkin Primavera Sound 2018, foto por Eric Pamies

 Un día de grandes nombres, grandes sonidos y grandes desilusiones. 

LA MEJOR ACTUACIÓN: Jane Birkin en escenario Seat

LA SORPRESA: Skepta en escenario Seat

LA DESILUSIÓN: Arctic Monkeys en escenario Mango

JANE BIRKIN sings BIRKIN/GAINSBOURG : SYMPHONIC

Jane Birkin hizo historia. Historia es traer una orquesta de 50 piezas a un escenario de festival popular. Historia es apostar por la música clásica. Historia es transcender generaciones y barreras lingüísticas con pura música.

El proyecto de Birkin/Gainsbourgh: Le Symphonique empezó como un homenaje al duodécimo-quinto aniversario de la muerte de Serge Gainsbourgh, su pareja de 13 años y colaborador artístico después del fin de su relación. Birkin, en colaboración con el compositor Nobuyuki Nakajima, reanimó su recopilatorio con acompañamiento de música clásica. El resultado es estelar. Birkin ofreció una actuación emotiva, y realmente única en el panorama actual. No hubo ni un ojo seco en el público.

La traducción del formato orquestra a un escenario festivalero no habrá sido fácil. La organización habrá tenido que contratar a un técnico de sonido sólo para hacer posible esa actuación, ya que equilibrar a 50 músicos no es tarea trivial. Es probable que esa hora fue la más cara de la programación, pero fue ejecutada a la perfección. La presencia de Jane Birkin en el cartel refleja una dedicación encomiable a la innovación y calidad musical por parte de la organización del Primavera Sound.

Esa noche Serge Gainsbourgh vivió otra vez a través de su obra, Jane Birkin volvió a darle vida.

LYKKE LI

Lykke Li presentó a su nuevo trabajo, so sad so sexy. La actuación de la sueca fue lustrosa, entretenida, pero superficial.

Lykke Li Primavera Sound 2018, foto por Sergio Albert

Realmente escuchando su música se transmite algo más místico y sentimental que lo que enseña sobre el escenario. En la grabaciones de trabajos como “I Never Learn” o “No Rest for the Wicked” Lykke Li tiene enganche emocional, pero sobre el escenario, disfrazada de la princesa pop oscura, Li queda llana, le falta dimensión. Considerando el contenido completo de “so sad so sexy”, el cambio de imagen empieza a cuadrar ya que en este álbum Li abandona todos sus vínculos con el indie, apostando por pop puro, matizado con hip hop, como muestra en “deep end”. Sin embargo, estas consideraciones retrospectivas sólo confirman la sensación que dio sobre el escenario: de una artista que no cuadra de todo con su imagen, que aun está incomoda en su nuevo molde de artista pop.

LORDE

Lo primero que choca de Lorde al verle salir al escenario es su edad: es imposiblemente joven con tan solo 21 años. Lo segundo que choca de Lorde es su voz. Escuchar los discos simplemente no prepara para su rango, ni poder vocal. Abrió con tempo elevado: su hit empapado de RnB “Sober” directamente seguido por “Homemade Dynamite”, otra pista explosiva (no me pude resistir). A mitad del set Lorde relajó el ritmo con “Liability”, una canción agridulce sobre el amor en tiempos de Instagram. Es una de esas canciones por las que Lorde tiene fama, unas experiencias tan familiares que podrían ser propias.

“Melodrama” y “Supercut” volvieron a subir el ritmo, ya que nos prometió un concierto para bailar. Un par de toques habrán dejado su actuación impecable: coros directos, un pelín de producción para llenar el escenario (aunque sea con humo y luz), pero realmente esos detalles son lo de menos. Fue una hora divertida y ligera, sin pretensiones y brillante por su sinceridad.

ALEX AND THE MONKEYS (née ARCTIC MONKEYS)

Ya estamos. Ya llegamos al evento esperado de la semana, la vuelta de los Arctic Monkeys a los escenarios españoles. La multitud apretada y comprimida delante del escenario Mango para ver a los ídolos de nuestra adolescencia. Los milenials crecimos con estos británicos, vimos a aquellos chavales de Shefield evolucionarse a las estrellas del rock que son hoy en día.

