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En ocasiones los espacios cerrados pueden resultarnos claustrofóbicos si se aglutina una gran cantidad de seres u objetos en la misma sala. También cabe la posibilidad de que éstos, al encontrarse poco poblados, den la sensación de estar en un vacío desmesurado y está al alcance de muy pocos, llenarlos con su mera presencia y palabra. Y fue éste el caso de Nicolás Pastoriza y Martiño Toro el pasado viernes en Sala Karma ya que, desafortunada e incomprensiblemente, sólo unos pocos asistentes decidieron acudir a la que iba a ser a presentación de Luna de Kubrick (Nicolás, 2016) por parte de los artistas.

Todo estaba preparado: el escenario se instaló en el que habitualmente ocupa el público, con todos los cachivaches del dúo sobre unas amplias alfombras y entre dos vetustas lámparas que transmitían un cálido clima a la sala, casi hogareño, únicamente empañado por un desafortunado graffiti en la pared del local.

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Nicolás Pastoriza @ Sala Karma (Pontevedra, 15/04/2016) - Foto: Queco Lago para Indiescretos
Nicolás Pastoriza @ Sala Karma (Pontevedra, 15/04/2016) – Foto: Queco Lago para Indiescretos

«Buenas noches. Éste va a ser un concierto casero». Así es como se presentaba Nicolás ante todos. Y es que, lo que para muchos hubiese sido una decepción y una excusa para el abatimiento, Nicolás y Martiño se lo tomaron como un «nos da igual tocar para cuatro que para cuarenta. Lo importante es tocar». Y esa actitud se reflejó durante toda su actuación.

Comenzaron con «Homo Sapiens» con un final de ciencia ficción, muy apropiado para continuar con la canción que da título a su último trabajo: «Luna de Kubrick». Aquí, con una entonación que puede recordar a cantantes como Loquillo, un buen estribillo y el despliegue mostrado por Martiño, ambos dejaban claro que estaban dispuestos a deleitar, con un estupendo viaje, a los pocos astronautas que ese día montaron en su nave espacial. Un paseo melódico por galaxias desconocidas a la par que familiares para la mayoría de lo oídos de los allí presentes.

El camino incluyó canciones de amor como «Hoy le disparé al presidente», retornos al salón de nuestra casa con «Antimateria», interpretada con una guitarra de juguete, y desvíos para recordar a todas aquellas personas que escriben sobre sus sentimientos en «Poetas y motocicletas».

Martiño Toro @ Sala Karma (Pontevedra, 15/04/2016) - Foto: Queco Lago para Indiescretos
Martiño Toro @ Sala Karma (Pontevedra, 15/04/2016) – Foto: Queco Lago para Indiescretos

Lo más impactante de la actuación es la diversidad de atmósferas conseguidas en los distintos momentos de las canciones. Una melódica marcó la intro de «Tiempo libre», como pudo haber marcado el inicio de alguna de las últimas canciones de Gorillaz. «Tiempo libre»  fue, sin duda, una de las piezas mejor interpretadas del set list.

Mucha culpa, en esto de crear ambientes, tiene Martiño Toro. Y es que la cantidad de aparatos que maneja al mismo tiempo es digno de nombrar, así como su capacidad de concentración y ejecución a la hora de tocar canciones como «Atro» y «Ojos gris metalizado», en las cuales parecía haber toda una banda de músicos tocando con ellos.

El final del viaje estaba llegando, no sin antes embelesarnos con la que puede que sea una de las mejores composiciones del vigués «Discoteca de arena». Aquí se habla de una ciclogénesis que arrasó la playa de Riazor, inundando de dunas el suelo del Playa Club de A Coruña.

Pepe Solla, Nicolás Pastoriza y Laura Solla @ Sala Karma (Pontevedra, 15/04/2016) - Foto: Queco Lago para Indiescretos
Pepe Solla, Nicolás Pastoriza y Laura Solla @ Sala Karma (Pontevedra, 15/04/2016) – Foto: Queco Lago para Indiescretos

La artista local Laura Solla se acercó para interpretar con ellos una acertadísima adaptación del «Waterloo Sunset» de The Kinks titulada «Anochece en el Berbés» con su respectiva referencia a la ciudad de Pontevedra. Al terminarse los acordes de la que iba a ser la última canción, apareció el cocinero Pepe Solla que fue invitado por Nicolás para tocar dos versiones más: «I´m waiting for my man» y «Sweet Jane» de The Velvet Underground.

Agradecidos a los más que sinceros aplausos de los presentes, los artistas se despidieron con una amplia sonrisa y con la cabeza bien alta, demostrando su sinceridad y gran profesionalidad.

Antes del concierto ambos músicos quisieron dedicar un saludo a Indiescretos.