La Maravillosa Orquesta del Alcohol ha regresado con un nuevo trabajo bajo el brazo: Ninguna ola (PRMVR, 2020). Es un disco basado en el cambio en el que han abierto sus fronteras a nuevos horizontes, pero sin perder la esencia que los caracteriza como grupo. Hemos podido hablar con David Ruiz (cantante y compositor) para preguntarle por el proceso de creación del disco y, sobre todo, por las inmensas letras que dan vida a sus canciones. Esto es lo que nos ha contado.

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GRABACIÓN DEL DISCO

Muy buenos días, David. En primer lugar, me gustaría preguntarte una serie de cuestiones acerca del proceso de grabación del disco. He visto que el productor ha sido Raül Refree, con el que nunca antes habíais trabajado. ¿Hasta qué punto ha sido importante su papel en el cambio de rumbo que habéis dado en este nuevo disco?

Ha sido un papel importante. Quisimos contar con él para que fuera uno más en el proceso. Nosotros hemos estado componiendo este disco durante dos años (2018 y 2019). Raül se unió en el verano de 2019, es decir, antes nosotros ya estuvimos trabajando, teníamos ya compuestas unas catorce canciones y ahí es cuando nos dimos cuenta de que queríamos una visión externa como la suya para que nos ayudara a desarrollar la idea que teníamos en la cabeza.

¿Para darle un aire nuevo?

No, no, no por darle aire nuevo. No le llamamos para que ventilase la habitación, sino que nosotros ya teníamos nuestras ideas y nuestras canciones y nos dimos cuenta de que ese productor iba a ser bueno, era lo que necesitábamos. Sus discos suenan de una manera muy especial, muy personal, tiene mucho talento. Pero no es que lo llamemos para que lo haga él todo, o para que nos haga lo que nosotros no sabemos hacer, eso quiero subrayarlo.

Nosotros llevábamos desde 2018 haciendo el proceso de composición, como en cualquier disco, y es en ese proceso cuando nos damos cuenta de qué productor necesitamos para ese álbum. Igual que en el disco anterior sabíamos que necesitábamos a Santi [García], en este queríamos que viniese Raül Refree.

«Cuando nos quedaba una canción por grabar, saltó todo el corona y tuvimos que volvernos a españa»

¿Hay algunas anécdotas o curiosidades interesantes del proceso de grabación que me puedas contar?

Anécdotas, como te podrás imaginar, hay miles. Estuvimos en el estudio Atlântico Blue, en un pueblecito a la salida de Lisboa con el Atlántico de fondo, y ahí surgió un poco la idea del nombre del disco: Ninguna ola. Ninguna ola es igual que otra, es como la vida de todo el mundo, metida siempre en un cambio constante. Y eso es precisamente lo único que no cambia nunca: que todo cambie.

En uno de los paseos por el Atlántico antes de entrar a grabar, nos encontramos una barquita de pescador en la que ponía Regresso à vida y nos marcó mucho, por lo que decidimos llamar una de las canciones así. Recuerdo que pensábamos: ¿lo de Regresso à vida qué será? ¿Cuándo vuelve al mar es cuando vuelve a la vida o cuando regresa a tierra? Yo qué sé (risas).

Andábamos con nuestras cosas muy emocionados, y en ese ambiente estábamos cuando saltó todo el corona. A nosotros, que estábamos en nuestro sueño de pescadores, nos bajó a la realidad rápido.

Cuando nos quedaba una canción por grabar y dos días de estudio, tuvimos que reunirnos una noche a hablar y decidimos volver a España, porque estábamos preocupados por si no nos dejaban entrar y volver con nuestra gente. Lo recuerdo como una noche muy especial. Por un lado, estábamos brindando muy contentos porque habíamos hecho un disco del que estábamos súper orgullosos, pero por otro teníamos cierto miedo ante todo lo desconocido que se venía encima. Me lo pude imaginar como una noche de fiesta antes de ir a la guerra.

Muy épico todo (risas).

Un poco sí, un poco épico todo. Somos unos intensos, ya lo sabes (risas).

LETRAS

Lo que queda de entrevista me gustaría dedicarlo a hablar sobre las letras del disco, porque me parece que tienen muchísimo que contar y no quería dejar pasar la oportunidad de preguntarte sobre ellas.

Cuando escucho el disco, se me viene a la cabeza siempre una misma imagen: un paisaje nevado y, en el centro del paisaje, una flor resistiendo al frío, como un último rayo de esperanza. Esa es la atmósfera que a mí me transmite este disco, porque tiene muchas letras muy oscuras, muy pesimistas, nostálgicas. Pero al final te desvía la mirada hacia ese punto, hacia esa flor que sigue ahí. Como cuando en «93compases» dices eso de Vamos a enseñarle al sol / cómo se toma una curva. Es un chute de positivismo en medio de todo ese frío y toda esa nieve.

Pues me alegro mucho porque eso es un poco como lo queríamos transmitir nosotros, así lo sentíamos.

