De la mano de Miel de Moscas, un huracán atizó el Teatro Barceló descolgando de la puerta el cartel de “no hay billetes” al poco de comenzar el evento. Una humareda de colores nos lavó el cerebro, trasladándonos hasta 30 años atrás a nuestra década musical más prodigiosa.

Sierra

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Sierra, citados a las 20 horas, saltaron al escenario con un teatro a falta de lleno. Dicho vacío fue completado por una decena de canciones entre las que no faltaron las cuatro de su primer y único EP “La chica del cohete”, “Sintéticas”, “Tiene mucha fuerza” y “Golpes”, tema con el que abrocharon su actuación. La banda, que corresponde al trabajo en solitario de Hugo Sierra, animó a todos los asistentes, los cuales sufrían un desconocimiento prácticamente en su totalidad. Aun enfrentándose a un público desconocedor, disfrutaron de un gran apoyo respaldado por el seguimiento y movimiento en cada uno de los cortes de su concierto. Con su sonido vestido de la Movida, se despidieron cediendo paso a las dos grandes actuaciones de la noche.

Sierra

Perro, con la sala ya repleta, fueron los siguientes. En celo y ladrando comenzaron la presentación de Estudias, navajas, último y flamante disco de los murcianos. “Ediciones Reptiliano”, “Nueva Fumasa”, “Falso techo”, “Rencor Sabadell”, “Olrait” -muy pedida en la sala-, o “Azul mayoría absoluta”, fueron algunas de las incorrectas, políticamente hablando, canciones que presentaron del disco.

Perro

A pesar de echar en falta temas más arcaicos como “Gran ejemplo de juventud” o “Paco Fiestas”, si sonaron “Camiseta”, la siempre esperada “Reina de Inglaterra” y “Marlotina”, pogos con los que finalizaron su presencia en las tablas. Letras directas, desvergonzadas e inapreciables en muchos momentos por el bajo sonido en la voz, acompañaron a las dobles baterías que hicieron las delicias del Barceló.

Perro

Belako eran los encargados de bajar el telón. Encima se les echaba el tiempo y rápidamente saltaron al escenario y más tarde al público. Ni sus grandes y jóvenes éxitos, ni sus eminentes estrenos del futuro álbum, quisieron perderse la fiesta. Antes de llegar al ecuador del concierto se escucharon “Track sei” y “Nomad”, adelantos del próximo trabajo que verá la luz el 22 de enero y que parece proyectar un sonido mucho más electrónico. A pesar de los escasos días que llevan en los altavoces, fueron muy amparados y notablemente acogidos.

Belako

Anterior y posteriormente del sobresaliente y revolucionario Eurie, desfilaron “Stop contradictions”, “Southern Sea”, “Molly & Pete”, “Vandalism”, “Zaldi Baltza”, “Sea of confusión” y “Hounted house”. También se coló en el setlist una destacada y electrónicamente versionada «Sinnerman» de Nina Simone.

Belako

Con una voz cantante predominante en Cris, pero dependiente del tema, derrocharon seducción, afinidad, madurez y talento. Diversidad de géneros, idiomas y sonidos caracterizan a uno de los grupos más prometedores del panorama actual que continúan convirtiendo el directo en su principal as. Además, oficialmente ya han superado su máximo oponente. Y es que, a pesar de que en sus letras mayoritariamente prevalece el euskera, por fin desaparece el racismo compositivo que parece estar sumergido en España. Pogos y coros, son los dos destacados componentes que reafirman esta fidelidad que disfrutan en su directo.

Belako Tres actuaciones de diferentes índoles y semejantes referentes divirtieron a un sold out que no paró de vibrar. Un de menos a más que creció sin protección, pero nunca en peligro.

Fotografías: Pepa Alvarez

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