La música española ha dejado desterrados algunos de los trabajos más espectaculares de su historia. Unos por una mala prensa, otros por desconocimiento del público u otros por un prematuro olvido. Éstos y otros inexplicables motivos han obligado a algunos discos a situarse entre los más infravalorados de la música nacional. Por ello, hacemos una selección de catorce de los álbumes más infravalorados de la cultura en España.

Los Punsetes, la banda que podría dejar de ser un conjunto musical para convertirse en un libro de historia por sus temas acertadamente descriptivos de la sociedad actual, lanzaron en 2014 su cuarto trabajo. LPIV es el más sobresaliente de los cinco que llevan hasta la fecha. Los Punsetes se enfrentaron a críticas que les acusaban de incentivar a la violencia de género en temazos como “Me gusta que me pegues”, tan solo por estar saliendo dichos versos en la boca de una mujer. Con la ironía que les caracteriza, fueron enfrentándose a las opiniones de mierdas, hasta hacer de ello otro single del álbum. Este disco podría estar, sin duda, entre los diez mejores discos nacionales de los últimos diez años. Sin embargo, su éxito pequeño no le otorgó el que realmente merecían canciones como el lento pero directo “Arsenal de excusas” o el cierre fabuloso y atmosférico de “Nit de L`albà”.

La “conflictiva” y mediatizada actitud de Bebe en una rueda de prensa le bastó para que medios y periodistas sacaran sus armas para desprestigiar el disco más revolucionario de su carrera y uno de los más sorprendes de la música en España. Con “K.I.E.R.E.M.E”, un single con el que abrió la caja de los truenos de su disco, recibió cientos de críticas por la novedad que en 2012 suponía un sonido como el suyo. Tema con tintes latinos y urbanos, esos que tan de moda están en la actualidad y a los cuales aplaudimos hasta quemarnos las manos. El single, uno de las peores del disco –que no malo-, cegó la magnitud de temas como “Sabrás”, una de sus mejores composiciones hasta la fecha, las percusiones con aroma a tribus de temas como “Me pintaré” o “Der pelo”, o los indescriptibles “Yo fumo” o “Qué carajo”. Discazo lo escuches por donde lo escuches y castigado lo mires por donde lo mires.

Hablar con críticos y rockeros incita al despertar del sentimiento pena para referirse a Rubén Pozo por su inexplicable invisibilidad y notoriedad en la música nacional. Tras el borrón de Pereza y cuenta nueva de Rubén en 2012, este guardaba bajo su flaqueza y guitarrazos el discazo Lo que más. Composiciones como “Ozono” le bastaron unas semanas para que la revista Rolling Stone lo incluyera entre los mejores solos de la historia de la música española. La rabia incontenible de “Lo que más”, la inesperada melodía de su estreno en solitario con “Pegatina”, la raruna y parafraseada “Las horas muertas” o la preciosa “Invierno”, ensalzaron este trabajo como uno de los mejores discos de rock de la historia de nuestro país. Trabajo sin respaldo por parte de crítica ni de “perezosos”, que rápidamente olvidaron a uno de los artistas más importantes de España.

Tratar a Ricardo Lezón como al mejor letrista del siglo XXI en España, lejos de ser una exageración es una realidad. En 2015 publicó su joya compositiva hasta la fecha y seguramente el disco campeón de su temporada con Rugen las flores. Este podría percibirse como un disco aburrido para la gran mayoría de oyentes por su linealidad y ausencia de giros. Sin embargo, su relajación, sus novelas sonoras y sus pasajes hipotensos por momentos de temas como “Rugen las flores”, “Caballos y palmeras” o el precioso cierre de “Vendaval” ayudaron a construir una novela dónde la belleza se consagró como el sustantivo más oportuno.

Julio de la Rosa, el más destacado autor español de bandas sonoras de la actualidad, no brilló tanto hace unos años con dos trabajos desmerecidísimos entre el público general. Tras La herida universal, obra maestra de extensa duración, publicó años después, en 2013Pequeños trastornos sin importancia. Un álbum conceptual en el que trata el amor desde la perspectiva del trastorno en todas sus facetas. “Colecciono sabotajes”, “Un corazón lleno de escombros” o “Maldiciones comunes” lograrían incluir algunas de las canciones pertenecientes al álbum entre las mejores de la música española en el siglo XXI. Prueba de estas palabras los más de ocho minutos de excesivo erizamiento de “La fiera dentro”.

