Santa, el trabajo más divertido y alegre de Zahara, se despedía hace una semana justo de los escenarios. Ya no es noticia el derroche de originalidad que saca para crear y dar sentido a los tours. Por ello, en esta ocasión la singularidad recaía en una tiple trilogía de conciertos que incluían sus reconocidos acustiquísimos y formato trío. Tras asistir a las tablas de Alicante y Barcelona, pisaba las de Madrid. Llegaba al escenario fuerte de la Riviera, después de dejar las huellas de sus zapatos en dos de las salas que le vieron crecer como Libertad 8 y la Galileo Galilei.

Zahara

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“Tú me llevas” inauguró el concierto y para sorpresa de todos ya estaba entre el público bailando con ellos, con una intensidad como si de la última interpretación se tratase. Quiso desdramatizar el concierto rápidamente, por lo que “Leñador y la mujer América”, “El universo”, “Oh salvaje”, “El frío” y “Photofinish” desfilaron con paso firme, de seguido y sin rechistar.

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Un telón se descolgaba y al cabo de un par de minutos se dejaba ver la primera sorpresa anunciada del concierto. Su antigua banda, Martí, Miguel de Lucas y Víctor, se unían en el fin de gira de Z para revivir el inicio de lo que fue El Deshielo y es hoy el sonido de Santa. Los temas más cósmicos aparecieron con “Gracia”, “Donde habitan los monstruos” o una versión de los propio Mucho de “Nuevas ruinas”, entre otros.

Miguel Rivera, líder de Maga y en creciente racha en el arte de las colaboraciones, se subió al escenario para reversionar “Piedraluna” y “Hágase tu voluntad”. Con “El deshielo” y “Crash” encararon la previa a los bises.

“Olor a mandarinas”, “Interior noche”, uno de los temas más íntimos y preciosistas de Santa, y “Caída libre” celebraron la despedida de Santísima Trinidad Tour. Este último, que ya se ha posicionado como el principal hit del set de la ubetense, disfrutó de la coreografía de parte de sus amigas que aparecen en el clip y de la máxima y sobreesperada sorpresa de la gira.

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Yola Berrocal apareció poco antes de finalizar para acompañar en los coros las pegadizas melodías y cariñosas palabras que Z le ha regalado durante toda la gira. Como si fuera una más de la banda, abrazada al resto de compañeros agradeció al público su presencia en la Riviera. Momento freak, divertido y singular donde los haya.

Zahara

Zahara, ahora de merecidas vacaciones en Hawai como muestra en sus redes, ofreció un concierto basado en la diversión, donde sin embargo la emoción y la intensidad cayeron en saco roto. Zahara se olvidó de utilizar su principal arma por la cual su público más fiel fue conquistado. Melodramas como “Photofinish” o “Interior noche” no se sintieron con la fuerza que en otras ocasiones revolucionó los instintos. Éste pasará como el show de despedida más divertido que pudo ofrecer, ya que seguramente se trate de una de las artistas más carismáticas y cariñosas con su público. Pero desgraciadamente no, esta vez no emocionó; porque las tristezas en esta despedida parecían no estar para fiestas.

Fotografías: Cris Molina

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