Era una fecha señalada, y sin duda ellos supieron estar a la altura. El público, bastante variado, desde gente muy joven hasta algunos que ya peinan canas, esperaba con ansia a que el concierto comenzara.
Puntuales a la hora señalada, el quinteto de Madrid saltó al escenario llenándolo de ganas y energía de la mano de «Jenna Fischer«, canción con la que dieron el pistoletazo de salida.
Desde aquí, nos fueron inyectando chutes de adrenalina sin descanso. Habían colgado el cartel de «sold out» y es por esto por lo que la sala estaba rebosar. No cabía ni un alfiler, pero aún así todos encontramos nuestro hueco para bailar, saltar, sonreir y en definitiva, disfrutar. Porque los que ya hemos perdido la cuenta de las veces que hemos visto a estos chicos en directo, siempre encontramos un motivo nuevo para volver.
Esta vez, se atrevieron también con unos temas en acústico, y en un formato mucho más íntimo, nos trajeron canciones como, «Sueños lentos y aviones veloces», «A los que volveremos» y «Eco«, uno de los primeros compuestos por el grupo.
Por si todo esto fuera poco, los chicos de Izal siguieron sumando, y nos trajeron dos sorpresas: «De carne y hueso» y «Tambores de guerra«, ambos pertenecientes a su próximo disco, el cual grabarán próximamente.
Para acabar el concierto, Mikel, Alejandro, Gato, Alberto e Iván, quisieron recordarnos, que además de San Valentín, también era carnaval, y salieron cada uno con su disfraz improvisado (desde Superman a una súper mosca) acompañando a gran parte de los asistentes que también habían acudido disfrazados para hacer honor a la fecha.
La traca final la dieron con «Despedida», «Prueba y error» y por supuesto «La mujer de verde» tema con el que acostumbran a terminar echando el resto en el escenario y contagiando toda esta energía a los demás, que nos dejamos en Razzmatazz la poquita voz que nos quedaba cantando a pleno pulmón este temazo.
Galería de fotos
[AFG_gallery id=’12’]Fotografías: Cris Molina