¿Piensas que queda esperanza en lo que vendrá al otro lado de esa curva en la que decías estar parado en «La vuelta»?

Yo creo que sí, porque hay que tenerla aunque no vaya a venir. Es una de esas pocas cosas a las que aferrarnos. No hablo de autoengañarse, no hablo del «hasta ahora todo va bien» de la persona que está cayendo, como en la película francesa de El odio. Pero sí hablo de esperanza y de luz.

Como tú dices, esa flor simboliza a muchas personas que, a pesar de los pesares, siguen ahí, desafiantes incluso a toda la oscuridad y a todo lo chungo. Creo que es un símil y una imagen muy bonita la que tú has descrito, nos sentimos así. Al final la vida es un cúmulo de sentimientos y emociones muy chocantes entre sí; en un mismo día uno puede pasar por estados diferentes, o pasar de la rabia y la frustración a la alegría en cuestión de segundos. Este disco intenta reflejar todo eso, porque es lo que nos inspira a nosotros, los sentimientos y las personas.

«Es normal que la alegría y la tristeza convivan, y eso es importante que se refleje en nuestras letras también»

Y no solo hablamos de nosotros en las canciones. De alguna manera, queremos cantarle a la gente a la que nadie le canta, o hacer letras para las personas más olvidadas o más apartadas; todos nos sentimos así en algún momento. Y bueno, llama mucho la atención también el tono melancólico, nostálgico y oscuro de nuestras letras (no de ahora, sino de siempre), pero creo también que es porque no estamos acostumbrados. Igual que en la sociedad el estar triste puede verse como un síntoma de debilidad y se intenta ocultar o uno se avergüenza de no estar siempre a tope, que es como parece que tenemos que estar, como está la gente de las películas. Es normal que la alegría y la tristeza convivan, y eso es importante que se refleje en nuestras letras también.

Foto: Laura Sisteró.

Lo de si queda esperanza después te lo preguntaba sobre todo porque en la letra de «Regresso à vida» dices: Si salimos adelante / es por los que vinieron antes. Parece que hay una cierta desconfianza en las nuevas generaciones, como si ya no hubiese algo a lo que aferrarse.

Yo lo veo más como un homenaje a nuestros mayores y a nuestras abuelas más que una crítica hacia el presente. Creo que sí que hay esperanza, siempre, en todas las generaciones. También te hablo desde la comodidad de nuestro primer mundo, desde nuestra posición privilegiada, porque luego vete a hablarle de esperanza quien no tiene para comer.

Nuestras letras y nuestros comentarios hay que contextualizarlos en el lugar donde vivimos y en el año 2020, con la suerte que hemos tenido de nacer en Europa. Aunque tampoco me atrevo a decir eso, porque en España hay mucha ruina también y mucha gente que pasa hambre y no tiene trabajo.

Así que no sé, va más allá de mirar cómo estás tú y mirar cómo están tus semejantes y la sociedad en la que vives. Supongo que para nosotros, ahora que nos va bien y que hemos llegado al Palacio de los Deportes, sería más cómodo dedicarnos simplemente a disfrutar del buen momento nuestro, pero es que ninguna persona con corazón puede separar su vida de la del resto. Si nosotros salimos del Palacio pero luego vemos la cruda realidad, es normal que eso también se cuele de alguna forma en las letras.

«me gusta la libertad de poder ponerte en la piel de otra gente. En nuestras letras siempre está la empatía, Quizás porque en nuestra vida no lo está tanto»

Sí, lo cierto es que vuestras letras siempre son un calco de la sociedad y de lo que os rodea. Volviendo a la canción de «Regresso à vida», veo que hay también una búsqueda de lo puro, de lo sencillo, de la belleza.

De lo real.

Exacto, de lo real. Como cuando dices: Entre tantos artificios/ he encontrado un corazón/ y ya no puedo dejar de usarlo. ¿Reside ahí la clave de la felicidad?

No tengo ni idea, estoy tan perdido como cuando tenía 14 años, no tengo ni idea de esos conceptos filosóficos de felicidad. Pero voy descubriendo cosillas en la vida con los años, y sí creo que lo puro o lo real no tiene mucho que ver con lo material ni con lo monetario. Al final por ahí es por donde va la sociedad, los anuncios de las marcas y las grandes empresas.

Nos encontramos a nosotros mismos en situaciones que no tienen nada que ver con el consumismo ni con la posesión material. La felicidad en todo caso yo creo que estará en sentimientos, emociones y en cosas que tú sabes que son naturales, no sé cómo decirlo… Hay momentos en los que te sientes lleno. Cuando tu sobrino te sonríe, te sientes feliz y no hace falta nada. Es de lo que habla la canción, de desnudar toda esa complicación y complejidad que a veces hemos tejido alrededor de nosotros mismos, de nuestros hábitos y de nuestra vida para intentar llegar a lo esencial, que es el amor.