Arctic Monkeys Primavera Sound 2018, foto por Sergio Albert

El nuevo trabajo de los Arctic Monkeys es una bajada de ritmo importante, dejando atrás su rock taquicárdico temprano, e incluso la pulida fusión de indie y RnB de AM. En este renacimiento vuelven con sabor retro, es un LP de crooner moderno. No habré sido la única ansiosa para ver como de transfiere el nuevo sonido al directo. Abrieron con “Four out of Five” y pasaron directamente a “Brianstorm” y “I Bet You Look Good On The Dancefloor”. El setlist no dio mucha prominencia a Tranquility Base Hotel & Casino, pero su presencia marcó el tono del resto; optaron por los hits más lentos de su recopilatorio, incluyendo “Why’d You Only Call Me When You’re High?”, “One For The Road”, y la mítica “505”.

Alex Turner quiere ser crooner, y solo él es tan increíblemente diva que puede permitirse tener a uno de los mejores baterías del rock, tocando como su personal banda de apoyo. (Matt Helders colaboró con Iggy Pop y Josh Homme en el último álbum de Iggy, Post Pop Depression; si trabajas con los dioses del rock, será que eres uno de ellos). Y ahí tenemos a la raíz del mal en el concierto. El cambio radical del estilo de los Arctic Monkeys pone en primer plano los vocales de Turner, bajando las pistas de los demás, lo que supone un reajuste importante para una banda que hasta ese momento ha sido mucho más potente en la parte instrumental. El resultado fue que las canciones nuevas, aunque no motivasen al público, sonaron espectaculares; mientras los “bangers”, esos hits que el público deseaba con tanta ansiedad, quedaron castrados, desinflados y adiestrados. ¿Qué queda de la tensión que monta “Do Me a Favour” si le quitas el latido profundo de la batería? ¿”Brianstorm” a medio volumen? Esto, sumado a que la presencia de la banda sobre el escenario fue mecánica y sin interés particular, dio para un concierto lento.

Arctic Monkeys Primavera Sound 2018, foto por Sergio Albert

Pero el momento más perturbador vino un par de días más tarde, tras digerir la actuación en frío.

En la primera estrofa de “Do Me a Favour” aparece la línea “it’s the beginning of the end”, y llevo esas palabras insidiosas conmigo desde escucharlas en el Primavera Sound. ¿Cuánto tiempo estarán dispuestos Matt Helders y el resto a complacer las nuevas direcciones musicales de Turner? Desde luego, la huella del resto de los miembros fue ligera en Tranquility Base, ¿Cómo de acordes están con su contribución?

¿Es el principio del final de los Arctic Monkeys?

SKEPTA

Skepta, el concierto sorpresa para cerrar los escenarios principales. Sorpresa por su incorporación arrepentida al cartel, pero mayor sorpresa a nivel personal por lo bien que me lo pasé. Skepta es un una figura prominente en el rap británico, pionero de la escena grime, que pasó por el terreno comercial y, tras un colapso mental en YouTube, salió al otro lado con un LP provocativamente antiautoritario titulado Konnichiwa.

Skepta Primavera Sound 2018, foto por Eric Pamies

Skepta tiene una presencia monolítica sobre el escenario: un mínimo de efectos (había fuego, pero solo en momentos puntuales), un DJ en el fondo pero en primer plano sólo él y el micrófono; no necesita más. El minimalismo sobre el escenario fue un contraste directo con el caos en el público. La energía del concierto fue refrescante por su entusiasmo, llegando al punto de ebullición en los singles más prominentes como “Shutdown” o “That’s Not Me”.

Fácilmente superó la motivación en la actuación de los Arctic Monkeys hace escasas horas. Será que las corrientes del underground urbano, que llevan ya años acercando la denominada música negra al mainstream, han llegado a la superficie comercial, y Skepta es de lo mejor que nos traen.

PRIMAVERA SOUND 2018 AFTERMOVIE

¡Nos vemos en 2019!

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