Verman se presenta este viernes en Costello con la intención de recaudar fondos para la grabación de su primer EP en los próximos meses. Verman es el proyecto del trío Guzmán, Sesi y Jorge, quiénes intentan ofrecer a partir de su premisa “Todos somos música” un espectáculo novedoso dónde artistas y espectadores forman parte del show. Hablamos con Guzmán, la voz de la banda, para conocer algunos detalles de su visión de la música.

Verman podría ser una nueva banda como tantas otras de jóvenes veinteañeros con ganas de hacer música. Pero, ¿qué os hace especial o qué os diferencia para que la gente no deba perderos la pista?
Verman no es solo una banda. Verman es un espacio musical en el que hay tres personas en el escenario y muchos otros intérpretes en la sala. Si vienes, puedes decir para ligar que tocas en una banda. No sé, piénsalo.

Pregunta obligada para que os conozcan: ¿cómo etiquetaríais o definiríais el sonido y estilo de Verman?
Verman es como una buena peli de Pixar, tiene elementos para enganchar a los niños y detalles y subtramas que encantan a los adultos. (Léase la metáfora como se quiera).

Hasta la fecha solo tenemos constancia de una grabación. ¿Qué otro material hay escondido?
El hábitat de la música se ha convertido en pequeñas cavernas llamadas estudios. Son necesarios, pero no olvidemos que la música es de naturaleza momentánea, efímera y libre. En cierto modo, las canciones puedan salir del local de ensayo por primera vez en formato directo busca reivindicar esta idea. Primero tenemos que entender lo salvaje de las canciones para domesticarlas luego en estudio.

Pocos artistas “respetados” se atreven a hablar de música más allá de lo meramente aceptado como culto. Vosotros hemos visto que habéis versionado a todo tipo de canciones, sin prejuicios ni estereotipos como “Propuesta indecente” de Romeo Santos. ¿De dónde viene esa libertad creativa y rechazo a lo políticamente correcto en lo musical?
Quizá es cosa mía, pero no entiendo muy bien el concepto de artista “respetado”. ¿Cuál es el parámetro para medir la calidad de un artista? Romeo Santos, por ejemplo, es un ídolo en muchos países. ¿Quién posee el criterio suficiente para determinar lo que es cultura de calidad y lo que no? En el mundo de la música es sumamente complicado. No olvidemos que Mozart, la primera estrella del rock, fue menospreciado en su tiempo, no fue un artista “respetado”. Puede que dentro de un par de generaciones se estudie a Post Malone en música del siglo XXI y nosotros sin tener ni idea.

Hablando de lo políticamente correcto, en tiempos dónde cualquier comentario sacado de contexto puede ser objeto de miles de críticas y malentendidos, ¿tenéis totalmente libertad a la hora de componer u os autocensuráis en las letras con ciertos temas?
Dínoslo tú el viernes. No importa lo que yo te diga que dicen las canciones, importa lo que las canciones te digan a ti. Si ves censura, ponnos a caldo.

“Todos somos música” la defendéis como una premisa muy importante en Verman. ¿A qué se debe?
Nacemos siendo seres musicales. Pasamos una considerable cantidad de tiempo escuchando el latido de nuestras madres estando en su vientre. Recibimos esa educación musical incluso antes de ver. Todos somos capaces de percibir la música y estamos programados naturalmente para participar en ella. Un concierto vacío y uno repleto de gente es musicalmente distinto. Esto explica por qué todos somos música.

Para un grupo que está comenzando como vosotros, ¿cómo encaráis el manejo de las redes sociales cuando a día de hoy parece una parte fundamental?
Lo llevamos mal. No nos gustan las redes, aunque les vamos cogiendo el rollo. Las vamos “vermanizando” un poco. Nos hemos desprendido de tratarla como un perfil personal, para tratarlo como el perfil de Verman. Eso nos ha ayudado mucho. Que podamos mostrar, por ejemplo, la música que escuchamos publicando el disco de la semana nos gusta. Así sí disfrutamos de las redes. Aceptamos sugerencias para entenderlas un poquito mejor.

¿Qué veremos el viernes en Costello?
No tengo ni idea, es lo que más me gusta. Pero bueno, si lo supiera, no te lo diría o ¿quieres saber el final de la peli?

Este concierto lo encaráis como una especie de crowdfunding para poder pagar vuestro primer disco. ¿Por qué no habéis ido directamente a ese tipo de financiación? ¿Os da algún reparo?
Nos gusta tocar y queremos que las canciones puedan salir. No descartamos nada por ahora, pero esta nos parece la forma más sincera de conseguir apoyo para seguir el proyecto.

Juzgáis el papel o la figura que el cantante ha tomado en las últimas décadas, ya que ha restado importancia a la canción a favor de la imagen del artista.
No es tanto el cantante como el endiosamiento del intérprete, sea cual sea. Hay mucho ego en el mundo de la música, nos olvidamos del porqué hacemos las cosas. No hay más que ver figuras que musicalmente han muerto, pero como imagen pop siguen mamando del bote. Parece que hay una nueva hornada de artistas que lo van cambiando. La cuestión se reduce a para quién quieres la fama, ¿para ti o para tu música?

OT ha sido la gran revolución televisiva del año, gracias entre otros factores a apuestas por otro tipo de jóvenes talentos. Viendo los pequeños cambios en la industria, ¿accederías en algún momento a presentarte a alguno de estos programas?
¿Qué ha cambiado? ¿Que suene Vetusta Morla (top 20 en ventas de discos el año pasado) en el hilo musical? ¿Que los concursantes sepan tocar algún instrumento? Hay un cambio de forma pero no de fondo. Siguen interpretando y sonando canciones top-ventas. Siguen importando más las historias Chenoa-Bisbal o Amaia-Alfred que la música. Se generan unos iconos que da igual la canción que interpreten, lo importante son ellos.
Espero que más de uno se pueda desvincular de esta imagen, aunque lo tienen difícil, y tener una carrera larga y exitosa. Más de uno tienen madera para hacerlo, como intérpretes o como compositores. Obviamente no valemos para este formato. Sería incoherente por nuestra parte participar y, aunque lo hiciéramos, no nos cogerían.
Respecto de este asunto, recomiendo el segundo capítulo de la primera temporada de Black Mirror, “15 millones de méritos”. Que cada uno lea lo que considere de él.

Aquí puedes hacerte con una de las entradas para ver a Verman en Costello este viernes 9 de febrero junto a Hora Azul.