Rubén Pozo, por méritos propios, es uno de los músicos más importantes del siglo XXI. Responsable de la desviación que la música nacional tomó a principios de siglo con la revolución de Operación Triunfo, el gorgoriteo y las radiofórmulas, consiguió acercar la música más alternativa a unas generaciones que venían precocinadas culturalmente con muy baratos condimentos.

“Tenía miedo porque esperaba que no fuera una entrevista de remember porque no estoy en esa etapa. Yo palante y Habrá que vivir”. Contundente se mostraba tras una conversación que por momentos parecía un ring por su temor a hablar del pasado. Incómodo se apreciaba su rostro cuando aparecía la palabra Pereza. Pero, ¿no es de extrañar? Tras años siendo el ex Pereza y preguntado hasta la saciedad por una etapa pasada que ya queda en la memoria y en el motor del ser humano, Rubén tan solo quiere centrarse en el presente, en Habrá que vivir, su tercer trabajo con el que celebra su quinto año en solitario. Tras Lo que más, uno de los más sobresalientes e infravalorados discos de rock de la música española, y En Marcha, su álbum más reproducido hasta el momento, se presenta con una docena de nuevas canciones y su rock and roll de siempre.

¿Cómo te gustaría que te definiera Wikipedia?
Músico y rockandrollero.

Vienes de inaugurar este disco en un concierto muy privado, ¿cómo ha sido la recepción de las nuevas canciones?
Muy guay. La sala llena. La gente cantando las nuevas canciones a tope. Lo pasamos increíble. Fue una noche muy guapa.

El título de tu último disco es un gran acierto. Nos venden que la vida es un regalo cuando realmente parece una putada, porque para empezar no es un acto democrático y si autoritario, ¿no?
Así es. A mí nadie me ha preguntado, por lo que habrá que vivir, quieras o no. O bueno, o me retiro y adiós muy buenas y me encontró la familia colgado de la lámpara.

La portada en un principio reconociste tomártela en broma, pero sin duda es uno de los grandes aciertos de este último trabajo y que se puede apreciar como un acto de puro romanticismo.
Al principio no me la tomé en serio, estábamos haciendo otra portada. Titán Pozo, mi hermano, y Alvaro Lucini estaban haciendo pruebas y me las enviaban al móvil. Tenía una sesión de fotos ahí molando con la guitarra y de repente me mandaron esa. Al rato me llegó un whatsapp de mi hermano con la letra que estaban utilizando para la portada mía con la guitarra y ni contesté. Pero luego la volví a mirar y dije: “¡joder, qué hijos de puta!”. Empezó a gustarme, tenía fuerza, tenía algo. Me parece profunda y tiene varios significados y cualquiera de ellos está bien. Con el Habrá que vivir y la señora mayor que no reconoce a nadie con la birra sucede algo.

Escuchando tu disco por primera vez, puede dar la sensación de ser canciones escuchadas ya anteriormente. ¿Dónde está la evolución de este álbum?
¿Ah si? ¿Y en AC/DC qué pasa? ¿Es bueno, es malo? Es mi estilo y algunas cosas ya son la marca de la casa, la marca de agua. Pero eso de que te recuerde a otras canciones, no sé… Creo que no me he copiado a mí mismo.

¿Crees que esa grasa y esa suciedad es lo que más caracteriza a tu sonido?
Bueno, es una parte. Luego la otra serían los textos, mi manera de expresarme, las palabras que elijo. Pero sí, la grasa esa me sale sin querer, es de nacimiento.

¿Cómo le afecta al ego y a la autoestima pasar de conocer el gran éxito y a llenar estadios como el Palacio de los Deportes a tocar en pequeñas salas?
Con Lo que más yo ya pasé ese susto. Yo soy músico, me encanta esto que hago y lo único que necesito es un público delante con ganas de vivir la experiencia en directo. Veinte personas o doscientas mil, me da igual.

¿Pensaste en algún momento durante estos años en tirar la toalla?
No, no sé. En este mundo veo que está todo enfocado a los resultados económicos y materiales, y cuando alguien hace las cosas como por encima de eso es difícil de creer. Sigue habiendo gente por el mundo para la que el dinero y el éxito no es lo mismo que para el 90% de la gente. Pero entiendo lo que dices, es un susto que ya me llevé y que contaba con ello. Tengo mi público que me encanta y que ha conectado con mi manera de escribir y de entender el rock and roll, y ellos me dan para vivir y para seguir haciéndolo. Me siguen saliendo canciones y las hago sin pensar a quién le van a llegar, ni nada. Las hago para mí y luego la experiencia me ha dado la corroboración de que hay otras personas que eso que me ha ayudado a mí a pasar un mal trago o a celebrar uno bueno les ha servido a ellos.

