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Salir de un concierto medio aturdido, exhausto y lleno de júbilo es algo que siempre esperas, pero que sucede en contadas ocasiones, y pasa un poco como con todo, cuanta más experiencia acumulada, más difícil resulta recuperar la excitación y más sencillo caer en la rutina. Por eso, cuando ocurre dos veces seguidas en la misma noche, sabes que no es por casualidad, que los astros no se han alineado de la manera propicia, sino que estás presenciando algo grande.

Monotonus

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Monotonus son Sergio (guitarra), Mareike (bajo) y Claire (batería). Originarios de tres países distintos, sobre el escenario hablan un mismo idioma; el del rock crudo y sin concesiones, con guitarras punzantes y base rítmica monolítica y rompe-cuellos. Portadores de la llama que hace del rock lo que es el rock, es decir, la urgencia, lo abrasivo, el control de las dinámicas dentro de un tema… No es este un grupo que esté a medio hacer, sino que tiene una identidad clara, unas referencias concretas (Dischord Records, krautrock, no wave neoyorquina) pero que no les limitan, y que además sabe demostrarlo sobre el escenario, y de qué manera.

MonotonusBajo

Levantaron la pintura de la sala Polaroid (escenario idóneo), y nos vimos atrapados en su “groove”, pero ya se sabe que sarna con gusto, no pica. Deseamos larga vida a esta arrolladora alianza vasco-franco-alemana, y que vuelvan pronto.

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Con la sala ya caliente, llegó Za! para llevarla a ebullición. Resulta un tanto absurdo intentar poner en palabras un directo de Spazzfrica Ehd y PapaDupau, cualquiera que los haya visto sabe que la experiencia supera con creces lo que uno pueda buenamente trasladar. Pongámoslo así: si unos marcianos aparecieran en la sala mientras tocan, o no vuelven a visitarnos en un par de milenios, o bien los reconocen como unos de los suyos y se los llevan de vuelta. Teniendo en cuenta que el ritmo es matemática pura (eso, y que Za! son la bomba), me inclino decididamente por la segunda opción.

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Armados con su arsenal de instrumentos y pedales, y con la energía salvaje que les caracteriza (a la batalla hay que ir preparado), pusieron patas arriba al respetable desde el primer minuto. Presentaron algunos temas que formarán parte de su nuevo disco y que encajaron perfectamente con su repertorio, mostrando a unos Za! con un punto más de concisión y crudeza. Preparen las mandíbulas para lo que se avecina, señores.

Za!Pau

También nos ofrecieron “calentismo” (El calentito), movimientos de baile subversivos, instantes “free” como el de Súbeme el monitor (el mismo día que falleció Ornette Coleman), arrebatos hardcore “old school” (Lolololo, si no entendí mal) y mucho math rock de bata blanca, en general, además de una rigurosa (y cojonuda) versión de Purple Haze, de caerse de espaldas. Lo suyo siempre ha sido el caos organizado, así que esta nueva evolución me parece el híbrido definitivo. Galácticos.

Fotografías: Beatriz Rocamora

Za!Edu

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