Ya, pero a veces eso se hace un poco difícil, ¿no? Por ejemplo es lo que trata un poco la temática de «Conduciendo y llorando»: esa ciudad estresante, con un ritmo frenético, agobiante, que a veces nos impide llegar a esos momentos de belleza. La canción me transmite precisamente eso, con todo ese ruido y esa sensación de caos que te genera al escucharla. Sin embargo, al llegar al estribillo es como esa flor en medio de la nieve de la que hablábamos antes, esa calma.

Sí, sí, total. El mensaje que te viene a decir es que ese ruido de lo artificial a veces se desvanece cuando llega algo real, puro y sincero como puede ser el amor.

La letra de «Semifinales» me llama mucho la atención porque parece que hay una historia muy grande detrás, como si fuese una letra para reconciliarte con tu pasado y con tus recuerdos. No sé si será una letra autobiográfica o si realmente es producto de la imaginación, pero me gustaría que me hablases un poco de ella.

Es la letra más personal que he escrito. Aún así, no me gusta explicar si son autobiográficas al cien por cien o al noventa. Siempre hay algo nuestro en las letras, en mayor o menor medida. Pero también me gusta la libertad de poder ponerte en la piel de otra gente. Sólo así puedes llegar a intentar entender cómo se siente la otra persona, que es algo que nos interesa mucho. En nuestras letras siempre está la empatía. Quizás porque en nuestra vida no está tanto, y en las letras pones cómo te gustaría ser a ti, o cómo te gustaría que te vieran.

«’Semifinales’ es la historia de un desamor que ha acabado con un final feliz»

Cambiando a otro tema, ahora me voy a «Banderas sin color». En esta canción dices: Este lugar me enseña / que cada persona lleva / una ciudad en ella. Vosotros siempre habéis llevado con mucho orgullo a Burgos en la solapa; allí por donde vais, siempre lo decís y estáis orgullosos de ello.

Sin embargo, alguna otra gente parece preferir cambiar su lugar de origen por la gran urbe. Da la sensación de que quizás se sientan un poco avergonzados de su origen, o de que huyen de allí para buscar el éxito. Por ello, te quería preguntar, ¿existe lugar para el éxito en la España vaciada, en esos rincones más olvidados?

Es complicado. «Banderas sin color» habla de la relación de una persona con la ciudad en la que ha nacido, no solamente de Burgos. Puede haber alguien de una gran ciudad que sienta eso mismo por su ciudad de cinco millones de habitantes. Yo no sé si la gente se avergüenza, cada vida es un mundo y dependiendo de lo que te haya pasado en el sitio donde has nacido o donde has crecido, lo tendrás más cerca del amor o del odio.

No sé si hay espacio para desarrollarnos en la España vaciada. En principio, como a día de hoy las que mandan son las grandes empresas y están sobre todo en Madrid y otras grandes ciudades, el resto no puede hacer absolutamente nada. Y como nuestros políticos tampoco hacen nada, pues estamos a verlas venir, como suele estar casi siempre la gente corriente.

Por último, te quería preguntar por la letra de «Memorial». Al contrario de lo que hemos estado hablando antes, esta letra es mucho más optimista, es como un canto a la autoestima. Además, hay una especie de guiño a «Nueva Orleans», porque antes decías aquello de Desde aquí puedo ver / cómo todo se cae y ahora dices Desde aquí puedo ver / cómo todo se pone en pie.

Claro, es un poco como el final del viaje. En «Memorial», «Colectivo nostalgia» y «Semifinales» el narrador está por primera vez en un lugar de más paz. Ha hecho las paces consigo mismo, con el pasado. Se ha perdonado de alguna manera y ha perdonado a las personas con las que convivía.

«Semifinales», por ejemplo, es la historia de un desamor que ha acabado con un final feliz. Ahí lo que queríamos era expresar que el juego ha cambiado, que el panorama ha cambiado, que el narrador ha cambiado en estos cuatro discos. Ya no es la misma persona y en este disco ha podido conocerse de alguna forma y hacer las paces consigo mismo y con la sociedad que le rodea, que tanto ha criticado también.

Eso no significa que las desigualdades o las injusticias ya no las vea, porque por desgracia siguen existiendo. Pero, además de eso, hay más cosas y hay espacio para el amor, para la paz interior, para quitarte ese sentimiento de culpa y todas esas cosas que arrastramos con la edad.

Para terminar, me gustaría pedirte que te quedes con una frase del disco. No tiene por qué ser necesariamente la favorita, sino simplemente una frase que te venga ahora a la cabeza y que te guste mucho por algún motivo.

Imposible, tío (risas). Hemos dedicado mucho tiempo a este trabajo y a que todos los acordes, las letras y cada palabra tuviesen sentido. Entonces me es imposible elegir solo una frase, de verdad.

Reconozco que la pregunta era bastante complicada (risas). Pues ya no te quiero quitar mucho más tiempo. Ha sido un placer entrevistarte, espero que os vaya genial con el nuevo disco. Estoy convencido de que así será.

Muchas gracias, Néstor. Un saludo, nos vemos.

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