«En este mundo está todo enfocado a los resultados económicos y materiales»

Los festivales en España parecen ser la «Champions» de la música, el sitio que muchos músicos desean. ¿Confías con este disco dar el salto a los grandes festivales?
No estoy de acuerdo con la primera definición. Yo veo a los diez mismos grupos en los todos los festis. Si esa es la Champions prefiero jugar a otro deporte. No es que estemos en la misma división, es que eso es tenis y yo hago baloncesto. Dicho esto, yo no he hecho este disco pensando en las radios y en los festivales. El día que salió el disco pusieron Habrá que vivir en Rock FM y me hizo mucha ilusión, y alguno me dijo «eh no habías dicho que…» Oye yo no lo he hecho pensando en esto, pero si me ponen en la radio o me dan un festival pues de puta madre. Pero te aseguro 100% que no he hecho nada para tratar de entrar aquí o allá. Un creador tiene que hacer lo que hace y si entra en sitios bien, pero modificar las cosas para estar aquí o allá, eso te aseguro que yo no lo he hecho. Porque ¿antes ir a los festivales, ganar dinero, salir en las revistas que emocionar o tener una canción importante para la gente? Yo tengo otros códigos. Igual es difícil de aceptar, pero existen otras maneras de pensar y de vivir que no son las generales, a pesar de que todo tiende hacia un mismo pensamiento. Yo trato de tener cuidado con los pensamientos generales.

«Llámame brisa» es una canción con destino Sabina que al final se coló en tu repertorio, ¿no?
Es una canción que empezamos a escribir Benjamín Prado, Joaquín y yo en el verano del 2013. Escribimos las dos primeras estrofas y un estribillo que no quedó del todo terminado. Yo escribí la tercera estrofa que le quedaba y le puse música, y para el disco de Joaquín la tercera se la escribieron ellos.

Con la de puristas y haters que hay, ¿recibiste muchas críticas negativas por parte de tu versión de «Starman 2.0»?
La verdad que ninguna. ¿Tú eres un millenial, no? Es como que te importa mucho lo que diga la gente en las redes. ¿Y cuál es el problema? ¡Ninguno! He recibido críticas como que versión tan chula.

Hablando de millenials, el «ola k ase» nos pilló a muchos por sorpresa. Ahora pasada la moda de la muletilla, ¿cómo recibes esa canción cuando la escuchas?
Yo creo que lo que no tenía que haber hecho era sacar esa canción como single. Traté de dar una doble pirueta e igual me equivoqué. No somos infalibles. A veces nos equivocamos. Espero haber dado en la diana con Habrá que vivir.

«Trato de tener cuidado con los pensamientos generales»

Tengo la teoría de que Pereza es el culpable de cambiar la escena musical. Sin ser conscientes lograsteis el acercamiento a esa música independiente por parte de los jóvenes que venían perdidos de Operación Triunfo y la música más comercial, gracias entre otras cosas a Amigos de los Animales. ¿Os sentís originarios de todo este movimiento que creció hace una década?
No lo sé, acabo de sacar Habrá que vivir. Y para mí el rock and roll es estar aquí y ahora y no analizo eso. No estoy en el momento abuelo cebolleta contando batallitas.

Cuentas en tu banda con jóvenes como Víctor Pescador. ¿Crees que se apuesta poco por la combinación de diferentes generaciones en la música? Siempre observamos encuentros de generaciones similares.
No sé lo que hace la gente. Yo tengo a Víctor porque me gusta como toca y porque casamos bien. Cuando un músico joven es resolutivo y toca bien ¿por qué no va a tocar con gente mayor?

Ya son repetidas las veces que has hablado de Ángel Stanich favorablemente. Compartiendo a Víctor en ambas bandas, ¿para cuándo una colaboración?
No sé, a lo mejor no hay porqué hacerla. Yo encantado, pero tampoco voy a ir «Ángel vamos a hacer algo». Si un día me lo dijera… La verdad que me gusta mucho «Escupe fuego» de su último disco. Me pareció muy buen trabajo.

Últimamente está habiendo mucho revuelo en las redes con Buenas Noches Rose, de hecho ayer llevaste una camiseta de Skywalker ¿habrá regreso próximamente?
No, yo para adelante con Habrá que vivir y con mi rock and roll. Lo que me apetece es estar aquí y ahora. Jordi es mi amigo del alma, independientemente de Buenas noches Rose. Me puse la camiseta porque era el primer concierto de Habrá que vivir y me la puse como talismán y amistad.

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