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La noche del 27 de diciembre un público adulto en su mayoría se enfrentaría a las inclemencias meteorológicas que azotaban el norte del país para acercarse hasta el Escenario Santander, lugar donde tendría lugar el último concierto de la gira de Iván Ferreiro. No fue un concierto multitudinario, se comenta que la venta de entradas estuvo por debajo de lo esperado, quizás la fecha, en plenas navidades, no fue la más acertada, o faltó empapelar paredes, como sí que se hizo para otros eventos similares. ¡Aún así! Estábamos los que teníamos que estar y lo vivimos también por los que no fueron.

No se hicieron demasiado de rogar y pasadas las 22.00, hora prevista de inicio del concierto, Iván Ferreiro y su banda hicieron aparición en el escenario. Iván, con copa de vino tinto en mano, como predije, y ataviado con un traje de chaqueta y chaleco a juego, corbata y camisa estampada, presentó a quienes le acompañaban aquella noche, hizo al principio lo que otros suelen hacer al acabar. A su derecha su hermano, Amaro Ferreiro, a la guitarra, con una llamativa camisa roja de lunares blancos, a su izquierda el jovencísimo gutarrista Emilio Saiz, y detrás de él, de izquierda a derecha del escenario, Pablo Novoa a los teclados, en el centro el grandísimo Ricky Falkner al bajo y, por último, Xavi Molero a la batería.

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Ivan Ferreiro Santander Escenario Santander

Escueto en palabras durante toda la actuación Iván anunció que este sería el último concierto de la gira en la que presentaba su último trabajo “Val Miñor – Madrid. Historia y cronología del mundo”, que se retiraba de los escenarios para componer hasta 2016, así que esta era una cita ineludible para que los que necesitamos pequeñas dosis de Iván para sobrevivir nos empapásemos un poco de él hasta nuevo aviso.

Dicho esto comenzó el espectáculo con “Twin Peaks”, tema cuyos estribillos recuerdan a la intro de la famosa serie de los noventa del mismo nombre pero en una vertiente más psicodélica. Continuaron con “El Bosón de Higgs”, partícula elemental propuesta en el modelo estándar de física de partículas (según Wikipedia), y en cuya composición –volviendo a la canción– participó Leiva (ex Pereza). Sé que podría omitir la información relativa a los títulos, que puede resultar superflua, pero ya dijimos previamente que el último disco de Iván está lleno de referencias televisivas, científicas, literarias, cinematográficas… y me resulta algo tan espectacular que me es imposible pasarlo por alto. Fue “El equilibrio es imposible” el primer tema de su etapa con Los Piratas que apareció en el repertorio y que hizo que se nos pusiera el corazón en un puño. “Pájaro azul”, primero de los singles del último disco que sonó aquella noche, una de las canciones más bailables de su último disco, y que si no me equivoco toma su título de un poema de Bukowski.

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Hay muchos artistas que conforme van avanzando en su carrera van olvidando los temas de sus primeros discos, este no es el caso de Iván, que prosiguió su actuación con “Abrázame”, de su disco Canciones para el tiempo y la distancia (2005), una de esas canciones que no pasan de moda y siempre será un acierto seguro en su setlist. “Bambi Ramone” fue la siguiente en sonar, en esta ocasión, y por lo que he leído en un artículo publicado en El País Cultura el pasado 2013 hace referencia a un nombre propio, y el propio Iván contó al respecto una historia tal que así “hace un par de años caímos en un bareto y había una chica llamada Bambi con una camiseta de los Ramones. Cuando le preguntamos por qué ese nombre contó algo terrible. Cuando ella tenía 12 años murieron sus padres y todos los niños del cole empezaron a llamarle Bambi. Me parece la más pura definición de crueldad”, ¿sorprendente? ¡Cuánto menos! Qué quieren que les diga, pero con esta explicación por fin este tema ha logrado tener sentido para mi. Canciones nuevas y antiguas se iban alternando, era el turno de “Me toca tirar”, del disco Las siete y media (2006).

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Puede que resulte un poco denso hacer y leer un listado de los temas que fueron sonando aquella noche, pero ya dije antes, no hubo conversación entre medias, no hubo dedicatorias, no hubo explicaciones hasta el momento, todo sonaba del tirón, enlazando un tema con el siguiente, sin apenas pausas y con Iván moviéndose del teclado al micrófono y del micrófono al teclado que le acompañaba.

