A veces cada detalle de un concierto se queda tatuado sobre el cerebro; inolvidable, único y perfecto. Y a veces los recuerdos se hacen una aglomeración de color y sonido tan enredados que lo único de que estás seguro es que tu pelo apesta a cenicero, te duele la rodilla derecha y que te lo pasaste de puta madre. Para que ocurra el fenómeno posteriormente nombrado son necesarias por lo menos 5 cervezas, 3 chupitos de Jägermeister, o como descubrí el pasado viernes, 24 de junio, basta con una horita con Los Nastys. Este fin de semana, la madrileña sala Taboo se mostró hecha de acero: tocaron Black Maracas, Beastie Vee, Los Nastys y Tall Juan sobre el mismo escenario y no se derrumbaron los techos.

Los Nastys @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)
Los Nastys @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)

Las puertas abrieron a la hora calurosa, deslumbrante e irreligiosa de 20:30, y a Beastie Vee les toco la desafortunada tarea de madrugar para arrancar la noche, sin que ni siquiera sea de noche aún.

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Dilly Boy, Black Maracas @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)
Dilly Boy, Black Maracas @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)

A continuación salieron Black Maracas, una fusión tres cuartos Nasty, un cuarto Dilly Boy, alias de Adrián Martín, y 100% cañera. Black Maracas es un intento más musicalmente enfocado, apostando por técnica más compleja por parte de Luis Basilio, Fran Basilio y Omar Montalvo, fusionando su garaje descabellado con el toque psicodélico Dilly. ¿Resultado? Somos fans, esperamos ver más cosas de este cuarteto.

Dilly Boy, Black Maracas @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)
Dilly Boy, Black Maracas @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)

Un descanso, un respiro, y una cerveza más tarde Los Nastys completos: Luis, Fran y Omar volvieron a subir al escenario, esta vez acompañados de Luli Acosta Quintas, batería; y a partir de aquí los recuerdos empiezan a hacerse bola.

Menos mal que tomé apuntes como una empollona.

Luis inhaló antes de empezar “No hay amor en las calles”, tema del álbum de este año, Noche de Fantasmas con los Nastys, y no creo que volvió a respirar hasta la última nota de la última canción. No calentaron, no empezaron lento, no aceleraron; Los Nastys solo tienen una velocidad, a mil por hora, y mantuvieron ese ritmo frenético la hora entera, sin necesidad aparente de oxigeno.

Los Nastys @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)
Los Nastys @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)

La filosofía Nasty parece basarse en salir al escenario con intención de producir la mayor cantidad de ruido más rabioso de que son capaces. Su trabajo es rápido, alto y sucio; el único orden impuesto por el pulso incontenible de la batería. Luli contrasta con sus compañeros en que es una música con intensidad casi seria, el corazón latiendo en el medio del huracán. Su concentración ni se rompió cuando su sillín salió volando, le dió igual, ni lo necesitaba; la batería no pudo parar. La técnica del grupo no es compleja, los vocales no son rebuscados, el hincapié cae sobre subir el volumen, convirtiendo la sala en una caldera con olor a tigre en escasos minutos. Realmente es la conexión de Los Nastys con su público que hace de sus conciertos rumores contagiosos, leyendas malasañescas. Se entiende que allí se viene para saltar, pegarse y chillar un rato; y les encanta darle al público lo que exige en tantas voces.

Los Nastys @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)
Los Nastys @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)

Sudor corrió en ríos, ostias (bien intencionadas, si hay tal cosa) se repartieron generosamente, la cerveza acabó en más ropa que bocas y la energía se desgasto un poco. La actuación acabó con Luis sobre los hombros del público, coronado rey de la hora.

Los Nastys @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)
Los Nastys @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)

Después de lo vivido y sobrevivido, todos necesitábamos el descanso antes del último nombre de la noche, el argentino/neoyorquino Tall Juan.

Tall Juan @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)
Tall Juan @ Taboo (Madrid, 24/06/2016)

Igual que su nombre, el estilo ecléctico de Tall Juan había dejado las expectativas altas, y a lo mejor por eso fue una experiencia mixta. Juan es carismático sobre el escenario, con sus tatuajes y acento argentino, actúa para entretener y se establece como el hermanito menor cachondo de Elvis, repleto del espíritu del Rock ‘n Roll. Sin embargo, lo que debería darse solo se vio forzado, y en toda sinceridad, no había visto tantos movimientos pélvicos fuera la escena de “Time Warp” del Rocky Horror Picture Show. Esperemos que a la siguiente veamos un Juan más relajado, y más natural. Que la locura fluya sola. En cuando a la música, llegó a cumplir lo prometido en su EP Why Not?, Chinese Rock siendo la joya de la actuación. Otra canción digna de mención es “Parecida a Vos”. Fue más especial, más real, y mostrando más control de la guitarra que el resto del concierto.

La noche en Taboo se marco como un homenaje al garaje madrileño, un movimiento furioso con mucha velocidad apareciendo ya en la música popular, el himno de una generación que quiere olvidar del resto del país solo por una noche y coger la ciudad quemando. Otro viernes en Madrid, otro concierto en una sala hirviendo, y el canto de sirena de Malasaña llamando a la vuelta de la esquina.

Fotografías: Mauricio Catón Artabe para Indiescretos

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