Carlos Sadness lanzaba esta semana su segundo larga duración bajo el nombre de La idea salvaje, compuesto por 11 canciones que hablan del amor desde el espacio, más dos exclusivas para Spotify. Éste es un disco de contrastes: despedidas y bienvenidas a la Tierra, ritmos que pasan por la primera marcha junto a otros que directamente meten quinta y letras que rozan la parodia combinadas con otras que chocan con el alma.

Carlos Sadness La Idea Salvaje

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El disco comienza con Que electricidad y Perseide, ambas servidas como adelanto de lo que sería el resto del álbum. Al igual que en Ciencias celestes percibió la personalidad de Iván Ferreiro en «Siempre esperándote», en este álbum se percató de que No vuelvas a Japón pertenecía a Santi Balmes. Por ello la voz de Love of Lesbian colaboró con Carlos para construir uno de los temas más potentes del álbum.

Con Bikini probamos el sabor más “afrotropical” con una melodía de lo más pegadiza e hipertensiva, pero que sufre una letra que es más digna de Georgie Dann que de uno de los músicos catalanes más destacados. Días impares recupera la estabilidad de sus letras, creando una de las canciones más lentas y sentidas del disco.

Carlos Sadness

En la misma ola que surfea «Bikini» aparece Miss Honolulu, una crítica social contra la superficialidad de las redes sociales con tintes de buen rollo y humor. Sputnik (El día que dejaste la tierra) desarrolla el resto del álbum, sin embargo no consigue igualar el protagonismo con la importancia de la canción, quedando malherido este primero.Carlos Sadness

“En mis retinas” se queda visualizada una de las letras más íntimas de La idea salvaje y la canción más lenta del disco. Tras este instante de extrema pausa llegamos a la pegadiza El gran momento, una de las más completas tanto en sonido como letra.

En lo que a nivel vocal nos referimos, Astronomía en el Tibidabo es la que con más firmeza guarda la esencia de sus anteriores trabajos con un tema mucho más contado que cantado. El día que volviste a la Tierra es el punto final del álbum con cuatro minutos y medio que recuerdan a Facto Delafe y Las Flores Azules y hacen de esta bienvenida una de las más sobresalientes canciones del álbum y de toda su trayectoria.

El disco presume de una notoria evolución hacia un sonido que se ha alejado definitivamente del rap y que busca una esencia más veraniega dispuesta a hacernos bailar. Además disfruta de un desconcertante orden, donde apreciamos como se alternan las canciones lentas con las más festivaleras, haciendo del LP un continuo stand by.

El tiempo dirá si supera a Ciencias celestes o a su EP Atraes a los relámpagos. Lo que es indubitable es que estamos ante su disco más festivalero y fresco de toda su carrera y que será perfecto para vaciar la luna llena en las noches de este verano.

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