Quizás por presentar este disco bajo su propio nombre, abandonando a El Pescao,  lo cual podría suponer un reinicio o como poco un giro hacia algo más personal o puede que por intentar  encontrar esa parte divertida que El Canto del Loco tenía en sus discos y que entiendo no estaba principalmente en Dani Martín, a tenor por las interminables baladas que el cantante principal de ECDL no para de publicar, que me apetecía oír y después hablar de este disco de debut de David Otero.

Tenía la sensación de que éste podría no ser un disco más de un artista que ya dio lo mejor a pesar de que el single «Una vez más», que tiene el «ABC» de lo que una canción comercial debe tener, no me acabo de convencer nunca (aunque me lo paso genial cantándola con los niños).

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En el álbum de debut de David Otero no hay giro teatral, es comercial, mucho, suena a lo que crees que va a sonar antes de oírlo pero tiene buenos momentos y una gran cantidad de canciones dan muy buen rollo, son un rio de canciones optimistas hasta tal punto que ni se permite hablar de una ruptura sin bajar el tono como es el caso del rock acelerado «Me voy» (referencia a Mecano incluida).

Este disco tiene muchos casi hits. Tiene el defecto de una producción bastante homogénea pero la virtud de que la elección de las mejores canciones se hace complicada para bien. Hay momentos intensos dentro de canciones que a priori no son redondas como por ejemplo el puente de «Me enciendes», el in-crescendo de la ya comentada «Me voy», ese «vuela, vuela, vuela» de «Micromagia» o la percusión de «Loco de amor», pero hay otras realmente acertadas, bastante cercanas a ser singles de éxito aunque me da que no lo serán, entre otras cosas porque no se está apostando por ellas para hacerlas single por ahora (y van dos).

Entre el pop y el rock y con toques ska y reggae, éste disco, aunque a veces esté excesivamente edulcorado o vaya en busca del himno (Aire o Abre tu Mente), si se escucha sin prejuicios puede darte alguna grata sorpresa como «Bestias», «Regreso» o «12 horas». La primera está en la línea de las baladas de ECDL, que entraban poco a poco y finalizaban en un estribillo efectivo. La segunda es una balada rock muy personal sobre su vuelta («Regreso con las manos vacías y con ganas de pedirme perdón, porque aún no lo he encontrado todavía y no recuerdo quien diablos era yo, cansado de vivir en la huida y de no escucharme en cada canción») con aires épicos a canción de banda sonora de película y por último «12 horas», muy cantable y que podría estar entre Leiva y Miss Caffeina; esa parte final con el «Te juro vas a tener que volver» es de los momentos más intensos del disco.

Para rematar David nos regala una especie de Bonus Track con «David y Goliath», un guiño a El Pescao más libre de El Canto del Loco, rapeando sobre un ritmo reggae, siendo ocurrente en sus letras y haciendo bailar y sonreír a la vez. Con una larguísima letra Otero se define, se pregunta muchas cosas sobre la vida y con ironía se cuestiona la manera de vivir («Me gusta los de abajo, a los de arriba no los creo»…. «me escuece la crítica y me gusta el halago, sobre todo si lo dices por las cosas que hago»… «Pasé de ser el último chico de la cola a tocar en escenarios ante miles de personas.  Y ahora sigo siendo el pringado que era antes con muchos años más, toda la vida por delante»… «Porque yo soy el primero en consumir como un chalado.  Me gusta tener un iPhone y unos leggings, ver el fútbol de pago. ¡Yo soy más pijo que los heavies!  y, ¿ cómo coño lo hago: me voy a vivir al campo con un huerto cerca de un lago y dejo de comer tanto?».

Divertido. Mucho.

Las Mejores: Bestias, 12 horas, Regreso.

Valoración: 3/5.

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