El pub Depósito Legal, en Hospitalet, está de aniversario. Lleva más de treinta años guardando los secretos que trae consigo la noche, y los miembros de Sidonie no se quisieron perder la celebración. Por ello, decidieron dar un concierto ayer, 13 de mayo, en honor a “esas paredes que tanto podrían contar si hablaran”, según revelaba una publicación suya en Facebook.

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Debemos recordar que Sidonie comenzó su carrera allí mismo, en Hospitalet, así que probablemente no sean pocas las anécdotas que giran en torno a los bares de la zona, y a las cuales tendremos que sumar una más: la memorable noche del aniversario del depo.

Con las entradas agotadas, 120 personas fueron las afortunadas que pudieron disfrutar del concierto más íntimo del grupo. No solo por lo pequeño que es el pub, ni porque el escenario fuera minúsculo. Ni siquiera porque parecía que allí todos se conocían de algo, sino porque Sidonie se mostró más cercano que nunca con su público. Ya estamos acostumbrados a que sorprendan con su puesta en escena, pero esta vez lo dieron todo hasta tal punto que convirtieron la sala entera en el escenario. Marc Ros (el vocalista) se paseaba entre la gente, micrófono en mano, invitando a todos a cantar con él, a bailar, a silbar… a ser partícipes de una fiesta a la que estaban todos invitados.

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Después de que anunciaran por las redes sociales que el concierto se retrasaría para darle tiempo a los forofos del futbol, a las 23:00 horas ya Axel Pi estaba enfrente de la batería, Jesús Senra al segundo micrófono, con el bajo preparado, y Marc Ros dispuesto a romper el hielo con su canción más pegadiza y reconocida, Fascinado.

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Después de entonar La sombra, le tocó el turno a Sierra y Canadá, el primer sencillo de su último disco, que habla sobre el fracaso de una relación amorosa entre dos robots. Un tema que se lleva la palma desde todo punto de vista. La letra es súper original, aunque comparable con cualquier relación amorosa de carne y hueso, y es esto mismo lo que la hace tan especial. Además, la composición musical deja claro que Sidonie sabe lo importante que es probar cosas nuevas, y esta vez se han atrevido a acercarse a la música electrónica con sintetizadores analógicos, cambiando las guitarras por teclados. En esta ocasión, contaron con la ayuda de Adri Martinez, que se ocupó de las teclas cuando fue necesario darle este toque particular a algunas canciones.

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Luego, sin interrupción, escuchamos Los olvidados, que en la versión original la interpretan junto a Blanco Romero, y En mi garganta, hasta que presentaron una nueva canción titulada Aunque Dilan se muera y que la gente acogió con entusiasmo.

«¿A que a todos nos ha pasado eso de tener un día de mierda?» dijo Marc, antes de mezclarse entre la gente y subirse a una silla desde donde invitaba a todos a acompañarle en los coros: No está mal esta melodía, me recuerda a algo del 72, ojalá que no sea un plagio, pero ¡qué más da! Solo quiero silbar… dice la canción. Así que, lógicamente, todos se pusieron a silbar en un momento excitante. No sabemos ni cómo ni porqué empezaron a salir chupitos de la barra directos a los miembros de la banda y a algunos asistentes. Fue el momento jäger (de jägermeister), Mike Jagger, según Jesús.

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Como era previsible, esa noche se reencontraron con muchos amigos. Allí estaba Miri Ros, hermana de Marc (el batería), para cantar con ellos Un día más en la vida, al igual que en la versión original. Después vendría el homenaje a The Smiths, con la canción Panic, seguida de A mil años luz y Nuestro baile del viernes. Cuando dijeron que se iban, el público se conformó con aplaudir.

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Como nadie gritaba lo de “otra, otra..” fue el mismo Jesús, quien, bromeando, comenzó a pedir otra canción.

¡Eso no se pide, hombre!- le dijo Marc.

Lo estaban deseando, pero no arrancaban.

Bueno, vale. Voy a cantarles la última canción con mi ukelele.

¡Claro! ¿Para qué nos íbamos a ir al camerino si luego tendríamos que volver? – Dijo Jesús, de nuevo, enseñando el papel donde tenían apuntado el repertorio de esa noche- Va, dale ahí Marc…

Y así fue como comenzó a sonar Por ti, seguida de El mismo destello y Costa azul.

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Para terminar tocaron Incendio, que hizo a arder la sala por completo, y Estais aquí, otra de las canciones de su último álbum. Así ponían fin al concierto, que no a la noche, que no había hecho más que empezar.

Fotografías: Cris Molina

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