Veinte canciones con una duración de 36 minutos hicieron de este álbum de Nosotrash uno de los más directos y breves de la historia del pop en España. Temas con una media de poco más de minuto y medio en los cuales eran capaces de trasladarnos a un portal callejero en un día de lluvia, como demuestra “Tan solo por los besos”, a una juguetería de la mano de “Corazón colilla” o a un trabalenguas maquetero, como es el caso de “Tres tristes tigres”. Unos Popemas que en 2002 alcanzaron gran relevancia, gracias a importantes y positivas críticas de medios como Rockdelux, pero que con el tiempo y tras la disolución de la banda quedó en el olvido. Poemas acompañados de música para demostrar uno de los trabajos con mayor personalidad y belleza de la historia del pop nacional.

A finales del viejo milenio, Amaral irrumpió como una de las voces más importantes y relevantes de la música en España. Tras años publicando alguno de los temas más populares de nuestra cultura, sin querer o queriendo se alejó de la etiquetada radiofórmula para publicar su álbum más alternativo en 2011. En un continuo debate de su “alternatividad” y su “comercialidad”, Eva y Juan crearon su trabajo más sobresaliente hasta la fecha. Sin embargo, la sombra que todavía aparecía de sus anteriores y exitosos discos mostró invisibles la extrema calidad y sensibilidad de temas como “Robin Hood”, “Riazor” u “Hoy es el principio del final”. Sombras que, en este caso, apartaron el brillo de uno de los álbumes que más prestigio deberían esconder a día de hoy.

Una de las voces del rock femenino más notables es la de Rebeca Jiménez. A pesar de sus incuestionables capacidades vocales y de la gigantesca colaboración junto a Carlos Tarque y Leiva en “Despertarme contigo” en 2008, su reconocimiento fue efímero. Con varios trabajos posteriores, Rebeca continúa en el desconocimiento del público general, pero con el orgullo de esconder en su debut, Todo llegará, algunas de las baladas más preciosas que se han podido hacer en los últimos años. “Calada hasta los huesos”, “Me emborraché por ti” o “Te queda mi amor” dan buena muestra del talento de una de las voces más injustamente calladas del panorama nacional.

De chiripa, como Chiquilicuatre en Eurovisión, se coló La Bien Querida en el panorama musical. Tras Romancero, su estreno musical apoyado hasta la saciedad por la crítica especializada, publicó una pareja más de álbumes hasta llegar a su obra maestra en 2015. Premeditación, Nocturnidad y Alevosía se presentó como un conjunto de 3 EPs, que juntos formarían este largo conceptual. Su disco más oscuro hasta la fecha pilló boquiabiertos a aquellos fans acostumbrados a sus melodías y letras de amor empalagoso que poco tenían que ver con “Ojalá estuvieras muerto”, “Crepúsculo” o “Alta tensión”. Junto a ellas, dejó para la historia de sus sets otros fantásticos como “Muero de amor” o “Poderes extraños”. Sin embargo, estos temas son dignos de estudio inexplicable en Cuarto Milenio, ya que todavía no han superado ninguno el millón de reproducciones, a pesar de ser uno de los trabajos más espectaculares de la historia de la música independiente.

“Como pollo sin cabeza” pensarán algunos que se movieron Dover en sus dos trabajos últimos. Tras las críticas de Follow the city lights, hicieron oídos sordos a la negatividad de sus comentarios y cuatro años después, en 2010, sacaron una nueva revolución electrónica. Para los más puristas este álbum podría representar casi una deshonra para el rock con el que se consagraron en los noventa como una de las mejores bandas. Sin embargo, este I Ka Kené solo reflejó la necesidad de evolución y el abandono del estancamiento sonoro. Su audiencia, que no supo ver estas cualidades, se perdió temas como el homónimo, el single maravilloso “Dannaya”, “Any Love” o “A bullet to the heart”. Además, juzgados por medios desprejuiciados como JNSP como “lo más hortera que podrías escuchar en tu vida” y una puntuación de 0 sobre 10, la banda se despidió con este álbum con un apoyo nulo y desmerecido por parte de fans y prensa.

