No vamos a definir la identidad del artista revelación de la pasada temporada. Primero, porque resulta más que complicado por su personal estilo y marcada personalidad; y segundo, porque tras la extensa gira que se ha marcado con Camino ácido y su exquisita banda, parece complicado no saber al menos de su existencia.

Después del lanzamiento de su primer y sobresaliente trabajo, presentaron a principios de año el EP Cuatro truenos cayeron. Dos truenos que hicieron acto de presencia en mitad del camino con “El Outsider” y “Miss Trueno 89”, y dos inéditos con “Mojo” y “Carbura”, tema que ha conseguido colarse entre nuestros mejores del año.

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Por ello #hoymepone la complejidad de las historias de Ángel Stanich, complejidad reflejada en la ambiciosa “Carbura”. Ésta se ha convertido en uno de sus principales ases, ya que presume de ser su tercer corte con más escuchas en Spotify y el segundo en Youtube, además de uno de los más seguidos en sus directos. Esta complejidad también repercute en una voz que resulta desagradable para algunos e interpretativa y emocional para otros. A la par, unas letras absurdas y sinsentido para los primeros, y psicodélicas y novelescas para los segundos.

Todo esto deriva en un artista no muy amigo de los grises, que hace que quién le escuche se posicione en el blanco o el negro. Un posicionamiento que nos coloca a su favor por el distinguido e irreprochable estilo y talento. Una distinción que hace que nos miremos los unos a los otros cada vez que nos preguntan «¿qué música hace el Stanich ese?”. Y es que puede haber críticas malas, favorables, o desapercibidas, pero no hay galardón que pueda superar el silencio de esa cuestión. La mudez de categorizar el sentimiento de la voz.

 

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