Hacía años que Los Planetas no pisaban Madrid para ofrecer un concierto, casi tantos como los de su último lanzamiento. Pero con este nuevo EP, Doble Fatigas, tenían que romper la racha y presentarlo en directo, o eso creíamos.
Antes de que los granadinos comenzaran su espectáculo, le tocaba el turno a sus paisanos Pájaro Jack quiénes ofrecieron en Madrid su reciente álbum Vuelve el bien. Éstos ofrecieron un espectáculo divertido con el que consiguieron darle forma a lo que Los Planetas vendrían después a hacer. Los veteranos volvían a Madrid con casi treinta canciones dispuestos a ofrecernos, si no fuera por el severo recorte y alternancia que sufrió el setlist. Aun así, saltaron al escenario para intentar evadirnos al espacio a descubrirlos.

Eran las diez y media cuando entre tintes árabes y quejíos flamencos aparecieron en el oscuro escenario con «Los Poetas», «Virgen de la Soledad» y «Señora de las alturas», trío perteneciente a su Ópera egipcia. «Ya no me asomo a la reja» rompió estos minutos de tímidos coros para irrumpir el público con ellos. Continuaron asomando temas con gran fluidez hasta que «Santos que yo te pinté» revolucionó por completo la sala But, convirtiendo todas las gargantas en una olla hirviendo.

Junto a estas gargantas ardientes fueron aparecieron las siguientes muestras de rabia y los primeros pogos con canciones como «Corrientes circulares en el tiempo», «Si me diste la espalda» o «Devuelve la pasta». Llegaba el final de la primera parte de concierto y lo hicieron por todo lo alto con «Pesadilla en el Parque de atracciones» y sus respectivos pogos, sobre todo enmarcados en el medio de la pista.

Devolvían su presencia ante un público que esperaba impaciente el «Segundo Premio», al que le acompañaron otros de sus máximos hits como «David y Claudia», «Un buen día» y «Alegrías del incendio». Dichos momentos se convirtieron en los más seguidos de la velada pero quedaba por rematar la noche.

Llegaban los segundos bises y con ellos «Espíritu olímpico», una nueva canción que dejó a toda la sala expectante. Con los deberes hechos y sin privilegios finalizaron con «Desaparecer», con el que así lo hacían del escenario y se despidieron de todos sus aficionados.

Dicho concierto había sido muy esperado, como prueba de ellos la escasa duración que estuvieron las entradas en venta. No obstante, tras finalizar el concierto hubo tanta diversidad de opiniones como planetas. Para muchos fue uno de sus mejores conciertos en Madrid y otros se fueron a casa con ganas de más. Apenas vimos el resultado de Dobles Fatigas en directo, puesto que sólo pudimos disfrutar de «El duendecillo verde», aunque si lo hicimos con sus míticos temas de los cuales apenas faltó material.
A pesar de las altas expectativas que en esta cita había puestas, una vez más, consiguieron hacernos bailar, emocionarnos y finalmente alinearse con cada uno de nosotros.
Fotografías: Ángel Rubio