Con el flamenco asomando entre las rejas de su primer álbum, Trepàt elaboró en 2015 uno de los más destacados y originales discos nacionales bañado en rock, electrónica y new wave. Junto al famoso hit “Torturas en los bares”, que artistas como Zahara utilizaron para cerrar sus bolos, aparecen otros impecables temas derrochando gran personalidad y efusiva sexualidad. “Onix”, “Crack”, “Retrofestiva” y una lista que se expandiría hasta las nueve joyas del álbum. Con El amor está en la Tierra estamos ante el transcurso de una noche de excesos, cuyos protagonistas ponen el broche en un amanecer en la playa. Concepto musical con el que cualquier persona podría verse representado y mediante este disco sería la banda sonora más acertada para su nocturnidad. Discazo que, a pesar de su gran calidad, ha pasado sin pena ni gloria para la escena alternativa más general.

Love of Lesbian, bajo la constante comparación y sombra de 1999, cosecha en su historial un cancionero de lo más completo y complejo. Tras su obra más reconocida, Santi Balmes y los suyos se dejaban querer en 2012 con la película sonora La noche eterna. Los días no vividos. Doble álbum de gran duración que, como acostumbran, guarda un concepto de lo más distintivo. Seres deambulando por las calles, disfrutando de la noche y olvidando el gozo de las mañanas. Un disco perfectamente reconocible en nuestras pantallas por la fácil audiovisualización de unas canciones que podrían haberse convertido en película o corto de ficción o biográfico. Entre sus 18 cortes aparecen algunas de sus mejores composiciones como “La noche eterna”, “Oniria e Insomnia” o “Belice” en las que su autointensidad aceptable se transformaría en exagerada en el resto de vivientes. Discazo impecable que, a pesar de su gran repercusión, siempre estuvo envuelto en las constantes comparaciones con su hermano mayor y no permitió disfrutar al oyente de la magnitud que la obra cobija.

Rosario Flores, junto a su hermano Antonio, elaboraron uno de los discos más humanos de la música en España. Años pasaron hasta que Rosario ganó la seguridad para publicar uno de los álbumes más revolucionarios de la música española. Por el miedo a las constantes comparaciones con su familia o a que infravalorasen su trabajo, Rosario dejó en standby De Ley, para años más tarde publicarlo en 1992. Con ese estribillo cogido de su madre, la Faraona, en “Mi gato”, el cual abre el disco, o esos temas que mezclan y revolucionaron en España el funky, el rock y el flamenco, lograron un cancionero que se ganó a la audiencia del momento, pero que con el paso del tiempo parece haberse quedado estancada su popularidad. Ahora, con el resurgimiento del flamenco en la escena más mainstream, el de Rosario debería estar en el recuerdo de todos los amantes de cualquier género y, sin duda, temas como “De ley”, “Te llamo a gritos” o “Quiero que me beses” deberían disfrutar de su propio monumento o calle, como si de antiguos generalísimos en tiempos franquistas se trataran.

Las publicaciones de Las Niñas se cuentan con solo dos dedos de una mano. En 2002 se presentaron en escena rebelándose, criticando y denunciando públicamente algunas de las injusticias de la época y otras que continúan arrastrando la sociedad actual como el machismo. Involucradas en las críticas de la Guerra de Irak, les costó algún veto en la televisión, pero también el respeto por parte de aquellos cultural y socialmente inquietos. Mezclando una diversidad de géneros, pero sobre todo oscilando su sonido entre lo urbano y el flamenco, dieron luz verde a un nuevo estilo que, a día de hoy, ha influenciado a referentes actuales como Rosalía de manera descarada, y el cual muchos creen haber nacido ahora con ella. “Cuento de la buena pipa”, uno de los mejores temas de la música española, el single “Ojú”, “Ya me siento mejor” o el poderío de “Super Mujeres” otorgaron al disco un sonido revolucionario y de gran riqueza de matices. Discazo indudable, cuyo reconocimiento se quedó a millas del recorrido y destino al que merecía haber llegado.