El pasado viernes 17 de noviembre Ángel Stanich y su banda presentaron Antigua y Barbuda, su trabajo más reciente, en la Sala Acme de Cerdanyola del Vallès. El establecimiento, al borde del aforo completo, aplaudió la valía de cinco hombres que se atrevieron a exhibir sobre las tablas su primera vez domando un sonido así. El resultado, a pesar de los riesgos: un merecido notable.

La noche comenzó presentando en sociedad muchos de los temas recopilados en Antigua y Barbuda. Un día épico tuvo el honor de exponer el nuevo sonido Stanich al público de Barcelona. Esta sonoridad menos acústica, más profunda y con muchos más detalles interesantes de producción detrás era un reto para el directo. Sin embargo, este primer tema puso el listón alto y despejó (casi) todas las dudas que teníamos acerca de la defensa del nuevo LP sobre las tablas.

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Retomaron el hilo Galicia Calidade y Mañana, perteneciente al EP de este mismo año Siboney. Estos dos temas, de tintes más cercanos al Stanich clásico, terminaron de asentar las bases de un show enérgico tanto encima como debajo del escenario. La parte central del concierto rindió homenaje a los temas más míticos del cántabro, como Camino Ácido o Mezcalito. Los más vitoreados, por cierto, por los asistentes que se apretaban desde los pies del escenario hasta las mismas puertas.

La Sala Acme, en la periferia de la ciudad condal, acogía a un numeroso público venido de todas partes de la provincia. Atraído por el cántico nuevo del profeta greñudo, recibió esta remesa de temas de manera muy positiva. No nos deja de extrañar sin embargo que Stanich eligiera la pequeña localidad de Cerdanyola para presentar Antigua y Barbuda.

Los últimos representantes de su nuevo trabajo, entre los que destacó En casa Dios, fijaron la propuesta de directo: eficacia en la coherencia. El conjunto, si bien con algún titubeo en la ligazón de los sonidos, eliminó en sus arreglos lo superfluo (y complicado) y mantuvo el corazón de las nuevas canciones. Con esta decisión, pudieron defender de una manera más que decente lo que a primera vista parecía misión casi imposible.

Los últimos acordes de la noche los protagonizaron temas coreables por todos los asistentes, como Miss Trueno ’89 o Carbura. Así, con un buen sabor de boca tanto por lo conocico como por lo recién descubierto, cada mochuelo voló a su olivo. Por nuestra parte, solo queda felicitar a la banda por la progresión en su sonido y la correcta mesura que han tenido al ponerla en práctica con honores.

Fue una alegría comprobar que Ángel Stanich no sigue siendo «solo» el chico de la acústica y el cajón. Qué caminos lisérgicos tomará a partir de ahora, es aún un misterio. Pero, si quieres seguir disfrutando de este, entérate aquí de cuándo pasará el tour de Antigua y Barbuda cerca de tu ciudad.

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