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Quizás esté equivocado al publicar este artículo en una web musical como Indiescretos. Puede que catalogar a esta panda de impresentables capitaneados por Toño Sanchís como músicos sea una osadía por mi parte, pero por desgracia así lo creen instituciones como el Ayuntamiento de Valladolid en donde han decidido dar la nota hace unos días.

Pero esta vez no han dado el cante sobre los escenarios, sino que han decidido que la mejor forma de demostrar por qué son los justos candidatos a ocupar la plaza que cualquier artista con talento y educación no se merece ha sido tomar el pelo a Ivana La Piana, una reportera de La 8 Valladolid.

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Cuando se ha abierto la conexión ya se intuía que la periodista no estaba del todo cómoda por lo que pudo haber soportado instantes antes de darle paso. De hecho, sus primeras palabras fueron: «A ver chicos, es que yo no sé si quiero que esta entrevista se acabe ya o que no acabe nunca«. Sin dejarle terminar la frase, Sanchís creyó que lo más oportuno e ingenioso era tirar de su coleta. A partir de ese momento se abrió la veda de las estupideces y comenzó un acoso digno de denunciar: riéndose de ella, empujándola, hurtándole el móvil…

En algunos foros he podido comprobar como hay personas que disculpan la total falta de educación de estos individuos, alegando que «lo del toqueteo es algo que no tolero!!! Lo otro, forma parte del show irreverente de este grupo, como el de tantos otros«. ¿Se puede ser irreverente a toda costa? ¿En el Rock & Roll todo vale? La respuesta es un NO rotundo pero, ¿hasta qué punto hay que seguir permitiendo actitudes absolutamente machistas como las de estos señores? En mi opinión, después de lo ocurrido, no se debería permitir que la Generación Canalla, que es así como se hacen llamar, volviese a subirse a un escenario nunca más. ¡Basta!

Basta de formar parte de una sociedad en la que nos reímos de gañanes como estos. Basta de participar en un circo como este, en el que un grupo de impresentables ridiculizan a una profesional, muy superior que ellos en inteligencia y educación y miramos a otro lado. Basta de que personas con talento de verdad estén tocando en las calles o en el metro y que los Ayuntamientos pongan dinero público para contratar a bufones sin gracia como estos. No debe ser un problema de esta semana sobre el que discutir en nuestros tablones de Facebook y luego olvidarnos. El carrusel de irreverencias y menosprecio a las mujeres debe dejar de girar y es nuestra obligación asegurarnos de que así sea.

Aquí está el vídeo íntegro de lo ocurrido hace unos días.