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Mejoraban las expectativas para el nuevo trabajo del dúo zaragozano, tras remontar el vuelo con Hacia Lo Salvaje y sobre todo tras el primer single, Llévame muy lejos, mejor recibido por el gremio indie que por las grandes radiofórmulas. El grupo ha llegado a lo salvaje y lo que hay es este Nocturnal, lleno sobre todo de oscuridad, con lo que abandonan definitivamente la parte comercial, sin duda de forma voluntaria, aunque ellos se sigan considerando mainstream.

La mayor virtud que tiene este trabajo es su parte técnica, a la cual no se le puede poner un «pero». Cuidado hasta el mínimo detalle, el disco suena a la perfección y está producido de forma minuciosa, lo cual es bueno pero también tiene su parte negativa, puesto que a fin de cuentas deberían ser las melodías lo mejor del disco.

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En ese underground en el que se encuentra actualmente Amaral (ni si quiera salen en la portada) nos presentan 14 cortes (uno es un prólogo) a veces muy personales, otras filosóficos y con su ración de mensajes protesta (Noche de Cuchillos y Cazador), que prácticamente coincide con la parte más floja del disco, pero sin duda con una mejoría en las letras bastante importante. «No puedo controlar mi vida, sólo te quiero prevenir, nunca he tenido disciplina, no hay nada bueno en mí» o «Un impulso irracional de destruirlo solo, hundirte y descender como el Octubre Rojo y volverte a levantar cuando has tocado fondo» cantan en la mejor del disco, Nocturnal (instrumentalmente perfecta), o «Quiero vivir 500 vidas, quiero una distinta cada día, unas donde sea la heroína, otras donde esté entre bambalinas» en 500 vidas.

El disco arranca necesariamente o más bien obligatoriamente con Llévame muy lejos, la canción que puede llegar a más gente, a pesar de su excesivo metraje y de su tramo final un poco desconcertante.

Da la sensación de que es después de este primer corte cuando realmente empieza el disco, ya que sigue con la obertura de Unas Veces Se Gana Otras Se Pierde y después de dicha canción. Quizás hubiera tenido más sentido poner al final Llévame muy lejos y espantar definitivamente a los fans más comerciales. Además, Unas Veces Se Gana… no es precisamente una canción difícil de escuchar a pesar de estar casi ausente de estribillo, pero Amaral, menos en Una Pequeña Parte Del Mundo, siempre puso el primer single abriendo el álbum. En cualquier caso se trata de una nueva prueba de la libertad total que el grupo ha conseguido.

En un disco claramente superior en su primera parte ésta lo completan Lo Que Nos Mantiene Unidos, claramente single, que saldrá antes o después de Nocturnal y la personalísima La Ciudad Maldita, manteniendo siempre ese ambiente muy oscuro. En esa oscuridad en la que vive el disco se echan en falta las canciones alegres de mensajes positivos que durante su carrera nos han ido mostrando y que ahora han desaparecido, pero es un disco bastante conceptual, por lo que habrá que esperar a que salgan de esa nocturnidad, a pesar de que se pueda bailar por ejemplo con la segunda parte de Lo Que Nos Mantiene Unidos o con 500 vidas.

En la segunda mitad del disco canciones que llegan menos pero con cortes muy interesantes como el tapado Laberintos, y sobre todo Chatarra, más acústica, melódica y melancólica.

Tras 17 años en la carretera el grupo zaragozano recupera terreno a base de soltar definitivamente las riendas de la comercialidad. Eso sí, nos deben para el próximo un álbum más luminoso.

Valoración: 3,5/5

Las mejores: Noctural, Lo Que Nos Mantiene Unidos, Llévame Muy Lejos, Chatarra.

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