Poco más tarde de las 10 de la noche del pasado sábado, Carmen Boza se subía al escenario de la abarrotada sala Plan B, en Salamanca. Comenzaron a sonar los primeros acordes de la primera canción del disco «La mansión de los espejos» y la cual le da título, pero se veía a una Boza con cara seria y preocupada. Esto cambió completamente cuando empezó a cantar y todo el público cantó con ella. Su cara de sorpresa fue increíble ya que ella misma admitió que no se esperaba en absoluto que la mayoría del público cantase con ella todas sus canciones.

Tras la primera toma de contacto, le siguieron las siguientes canciones del disco como “Culpa y castigo”, “No me parezco”, “Mayordomo” y la muy emotiva “El ejército”. El concierto se realizó en una sala relativamente pequeña en la que entre el público no cabía ni un alfiler, y sobre el escenario solo dos personas hacían falta para llenarlo: la propia Carmen y Toni Brunet, productor y arreglista del disco, además de guitarrista y bajista. Fueron varios los coros durante los aplausos al grito de: “Toni, Toni, Toni…” a los que la propia Carmen se unía.

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Carmen Boza

La noche continuó con la conocidísima “Desconocidos” y “Restos de mi verano”. Para esta última, Carmen Boza se despojó de su inseparable guitarra durante unos instantes para interpretar una canción que ella misma confesó que es una de las que la lleva acompañando desde el principio de su carrera artística.

Carmen Boza

Poco a poco fue subiendo la intensidad de la sala, así como la temperatura y sobre todo el calor, a manos de otros temas muy conocidos como son “Disparate”, “Nana Noir”, “A la altura justa de tus ojos”, “De lirios y éxtasis” y “Fin”. Estas canciones algunas están incluidas tanto en el disco como en maquetas anteriores.

Las letras de Carmen se caracterizan por ser capaces de plasmar sus propias experiencias, como ella misma nos contó. Un claro ejemplo es “Nana noir”, tema que creó cuando se trasladó a vivir a Madrid y en el que al sentirse tan sola y pequeña en una ciudad tan grande, se compuso una nana para estar tranquila y sentirse un poco menos sola.

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El culmen llegó con la que se suponía que iba a ser la última canción: “Señales”. Pero el público no permitió que bajasen siquiera del escenario cuando ya pedían otra (u otras tres en muchos casos). Así fue como llegó “Mi do menor”, en la que nos pidió que nunca dejásemos que nadie nos juzgase (tal y como dice el estribillo), pero a la vez afrontar las consecuencias de nuestras decisiones.

 Finalmente “Fieras” y la esperadísima “Octubre” fueron las encargadas de cerrar un gran concierto en el que la propia Carmen escribió en su Instagram que “nunca había visto un público tan entregadísimo como el de ayer en Salamanca”. Gran artista y mejor persona.

Fotografías: Beatriz Martín Fernández

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