Como Rosalía hasta las cejas de éxtasis, flotando entre el humo y las luces de neón. Como si Camela regresaran a casa en su nave espacial tras haber girado por todo el sistema solar. Como si los Pet Shop Boys se apellidasen Flores y vistiesen peineta y bata de cola. Como una virgen tras el cristal.  Así aparecieron el pasado sábado 25 de noviembre Fuel Fandango sobre el escenario de la sala Santana 27 en Bilbao cuando los primeros acordes de “Burning” empezaron a sonar.

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Aurora, ese disco que el grupo sacó a principios de 2016 fue el gran protagonista de la noche y es que tras más de un año girando con él ha llegado el momento de despedirse de él. Este era el penúltimo concierto del fin de gira, Aurora’s Last Sunrise, y la emoción se notaba en el ambiente. Un público que al principio parecía reacio a sumergirse de lleno en el universo electrónico-flamenco del grupo pronto cayó rendido ante los pies del dúo.

Hubo momentos para todo, la gente bailo como loca con temas más nuevos como “Toda La Vida” o “La Primavera”, se emocionó con la increíble interpretación de “Today” y cantaron al unísono clásicos de Fuel Fandango como “New Life”, «Trece Lunas» o “Shiny Soul”. Nita miraba y sentenciaba, como una santa que ha bajado a la tierra para transmitir su mensaje, la cordobesa no tuvo miedo en mostrarse tal y como es, misteriosa, carismática, fuerte y frágil a partes iguales. Salvaje.

Ella, vestida con un vestido negro que parecía tener vida propia mientras la vocalista taconeaba, bailaba y se movía como un ninja-folclórico sobre el escenario. Ale Acosta con una camisa de lentejuelas roja, como todas las rosas que adornaban el escenario. Pese a los problemas de sonido el grupo subo sobreponerse a ellos y hacer vibrar al público con cada canción.

Llegó la hora de terminar el concierto. Tras una falsa despedida y un largo rato de gritar “¡Otra, otra!” el dúo reapareció en el escenario (oh, vaya, nadie lo esperaba). La canción elegida para despedir la noche con Salvaje, el primer sencillo que sirvió de carta de presentación de Aurora y que les ha catapultado a lo más alto del panorama indie nacional.  El público enloqueció y se entregó a la canción como con ninguna otra, y es que lo que sucedió fue simplemente magia.

 

Mitad tablao flamenco, mitad Rave clandestina. Así son Fuel Fandango, una mezcla que a priori puede parecer extraña pero que resulta totalmente adictiva. Todas sus influencias parecen convivir en perfecta armonía, no hay prejuicios en lo que crean, el techno y el abanico orbitan alrededor de un mismo sol, castellano e inglés se mezclan y no pasa nada, todo vale en Fuel Fandango, y eso al público nos vuelve locos.

 

Fotografías: Irati Suaga Burdain 

 

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