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Nadie quería esperar más de la cuenta con los escasos grados positivos que sufría durante estos días Madrid, por lo que la puntualidad fue exacta tanto en la apertura de puertas, como en el comienzo de shows.

Mucha extravagancia, teñidos y camisas estampadas se pudieron ver. En algún instante llegamos a replantearnos si era Lady Gaga la que se subiría al escenario y nos habían llevado a algunos engañados. Pero no fue así, Violeta Vil era la encargada de abrir la fiesta y lo hizo por todo lo alto. He dudado si con tanto tinte en las cabezas del público y con el sonido de este cuarteto, en algún momento nos encontrábamos en los ochenta bailando en cualquier garito de mala muerte, o si realmente consiguieron transportarnos a esos primeros años de la Movida.

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Violeta Vil
Los teloneros Violeta Vil

Punk, psicodelia, rock, electrónica, todo en una coctelera de sonidos mezclado con mucha garra y una líder de banda que arrastraba por el suelo, literalmente, toda su energía. Para jugar con todos nuestros sentidos, tras ellos se dejaba ver una pantalla que emitía imágenes difíciles de explicar. Dejémoslo en un alto contenido de manga con un ligero toque erótico. Pero después de media hora de reloj y un puñado de canciones cerraron la cremallera de su breve pero eficaz concierto.

Violeta Vil
Los teloneros Violeta Vil

Veinte minutos después de que abandonaran el escenario los teloneros, cogían el volante de la Joy Los Punsetes. Uno a uno iban enfundándose en sus respectivos instrumentos hasta aparecer en último lugar Ariadna. Sigilosa, sin mover las pestañas y con un vestido indiscreto difícilmente descriptible, llegó hasta su micrófono. Abren el concierto con la canción que cierra su último disco, Nit de lÀlbà, y con los dos guitarras arrodillados ante el “no hay entradas” de Madrid. Antes de meterse de lleno con Una montaña es una montaña interpretan Bonzo, a la cual le siguen “Alférez provisional”, “155”, “Mis amigos” y “Tráfico de órganos de Iglesia”, temas en los que pudimos ver los primeros pogos de la noche.

Los Punsetes
Los Punsetes

Tras repasar cuatro de las canciones de su penúltimo álbum, dieron paso a Los cervatillos. Éste precedió a Museo de historia natural y Fondo de armario, ambos con representaciones visuales en la pantalla que le respaldaba de lo más originales. Estos visuales se presentaron todo el concierto de la mano de las melodías y letras de las canciones.

LPIV, su último álbum, se volvía a abrir paso con “Falso documental” y “Tan lejos y tan cerca”. Tras esta última, Ariadna empezaba directamente a cantar que le consiguieran Dinero, a la cual le secundó Un corte limpio. Llegábamos a las dos últimas canciones antes del standby con Pinta de tarao, la cual completó con un final seco y contundente por parte de toda la banda, y Malas tierras. Como si de una novia a la fuga se tratase, Ariadna ejecutó su primer movimiento de la noche: se recoge el vestido y abandona el escenario. Con unos testigos de la boda aún sin rematar, esperaban a terminar la canción para desarmarse e ir en busca de la prometida.

Los Punsetes
Los Punsetes

Cinco psicodélicos minutos pasan hasta que vuelven al escenario con un vestuario dispar al anterior por parte de la madrileña. Eso sí, con la misma extravagancia e indiscreción de siempre.

“Esta ciudad se merece un disgusto” con esta primera frase de Los últimos días de Sodoma comienzan la que sería la segunda parte del concierto. De moda y John Cage le pisaron los talones antes de volver a LPIV. Era hora de escuchar en directo tres de las canciones más potentes de este cuarto LP y en orden brotaban Amanece más temprano, Arsenal de excusas y Opinión de mierda. Tres canciones que aseguran un nuevo repertorio de gran calidad, miembros de un último trabajo el cual el público ha aceptado de manera magistral.

Los Punsetes
Los Punsetes

Tras estos tres nuevos hits de la banda, llegaba el turno de los temas más representativos de los madrileños. Primeros acordes de Dos policías, que desató la locura hasta el punto de que Ariadna se atrevió a hacer con el cuello un giro de noventa grados. Viniendo de Los Punsetes, cualquier movimiento es digno de citar. Un inverosímil afinado Maricas viola la excitación sufrida por Dos policías y convierte a la Joy Eslava en una sala estrellada de luces y coros.

Faltaban dos, solo dos, y había que tirar las guitarras por la ventana como los viejos rockeros. Era el momento de mandar por culo a Tus amigos y convertir la Joy en una olla a presión, con unos pogos aglutinados en el centro de la pista que animaron hasta al más inapetente a degustar alguno de estos saltos. El telón estaba a punto de bajarse pero quedaba por interpretar Me gusta que me pegues, su último single. Broche de oro para un final brillante, que hizo a Ariadna aparcar la frialdad y plasmar la felicidad de la noche que habían vivido con alguna media sonrisa que no pudo guardar. “Muchísimas gracias, lo he pasado muy bien. Buenas noches”. Con estas únicas y últimas palabras y casi hora y media de concierto bajaban el telón.

Los Punsetes
Los Punsetes

Una noche en la que por momentos la voz era baja, pero que fue en progreso hasta crear una segunda parte para el recuerdo. A pesar de no ser una banda caracterizada por la energía y carisma de Ariadna, ni por poseer una voz privilegiada, han demostrado que son capaces de mejorar paulatinamente la afinación y lograr un gran espectáculo. No cabe duda de que, una vez más, nadie salió indiferente del show y que consiguieron engendrarnos de tanto saltar y cantar unas dulces agujetas y afonía.

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