Carlos Sadness se apuntaba un nuevo reto en su carrera: actuar en la sala más grande en la que lo había hecho hasta entonces y con un merecido sold out. También llegaba para presentar su último álbum y así fue, un concierto centrado en La idea salvaje, del que sólo se quedó fuera “En mis retinas”.

Pero antes de su actuación, fueron muchos los que quisieron ver a dos grupos que abrirían la noche de Carlos. La joven banda Monono fue la encargada de romper el hielo con un fácil y agradable pop. Tras ésta llegó desde Vallecas Bultur, que siguió ambientando el Teatro Barceló con un sonido mucho más oscuro y sucio que sus anteriores. Los vallecanos demostraron mayor seguridad que los murcianos Monono y dieron un notable protagonismo a una fuerte y destacada eléctrica.

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Carlos Sadness Madrid Teatro Barceló

La sala se iba llenando y la hora afrotropical estaba al caer. El grupo se hacía de rogar pero tras un leve retaso y sus respectivos pitos, éste saltó sin Carlos. Primeras notas de El gran momento y Sadness y su ukelele aparecieron entre las tinieblas para desquitarse en mitad de la canción el poncho y seguir con Perseide. Celeste inauguró el karaoke con cientos de adolescentes cantando hasta los silencios.

Carlos Sadness Madrid Teatro Barceló

La idea salvaje seguía desfilando con “Días impares”, “Miss Honolulu” y “Sputnik”, en la que abandonaron la tierra junto a los flamencos que colgaban del micrófono. Au revoir y Feria de botánica interrumpieron el último álbum, pero no el karaoke que siguió con los decibelios al límite de lo que un humano podría resistir.

Llegaba uno de los grandes momentos de la noche con el robado a Georgi Dann de Bikini, futuro single del catalán y una de las más bailadas tanto arriba como abajo del escenario. Astronomía del Tibidabo, No vuelvas a Japón y El interior de las palmeras fueron poniendo fin a esta salvaje idea.

Carlos Sadness Madrid Teatro Barceló

Previa cruzada al interior de las palmeras, la sala se vio navegando en un océano de lágrimas con El día que volviste a la Tierra y la pedida de mano, antes de la actuación, de una pareja que se encontraba entre el público. Imposible plasmar el momento mágico que ascendió su hechizo gracias a una emotiva interpretación y a las cientos de miradas que dirigían sus respetos hacia los enamorados.

Carlos Sadness Madrid Teatro Barceló

Tras una breve retirada se reincorporaron con Siempre esperándote, aumentando su sensibilidad en dicho tema, una vez más, en el directo. Hoy es el día, Que electricidad y Monteperdido encendían las luces y la ovación de la sala.

Carlos Sadness Madrid Teatro Barceló

Gran estado de forma de Carlos Sadness, que gozó de un entregadísimo respetable a pesar de no ejecutar su mejor actuación. No obstante este mismo público, en su mayoría veinteañeras, sufrió a veces la imposibilidad de disfrutar del artista por el que se había pagado ver. Entre el karaoke y la voz de Sadness que desaparecía por momentos, lo único que se escuchaba en muchas ocasiones fue la potente batería.

Carlos Sadness Madrid Teatro Barceló

Además, Carlos se mostró fuera de lugar al comienzo de la noche, pero fue afinando su voz con el transcurso del concierto. También pudimos apreciar la ausencia de maquillaje electrónico en los temas, que se versionaron más guitarreros y clásicos que en estudio. A pesar de ello logró transportarnos al espacio y nos animó a todos a participar en ese karaoke que se presentó menos sadness que nunca.

Fotografías: Manuel Colomé Pérez / María Huertas Martín

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