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Marenitas es una artista tinerfeña afincada en Madrid a la que la vida le genera muchas inquietudes. Inquietudes que despiertan en su cabeza un torrente de emociones. Emociones que son terreno fértil donde plantar versos y melodías. Las canciones de Marenitas son canciones que duelen, pero que también sanan. Sus letras revelan un ingenio y una frescura que despuntan por su singularidad, y quien las haya escuchado sabrá a lo que me refiero. Es como encontrar el Libro de Kells entre un mar de fotocopias.

Con tan solo 22 años, María Núñez luce en la solapa la publicación de tres EPs y la imagen de su primer disco asoma ya en un horizonte no muy lejano. El lanzamiento hace escasos días de su nuevo trabajo, Una mente incapaz de admirar (2023), ha venido acompañado de la mano de Guille Molina, productor y multiinstrumentista que, junto a Marenitas, ha dado forma a las tres canciones que aparecen en el EP: «La de los espejos», «Cuando se acabe la goma del lápiz» y «Las peliculitas hacen pupita».

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Portada del EP «Una mente incapaz de admirar». En Spotify está más marrón que roja, pero las canciones siguen sonando igual de chulas, que nadie se preocupe. Fotografía: Sara Belmonte.

La primera pregunta es sencilla: ¿por qué empezaste a hacer música?

Empecé porque bueno, yo soy de Tenerife, y comencé a conocer a cantautores y cantautoras allí, como Pat Llombet o Mariana. Al principio me llevé con ellas de amistad, yo no sabía realmente cómo se creaban las canciones ni nada, pero me empezó a picar un poco la curiosidad de cómo las hacían, por qué las hacían, así que empecé por probar y fue algo que me flipó.

En tu anterior EP, Esculpir en el aire (2021), tienes una canción llamada «La identidad digital del artista con poca salud mental» en la que te cuestionas: «¿por qué tengo que desarrollar una actividad necesaria, poco vocacional, para poder vivir de ti [referido a la música]?». ¿Cómo ha sido el proceso de explicarle a la gente de tu alrededor que la música no es tu hobby, sino tu profesión?

Hay veces que es que ni he querido explicarlo. Creo que lo más importante es que yo lo vea como algo que me importa más allá de un hobby, algo a lo que me quiera dedicar. He tendido a no contarlo porque hay gente a la que he hecho el amago de intentar explicárselo y no lo ha entendido, así que normalmente suelo decir simplemente: «nada, yo me dedico a comunicación audiovisual».

Aunque sí es verdad que lo he dicho más últimamente, cuando ya me han empezado a reconocer de cierta manera. Por ejemplo, mis padres hasta que no han visto que me llaman de sitios para tocar no han dicho: «ah, vale, lo que dice la niña va en serio». Y no solo mis padres, sino en general la gente, ahora son ellos lo que me sacan del tema. Ha tenido que haber cierto reconocimiento, aunque sea mínimo, que no es que tenga mucho [risas], pero que haya algo más que antes para que lo respeten.

Ha tenido que demostrar que tú ibas en serio para que ellos te hayan tomado en serio.

Exacto, básicamente.

«Es importante reconocer y decir que hay personas con nombres y apellidos que se han implicado de una forma grande en las canciones, bien sea aguantando un foco o bien sea  produciendo»

Una cosa que me gusta mucho de tu proyecto más allá de las canciones en sí es el empeño, el cuidado y la importancia que pones en todo lo que gira alrededor de ellas: la producción musical, la realización de videoclips y vídeos artísticos, la fotografía, el diseño de los EPs, etc. Un trabajo que siempre delegas o compartes junto a gente especializada en todos esos ámbitos a la que además das mucho crédito. Qué importante y qué bonito me parece eso, que cuides tanto tu proyecto y a toda la gente que forma parte de él.

Claro, que al final no soy yo sola. La realidad es que, si yo hiciera sola todo, sería inabarcable. Es importante reconocer y decir que hay personas con nombres y apellidos ahí detrás que se han implicado de una forma grande en las canciones, sea como sea, bien aguantando un foco o bien sea Guille [Molina] produciendo. Ya han querido dedicar su tiempo y su energía en aportar algo para el proyecto y, a lo mejor, sin ese foco y sin Guille las cosas no sonarían como suenan ahora ni se verían como se ven.

