El pasado sábado día 20 de enero, Neuman volvía a la que fue su casa durante algunos años. Regresaba para mostrarle a Barcelona fragmentos de su otra casa, la actual, la de Granada. Lo hacía mediante la presentación de Crashpad, su último trabajo. El dónde fue la sala [2] de Apolo, el cuándo ya os lo he dicho, y el qué es lo más interesante: la metamorfosis positiva de unas canciones gestadas en la carretera, dadas a la luz en el seno del hogar y bautizadas, de nuevo, sobre la transitoriedad de los escenarios.

El gorjeo lejano de unos pájaros y el agua golpeando Stones abrieron el espectáculo. Una voz leve y titilante como las estrellas registraba de este modo el tono de verdad que caracterizaría la noche. Dizzy colaboró en la introducción de Crashpad. Esta se despidió y sus últimos versos, muy apropiados, dieron paso a una galería de recuerdos:

Remember, I’m here with a map /  Why turning left?, am I going right?

Remember the time / Remember that we took a wrong turn, confusing it all!

Y de entre tanto recuerdo girando en espiral no podían más que florecer las canciones de If, el disco de Turn It, el hit que llevó a Neuman a una gira casi eterna. El LP que hizo errar a la banda de un crashpad a otro noche tras noche, año tras año. El trabajo que forzó la maquinaria para que nacieran las canciones, remanso de paz, de las que hablamos hoy en estas páginas. De este merecido tributo a los días pasados destacaron temas como Tell You, Too Pretty o Battle Starship.

También hubo tiempo para recuerdos de un tiempo más lejano, como la inextinguible Bye Fear/Hi Love o las rarezas Sil Fono y Hell. Todas ellas interpretadas por la figura emocionada de Paco Román frente a un estante repleto de guitarras y flanqueado por sus incansables músicos. Ni siquiera estas joyas de anticuario se le resistieron a los asistentes, que llenaban tres cuartas partes de la sala y coreaban todo lo que se les servía. Aunque fuese con letras inventadas, porque ya sabemos que aquí la lengua anglosajona no es nuestro fuerte.

Pero como diría otro Paco, Francisco Umbral, Neuman vino aquí a hablar de su disco. Del nuevo, del que está ahora en promoción. Uno que se alimenta también de muchos recuerdos de infancia, juventud, casas, carreteras… Y para Crasphad hubo repertorio en abundancia. Desde la distorsión peluda de Marsha hasta los vibrantes acordes, ya consagrados sobre tablas y ondas radiofónicas, de Boystar.

Este era un disco vendido por Subterfuge como hecho en casa, y su mayor reto era salir de ella con éxito. Confeccionado en el estudio casero de Paco, Crashpad es un bálsamo para la memoria y el corazón. Por ello, toda la expectación residía en cómo temas como Deleted Files encajarían con un directo mínimamente enérgico sin quedarse a vivir solo en un lado del escenario. La distribución del setlist hizo de este un reto aún mayor, colocando este tema de casi doce minutos y una composición mayormente instrumental al cierre del concierto. Y además justo después del himno, de Turn It.

Pues bien, resultaron ser los doce minutos más respetados por el público que quizás haya recogido la recién remodelada sala. Apolo, entre otros atributos, era el dios de la verdad. Y esta sala, erigida bajo su nombre, le rindió un merecido homenaje a Neuman por la lectura de verdad que sus asistentes extrajeron de la velada. Siento no poder describir al detalle qué ocurrió sobre el escenario con Deleted Files, pero estaba demasiado ocupada flotando con la atmósfera creada que invadía la estancia. Baste decir que el relato a voz, a rasgueos y a alguna que otra lágrima convencieron hasta al silencio de que los guiones no existen para Neuman.

Esta es la crónica de la resolución en Barcelona de un disco tan casero que amenazaba con sufrir de agorafobia, pero acabó abriendo las puertas de su casa de par en par y salió a darse al mundo. Todos los rayos de sol que lo fueron acariciando desde ese instante están impregnados en directos como los de la Apolo, y todos los que siguen.