Madrid y Valladolid, esas fueron las ciudades elegidas por Sidecars para decir hasta luego, para despedirse de los escenarios hasta el verano del año próximo, para poner el punto final a la gira de su tercer trabajo, Fuego Cruzado. Y como no podía ser de otra manera… hasta Valladolid que nos desplazamos para formar parte de aquello.
Era en torno a las 20.30 cuando estaba anunciada la apertura de puertas, y ya desde una hora antes empezábamos a ver a los primeros valientes a la puerta de Porta Caeli haciendo frente al típico frío castellano de estas fechas, ¡y qué queréis que os diga! ¡Esa siempre es una buena señal!
Ya anunciamos que serían Naïa, grupo emergente vallisoletano, los encargados de abrir la noche, tarea que emprendieron puntualmente pasadas las 21.00 con una cantidad de público importante en las primeras filas. Es por todos bien sabida la complicada misión de unos teloneros, ir calentando el ambiente y convencer a un público que en su mayoría ha ido a ver al artista principal, determinación y ganas son puntos importantes para hacer frente a ello y es algo que en ningún momento les faltó a estos tipos que compartieron con nosotros algún tema nuevo, como “El ojo del huracán,” y otros incluidos en su disco Polaroids, como “1997”, con el que abrieron su actuación, “Capitán”, tema interpretado íntegramente por Leandro, guitarrista del grupo, o “Polvo de Ceniza”, con el que cerraron su actuación. Destacar el enorme carisma de Daniel (voz y guitarra) y su forma de interaccionar con el público, haciendo bromas y logrando la colaboración del mismo en los coros de algunas canciones. Se despidieron de nosotros, haciendo honor al nombre de su disco, con una polaroid desde el escenario con los asistentes y dando paso a los grandes esperados de la noche: Sidecars.

Quince minutos para poner todo en orden, instrumentos, setlist y bebidas sobre el escenario, los más rezagados iban llegando a la sala apurando hasta el último minuto, y puntuales, según el horario establecido, Sidecars saltaron al escenario con “Anfetamina” y “Miénteme”, ambos temas de su segundo disco, “Cremalleras” (2010) y “Déjalo sangrar”, de su último trabajo, logrando de manera automática la respuesta del público, que encendidos coreaban verso a verso las canciones de los madrileños. Tras esto, y haciendo honor a la habitual labia que caracteriza a Juancho, nos daba las buenas noches y ensalzaba al público vallisoletano al decir que, aún habiendo estado allí tocando en Mayo y pudiendo resultar arriesgado, ellos confiaban en que no defraudaría y se haría de aquella noche algo especial. Y en efecto, aquella noche Porta Caeli estaba a reventar, incluso me arriesgaría a decir que como nunca la había visto en conciertos previos de la banda.

Todos sabemos que hay canciones y canciones, y “Chica fácil” y “Los amantes”, último single de Fuego Cruzado, son de esas canciones en mayúsculas; si aún había aquella noche alguna persona impasible que se mostraba reacia a caer en los encantos del rock and roll ahí seguro seguro que perdió las formas y la vergüenza, y es que “nadie quiere usar condón con una chica fácil”. “Dinamita”, “Muy bien”, “Mundo frágil”, “De película”… los de La Alameda siguieron recorriendo temas de antes y de ahora, reivindicando el rock con soltura y desparpajo.
Ya hemos dicho que con este concierto se ponía el punto final a la gira de Fuego Cruzado, hay cosas que no se pueden pasar por alto y este ha sido un año clave para la historia de Sidecars al haber tenido que decir adiós a Manu, uno de los miembros originarios del grupo, y como es obvio no podía faltar un recordatorio al mismo, un “esto va por ti”. Creo que hablo en nombre de todos los presentes si digo que ojala hubiera aparecido por allí como hizo el día anterior en el concierto que Sidecars dio en el Teatro Barceló de Madrid. Tras el momento sentimental empezó a sonar “Contra las cuerdas” y Juancho aprovechó el final del mismo para ejercer de maestro de ceremonias y presentar al resto de la banda: Martín Laudecina, guitarra, a quien Juancho agradeció haber aparecido para así salvar el último tramo de la gira; Gerbass, bajo, que sorprendió a todos los allí presentes al hablar por primera vez durante un concierto para dar las buenas noches, porque sí, porque Valladolid se lo merecía; y Ruli, bateria, del que nuestro querido Juancho casi casi se olvida.

“Fan de ti” y “Si nada sale bien” fueron los temas elegidos para concluir la primera parte del concierto, canciones archiconocidas de la banda, la primera de ellas, como la mayoría de vosotros sabréis, fue utilizada en su día en una campaña publicitaria de El Corte Inglés y la segunda… qué decir, un himno para los seguidores del grupo y de esos temas que te cargan las pilas y te suben a lo más alto. Realmente no se hicieron mucho de rogar y no nos hicieron esperar demasiado para la parte final, para los bises, para esa parte del concierto en que te empieza a entrar la pena de que aquello se acabe; las últimas canciones, los últimos saltos, ¡el colofón final! Fue “Noche en velero”, una de las baladas por excelencia de la banda, la que indicaba el principio del fin, “¿qué mejor canción, chica rock and roll?”. “Fuego cruzado”, canción que da nombre a su último trabajo, “Cremalleras” y “Ya no tengo problemas” acabaron por cerrar la que fue una actuación para recordar en Valladolid y para acabar de dejarse la voz (si aún os quedaba algo, porque a mi poca).
Sidecars están demostrando concierto a concierto que tienen fuerza de sobra y que les queda mecha para rato. Puede que haya sido complicado alejarse de las comparaciones con Pereza, banda de la que formaba parte Leiva, el hermano de Juancho, y también de la coletilla “la banda del hermano de” al referirse a ellos, pero lo han conseguido, están en racha, tienen tirón, han logrado hacerse con un sonido propio que les caracteriza y tienen un público que les apoya y que cada día es más grande.
¡Nos vemos en la carretera!