Por cierto, una cosa que leí por ahí y me llamó mucho la atención es que el videoclip de «Cuando se acabe la goma del lápiz» es tu TFG, ¿no?

¡Sí! No sabía qué hacer de TFG y como quería probar cosas nuevas dije: pues dos por uno. Tengo el videoclip, acabo el TFG y me lo quito de encima rapidísimo porque lo hago con ganas [risas].

¡Fans de Fleabag! Atención a la letra y al videoclip, que lo mismo encontráis alguna referencia a la serie. Si no, también deberíais ver el vídeo, aunque sea simplemente por el gatito que sale en el minuto 1:43.

 

Este nuevo EP consta de 3 canciones que en cierto modo están conectadas por un hilo conductor y que representan las 3 fases de «una mente incapaz de admirar», que es justamente el título del EP. Me gustaría que me contases en detalle todo esto, porque cuando lo leí me pareció súper interesante.

Gracias, qué ilu que te guste [risas]. Pues es que no sé por dónde empezar realmente. En principio el EP que voy a sacar tenía otro nombre, se llamaba «Formas de decir A» o algo así, porque en las tres canciones hay una parte en la que hago «aaaa» [cantando], todas tienen una A larga. Pero empecé a seguir componiendo y a producir con Guille y me motivó mucho más saber que tenía una persona con tanto sonido… Es que Guille es como una navaja suiza del sonido, te toca la batería, el bajo, la guitarra, todo lo que te dé la gana [risas]. Era como: «tengo todos los colores del mundo ahora mismo en mi mano».

Entonces estaba súper inspirada, empecé a seguir creando y vi que todas las canciones tenían una especie de historia, sentía que de alguna forma u otra estaba hablando de cosas que en mi vida me han impedido en algún momento abrirme a los demás, querer a los demás y conectar con ellos. Otras canciones hablaban justamente de procesos, de querer dejar de ser una cosa para querer ser otra. Y otras canciones eran más actuales, estaban escritas viendo lo que estaba sintiendo después de haberme atrevido a dar el primer paso de abrirme un poco a los demás. Entonces de repente vi que había tantas canciones que estaban naciendo y que todas de alguna forma tenían ese hilo conductor que pensé que estaría guay explicar tres razones de por qué me ha costado en mi vida abrirme. Y sé que a un montón de gente también le ha pasado de alguna forma u otra. Tres canciones de manifestar que quieres dejar de ser esa persona para ser otra, una versión más abierta. Y tres canciones de tres conclusiones que he sacado de haberme atrevido a abrirme un poco a los demás, a sentir cosas por los demás y a tirar para adelante.

«SOn tres canciones de tres conclusiones que he sacado de haberme atrevido a abrirme un poco a los demás»

El proceso del disco me ha acompañado no solo musicalmente, sino también a nivel personal. Es una especie de diario que refleja de dónde vengo, el proceso y hacia dónde voy. Me pareció un concepto guay también porque últimamente la sensación que tengo es que hay como mucho miedo a depender de los demás, que estamos muy en eso de «yo me lo quiso, yo me lo como», y poco de compartir. Y lo que he aprendido con este disco es que delegar en los demás y que los demás aporten a tu proyecto… como eso no hay nada. Creo que es la base de la vida en tu proyecto y en tu día a día. No sé, me ha hecho entender lo importante que son las otras personas y los seres humanos en general, porque a veces era como «yo a mi mundo y lo que digan las personas me la suda un poco» [risas]. Dejar de ser más individualista para pasar a entender a quién tienes alrededor y apoyarte en ellos es muy bonito.

El hecho de hacer las canciones también te sirve un poco de “autoterapia” para ir canalizando todo eso.

Total, sí, sí, sí. Es que por ejemplo cuando hice «Peliculitas» [en referencia a «Las peliculitas hacen pupita», es lo que tiene poner títulos largos], me acuerdo de que tenía un lío en la cabeza porque era la primera vez que me acercaba a una persona de una forma más romántica, por decirlo así, porque no era enamoramiento. Cuando escribí la canción, aunque me seguían doliendo muchas cosas, dejé de tener ese lío de no saber lo que está pasando. Que a ver, luego si se puede hay que ir a terapia sí o sí, las canciones no te arreglan [risas]. Pero sí que te ayudan a entender cosas, y al soltarlas ayudan mucho mucho.

