Trece de febrero, el mismo día del lanzamiento de su EP Cuatro truenos cayeron, Ángel Stanich abarrotaba la Joy Eslava para representar su Camino ácido. Antes de andar con el cántabro, tocaba dar una oportunidad a The Lizard Pants, un joven trío de origen pucelano con ganas de seducir la emblemática sala madrileña. Con Juan Izquierdo, encargado de la voz y las teclas, acompañado de los coros de Dani Vallejo al bajo y Nacho Castro a la batería, lograron despertar simpatía hacia una banda con una gran voz y un amplio sonido. Tras más de media hora de actuación se despedían repartiendo flyers, intentando conquistar a un público que se mostró muy receptivo con la novata banda.

Joy Eslava
Ángel Stanich Joy Eslava – Fotografía: Manuel Colome

Después de veinte minutos sin música en directo, aparecía Ángel conducido únicamente por su guitarra. Como un niño chico empezó el Amanecer caníbal con quejidos y pataletas, las cuales sustituían el golpe de la batería. No obstante no dio lugar a terminar la canción en solitario, puesto que en mitad de la misma fueron saltando al escenario el resto de la banda para irrumpir en equipo al final del tema. Casi diez minutos pasaron hasta llegar a El menor, segunda composición de la velada.

Publicidad - Revelab Studio

 

Joy Eslava
Ángel Stanich Joy Eslava – Fotografía: Manuel Colome

Con “Mojo” debutaba el recién estrenado Cuatro truenos cayeron, que daba paso a Miss Trueno`89 para calmar el fuego de su antecesora. El santanderino presentaba al electrizante Víctor Pescador, quien se encargaría con los primeros acordes de su guitarra de abrir El cruce.

Joy Eslava
Ángel Stanich Joy Eslava – Fotografía: Manuel Colome

Primera versión de la noche, y como viene siendo habitual, de la mano de Bleeding Muddy Waters de Mark Lanegan. Camino ácido posibilitó a Víctor Cabezuelo acompañar a la banda con los teclados y a Ángel Stanich comprobar las nociones del público con dicho tema. Sin teclados de por medio, el de Santander se desprendía del líder de Rufus T. Firefly para presumir de armónica y acertar con La noche del Coyote.

Joy Eslava
Ángel Stanich Joy Eslava – Fotografía: Manuel Colome

Hora bíblica de la noche con Jesús Levitante y una versión de Proud Mary del estadounidense John Fogerty, como protagonistas principales. Antes del kitkat quedaban por interpretar El outsider y la recién grabada Carbura.

Tras unos brevísimos minutos entraba la banda sin Stanich, demostrando al público la acertadísima elección del cantante con los músicos que se envuelve. Alejandro Izquierdo al bajo, Víctor Pescador a la guitarra y Lete Moreno a la batería regalaron a la Joy dos minutos de potente instrumental. Con cerveza y guitarra en mano se sumaba Ángel a sus compañeros para encarrilar el final del show. Mezcalito era la primera en abrir la última lata junto a la versión de En el río de Miguel Ríos, la cual ya han obrado suya y del público que le amparó en los coros.

Joy Eslava
Ángel Stanich Joy Eslava – Fotografía: Manuel Colome

No había mejor tema para cerrar la noche que Metralleta Joe, que resume a la perfección la esencia de la banda y demuestra que ya es todo un profesional. Previo aviso se lanzó a los pogos del público para disparar las últimas balas y terminar por los suelos del escenario.

Joy Eslava
Ángel Stanich Joy Eslava – Fotografía: Manuel Colome

Más de hora y media de concierto y se hacía la luz en la sala con una banda sorprendida ante tan magistral recibimiento. El público, por su parte, rendido ante una de las mayores promesas nacionales, que poco a poco se está arrancando las marcas que le etiquetan desde sus comienzos. Ni Albert Pla, ni Manos de Topo, ni Quique González; simplemente Ángel Stanich: un artista con una de las voces más peculiares y personales de los últimos años, capaz de hacer películas para los oídos y cerillas para las entrañas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here