El festival Viñarock presume de ser uno de los acontecimientos musicales más importantes del país. Sin lugar a dudas, en su veinte aniversario puede decir con la cabeza bien alta que sí, que lo es.

Más de 100 grupos y artistas han pasado este fin de semana por los escenarios que se instalan cada puente de mayo en Villarobledo, ciudad que ha quedado ya, tras veinte años acogiendo al festival, asociada a la música y sobre todo al rock.

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Viña Rock 2015

Elegir un día favorito es complicado. Quedarse con un artista es más que improbable. Escoger una canción es imposible. La cantidad de horas de música que este festival proporciona es inasumible y solamente desde la distancia y la perspectiva que nos da el paso de los días, podemos empezar a hacer un balance de este Viñarock 2015.

Estaba de cumpleaños y si su deseo era ser un éxito, las velas estuvieron bien sopladas por este festival de arte nativo que logró, un año más, que el domingo ningún viñarockero quisiera irse a casa.

Como regalo de cumpleaños, en esta edición la música se alargó un día más. Aunque para algunos, la fiesta duró muchos más días ya que, ansiosos por la llegada del Viñarock, las tiendas de campaña empezaron a brotar del suelo albaceteño ya desde el lunes.

Viña Rock 2015
Pero fue el miércoles cuando se abrieron las puertas del recinto, calificado por muchos como el paraíso y la verdad es que lo tiene todo para cubrir las necesidades humanas: comida, bebida, servicios, tiendas, zonas de ocio y recreo (este año se instaló un gran tobogán donde los asistentes podían descargar un poco de adrenalina), puntos de firmas de discos y encuentros con los artistas y sobre todo y lo más imprescindible música en directo nonstop-everywhere.

Se abrieron las puertas y ya todo fue imparable. La fiesta Previña comenzó el miércoles a las 19:30 horas en uno de los escenarios más importantes del festival, Escenario Negrita. Fue la música de Daniel Lança la primera en sonar, la primera en hacer correr a los enloquecidos ansiosos de música que comenzaban ya a correr por las rampas de acceso a los escenarios, la primera en provocar saltos y risas y la primera en comenzar a construir un ambiente viñarockero que se respira en kilómetros a la redonda. Fue un punto de partida y a partir de ahí ya vino todo seguido.

Tras la Sra. Tomasa y Muyayo Rif llegó uno de los puntos fuertes de la noche, Manu Chao.

Manu Chao Viña Rock 2015

El francés ofreció más de dos horas de concierto (era palpable las ganas que tenía de formar parte del cartel del veinte aniversario) y su sonrisa y buen rollo se contagió entre los viñarockeros. No estaban todos (el bono de este año no incluía la entrada a la fiesta previña para cuyo acceso era imprescindible comprar otro ticket a parte) pero dieron guerra.

La noche no acabó aquí ¡qué nadie se vaya a dormir todavía, que llega La Pegatina!

La Pegatina Viña Rock 2015

Y sí, llegaron y como siempre, la liaron. Letras pegadizas, ritmos rápidos y bailables… La rumba y el ska del grupo catalán fue la banda sonora de un festival que muchos esperan cada año con ilusión y que no había hecho más que empezar. El broche de oro a esta fiesta aperitivo llegó con el Nada nos puede parar de Trashtucada.

Trashtucada Viña Rock 2015

El mensaje caló hondo. Los viñarockeros volvieron a sus tiendas, las luces se apagaron y la música se detuvo, pero había empezado el Viñarock, tres días por delante con más de 60.000 asistentes dispuestos a dejarse la piel.

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