“Chainatown”, refiriéndose por lo que se ve en el libreto del disco a la parroquia de Chain, Gondomar (Pontevedra) (true story) y “El fin de la eternidad”, título de una novela de ciencia ficción de Isaac Asimov de mediados del siglo pasado, siguieron con el espectáculo. Fue quizás “Inerte”, tema contenido en Confesiones de un artista de mierda (2011), el menos conocido de los que tocó aquella noche. “Jet Lag” y “Tristeza”, de Mentiroso mentiroso (2008) y Las siete y media (2006) respectivamente se solaparon en un solo tema, le faltaba tiempo y aún quedaba demasiado por delante, ¡quién sabe! “Alien vs. Predator”, tema a dueto con Julieta Venegas en el disco y que toma su nombre de la película de Paul W. S. Anderson estrenada en 2004 y “Cómo conocí a vuestra madre”, uno de mis temas favoritos del disco, compuesto por Amaro Ferreiro, y con el mismo título que una de las series más de moda de los últimos años (y que confesaré no haber visto).

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Vuelta al empalme de canciones, “N.Y.C.” y “Santa adrenalina”, la primera de ellas contenida en Mentiroso Mentiroso (2008) y la segunda de Los Piratas pero rescatada por Iván en solitario en su disco Confesiones de un artista de mierda (2011). Otro de los básicos que no puede faltar en un concierto, también de su época en Los Piratas, y cuya ausencia no pasaría desapercibida es “Años 80”, tema que yo siempre uso de referencia cuando alguien me dice que no sabe quién es Iván Ferreiro (lo hice mismamente aquella noche cuando le explicaba al taxista que me llevaba al Escenario Santander a quién iba a ver). “El viaje de Chihiro”, de Canciones para el tiempo y la distancia (2005), también entre mis imprescindibles de Iván tampoco faltó, y si no habéis visto la película también os la recomiendo (aunque lo busquéis y veáis que es anime y penséis que eso no os va mucho es maravillosa, aviso), esta se solapó con “Solaris”, tema que cierra el último disco y con una letra magnífica, ¿que qué es Solaris? Esto también lo he buscado, que no tenía mucha idea, según Wikipedia es un sistema operativo de tipo Unix desarrollado desde 1992, para quienes les interese el asunto, que yo casi me he quedado igual que antes. Y por último, y para cerrar esta primera fase del concierto “Pandelirios”, la R.A.E. no recoge definición alguna de está palabra, el propio Iván dice que son “esos pensamientos que te desvían del camino. Esas ideas, que en tu cabeza, se imaginan el peor desenlace posible, que te cuentan lo más chungo que podría pasar. Cosas que realmente no crees, pero que te inundan”, sentando cátedra, señores.

Se despeja el escenario, aunque no durante mucho tiempo, y vuelve a aparecer Iván, esta vez sólo y habiéndose despojado de chaqueta, chaleco y corbata y con la camisa por fuera, se sienta al piano y… “Mi amor se cae al suelo y no se queja demasiado, podría ser peor, se dice, y sigue caminando. Mi amor jugaba a ser mayor mucho antes de llegar y expresa en una mueca que está harta de esperar…”, así es, “M”, de Los Piratas, sólo voz y piano, una joyita que vino seguida por “Ciudadano A”, de su primer disco en solitario. Después Iván habló, como leen, era tiempo de versiones, y como parece que nos portamos bien nos regaló dos por el precio de una: “Vidas Cruzadas”, de Quique González y en la que colaboró el propio Iván en el disco Ajuste de cuentas (2006) y “1999”, de Love of Lesbian. A mi personalmente me hubiese hecho más ilusión una versión de Zahara, como en el concierto que dio en Bilbao en noviembre del año pasado, pero ya se sabe, como dice mi madre no se puede todo en esta vida. Y para concluir este formato más acústico echó mano de “Promesas que no valen nada” que acabó convirtiéndose en “Insurrección” de El Último de la Fila.

Ivan Ferreiro Santander Escenario Santander

Regresó el resto de la banda y ahora sí que sí, esto ya era el final de verdad, y las elegidas para decir adiós fueron “Una inquietud persigue mi alma” y un “Turnedo” que nos sorprendió al empezar con una letra diferente a la que estamos acostumbrados y que al principio todos escuchábamos atónitos hasta que por fin logramos incorporarnos: si, sabes cuál es la canción, la has escuchado cientos de veces, pero no te cuadra la letra que tienes en la cabeza con lo que está sonando. Aquí también tuvieron su sitio “El dormilón”, el que fuese primer single de Historia y Cronología del Mundo y que toma el título de una película de Woody Allen de 1973, y “Mi furia paranoica”. Aplausos, muchos aplausos, luces encendidas y reverencias y abrazos para dar por concluido el último bolo de Iván Ferreiro hasta próximo aviso.

Ivan Ferreiro Santander Escenario Santander

Fueron una treintena de canciones las que acabaron sonado aquella noche, un CONCIERTO con mayúsculas. Lógico que no hablase y que se solapasen algunas canciones, no había tiempo para todo. Este señor, aun pequeño en estatura, ha vuelto a demostrar que es muy grande, que tiene unas letras mágicas y que es capaz de embelesar a todo un público con ellas, con su voz y con su forma de moverse sobre el escenario. Le echaremos de menos, Iván, y no dude que le estaremos esperando a su vuelta.

¡Nos vemos en la carretera!

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