¿Y da un poco de vértigo el hecho de saber que, aunque en las canciones haya también un poco de ficción, tú te estás abriendo en canal y estás contando tus sentimientos, tus movidas? El hecho de pensar: «hostia, esto lo lanzo al mundo y lo puede escuchar cualquiera». Siempre que escucho a artistas que me gustan, lo pienso, y no sé si yo sería capaz de hacerlo [risas].

Es algo que me parece curioso porque da vértigo pero a la vez no. Al final yo creo que cuando tú compones las canciones y las sacas al mundo, la gente lo último que hace es pensar en por qué has escrito eso. Lo bonito de esto es que cada uno se lo lleva a su movida, entonces una parte de que no haya ese vértigo es tener la tranquilidad de decir: «estas personas se llevarán esta frase y la aplicarán a una cosa de su vida que no hablará de lo que esté hablando yo». Entonces creo que eso es lo guay también, que me quita el vértigo el saber que la gente se lo lleva para ella.

Es el equivalente a cuando estás dando un concierto y te dicen que te imagines a todo el mundo desnudo.

Totalmente [risas].

Fotografía: Sara Belmonte.

¿Alguna vez te has planteado cantar con tu acento? Porque supongo que ese también es un dilema que surge cuando empiezas a cantar.

La cosa es que cuando empecé a componer, compuse ya pronunciando la C y la S, no sé por qué. Sí que he intentado cantar mis canciones de ahora con el acento canario, que no lo he perdido al hablar, pero es que no puedo. No sé por qué, me suena como muy raro, y mira que lo he intentado. Pero por ejemplo hay canciones de personas de Latinoamérica que no pronuncian ni la C ni la S y, cuando las canto, lo hago en canario, y me encanta escucharme así. Pero las mías me salen así cuando compongo, y es algo que no entiendo muy bien. No sé si es porque mi familia paterna es de Madrid y al final he estado siempre entre los dos mundos o porque cuando empecé a cantar imitaba a gente tipo La oreja de Van Gogh, lo típico que empiezas a cantar e imitas a otras personas. Entonces a lo mejor se me quedó por eso.

También me parece muy curioso porque tienes una canción en gallego, «A canción sen título».

Ya [risas]. Es que hubo una temporada que estaba obsesionada con Galicia, solo escuchaba canciones en gallego. Estaba triste también, a lo mejor eso influye, que los gallegos tienen ahí una tristeza muy suya.

Es que el clima no ayuda [risas].

Sí, con el frío te vienes abajo. Y bueno, esa canción en concreto era una canción que hablaba de que me despedía de la música y, como era tan triste, dije: «bueno, pues para rematar la tristeza la cantamos en gallego». Me apetecía cantar en gallego, así que cogí a dos amigos de la uni y les pedí que me la tradujeran.

«Quiero dejar de avanzar en una mente incapaz de admirar a los demás»

Fragmento de «Cuando se acabe la goma del lápiz»

¿Cómo ves el futuro de tu proyecto musical? Porque los dos primeros EP que tienes son mucho más tranquilitos, más acústicos, pero en este último, con la producción de Guille, todo ha cogido mucho cuerpo. ¿Tu idea para un futuro es tener un formato banda más que tú sola con la guitarra?

Sí, con este disco en concreto sí me gustaría, necesita más cosas que yo sola con la guitarra. Ahora por ejemplo estoy con el formato trío acústico, que es piano, guitarra y batería, y ya suena bastante lleno. No me veo llevando una banda a muchos sitios porque de momento el trío acústico me parece súper cómodo y ya suena potente, pero sí me gustaría para ocasiones especiales ir más acompañada. Por ejemplo, el concierto de presentación del disco me encantaría hacerlo con banda. Voy a incluir un bajista y una corista, pero tengo pensada una banda más grande todavía [risas].

¿El disco tiene alguna fecha de salida o algo o eso está todavía por ver?

La tengo pensada. La cosa es que se cumplan los plazos, porque falta producir las canciones. Son nueve, han salido tres y estamos produciendo la cuarta. El plan es ponernos en verano a tope con las cinco que quedan con la idea de que estén para finales de 2023. Pero es que la vida no sabes qué vueltas te va a dar, entonces sorpresa.

Pues mucha suerte con todo. Ha sido un placer, María, muchas gracias.

Pues más gracias, Néstor. Muchas gracias a ti.

Aquí no hay referencias a Fleabag, pero sí a muchas películas. ¿Reconocéis alguna?

 

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