Podría decirse que el Santander Music es uno de esos eventos que algunos tenemos marcado como imprescindible en nuestras agendas año tras año. Fue el día 5 de agosto cuando comenzaba la peregrinación a la Campa de la Magdalena, recinto donde tiene lugar el festival desde sus inicios y que maravilla a todos los foráneos que hasta allí se acercan.

Las previsiones para la primera jornada no eran excesivamente buenas, parecía que el tiempo no iba a acompañar y la cancelación del concierto de Bunbury pocas horas antes de su actuación por una faringitis no hacía más que enturbiar más aquel primer día. No obstante el cielo abrió, la lluvia nos dio tregua durante los tres días y la organización del festival logró capear con éxito la baja del cartel mediante la devolución del importe de las entradas de día o su sustitución por el abono para los tres días de festival, esto último algo criticado por algunos asistentes.

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Zahara

Papaya fue la banda encargada de abrir el festival presentando su primer disco “No me quiero enamorar”, sonidos elegantes y sensuales con tintes de grupos latinoamericanos de los 80 que empezaron a calentar con sus ritmos a un público aún no muy abundante a primera hora. La baja de Bunbury hizo que los demás conciertos previstos para aquel día se adelantaran y a las 22.30 la ubetense Zahara se alzaba en el escenario ataviada con una capa de plumas y arropada por la gran banda que le viene acompañando durante la gira de “Santa”. El público estaba entregado a su manera, a la manera del norte, con la frialdad propia del lugar, cosa que resulta extraña de ver desde fuera y al compararlo con el ambiente de otros conciertos de la artista. Entre su repertorio pudimos encontrarnos con temas de sus tres discos que dieron lugar a un concierto correcto pero sin nada que merezca una especial mención.

A continuación venía el turno de Second, y sí, otro concierto correcto pero carente de esa chispa que hace que se le recuerde como algo especial. Tocaron sus temas más conocidos, el público se venía arriba, como ya he dicho, a su manera, se crecían en el escenario y era suficiente para que el show siguiese adelante y complaciera a los allí presentes. Tampoco nada reseñable. Tampoco el concierto de mi vida.

Hinds

Para despedirnos de este primer día tuvimos a las Hinds, y qué decir que no se haya dicho ya de ellas. Que llevar de cañas desde las 7 de la tarde tocando a las 2 de la mañana tiene sus consecuencias. Que al público le hiciese más ilusión que Jorge Cremades estuviese en un lateral del escenario y gritar el ya habitual “Carlotta Cosials, quiero casarme contigo” de C. Tangana que el concierto en sí tampoco deja a éste en muy buen lugar. Vamos, que aquí nadie se salva, y las Hinds, te gusten o no, no dieron ni de lejos su mejor concierto en este festival.

Viernes, segundo día de festival, día fuerte para los indiescretos después del sabor de boca tan sin más que nos dejó el primer día. Abrían unos jovencísimos Belize con los hermanos Ana y Ángel Fuertes a las voces y su electro-pop cuidado y perfecto para esas últimas horas de sol del día en que nos presentaron las canciones de su único LP así como las recogidas en EPs, como el nuevo “Qui será”.

Belize

A continuación venía el turno de los gallegos Novedades Carminha, que no defraudaron y nos dieron uno de esos directos enérgicos a los que ya nos tienen acostumbrados consiguiendo que la Campa de la Magdalena retumbase como consecuencia de los saltos del público que esta vez no mostró reparos en perder la compostura. Sobre León Benavente qué decir que no sepáis ya, que la banda de Abraham Boba tiene uno de los mejores directos actualmente de nuestro país, eso es indiscutible, y son un éxito seguro allí donde vayan. Resulta curioso que la primera vez que les vi en Santander no eramos ni cien personas en su concierto y ahora mira tú por dónde, y qué alegría dan esas cosas, ya sabéis.

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Quien venía ahora se supone que era el plato fuerte fuerte de la noche, sino que se lo digan al alcalde, al que se vio acudiendo puntual al recinto para el concierto de Izal. Que sonaron “bien”, que el público estaba volcadísimo, pero que no sucedió nada inesperado durante su concierto. Uno más de tantos. Le mandamos un saludo desde aquí al pipa que se encargó de cambiar las guitarras a Mikel en cada canción que tocaba, ¡enhorabuena! ¡ya eres parte de la imagen visible de la banda, chaval!

Para los que aún tenían fuerzas quedaba la actuación de The Sunshine Underground, lamentablemente yo no fui una de las afortunadas. Hacer especial mención también en esta jornada a los Bitches Deejays, encargados de amenizar la espera entre conciertos, y que nos demostraron que se puede molar en un festival “indie” poniendo desde El Canto del Loco hasta SKA-P o Molotov. ¡Chapó, señores!

Izal

Último día, las fuerzas flaquean, que una ya tiene una edad, y empezamos con La M.O.D.A. que consiguieron llenar el recinto desde primera hora como no se había visto ninguno de los días anteriores, y es que qué bien lo hacen los burgaleses, y qué emotivos y qué todo.

A continuación, un año más, Love of Lesbian salían al escenario. ¿Tercer o cuarto año dijeron? Una puesta en escena cuidada y de lo más variopinta, como ya nos tienen acostumbrados, para presentarnos su último disco, “El Poeta Halley”. Especial mención a la explicación de los diferentes signos de puntuación que proyectaban en las pantallas durante su actuación y que mi compañero decía que eran metáforas, yo prefiero quedarme con que era una indirecta para que el mundo los vuelva a utilizar y se aleje de las frases inconexas y sinsentido de Whatsapp.

Novedades Carminha

Miami Horror era el segundo y último de los grupos internacionales presentes en la edición de este año del Santander Music, pero lamentablemente no recibieron la respuesta que merecían. A ver, voy a ser clara, después de haber vivido unos cuantos años en Santander puedo decir que allí la música va poco a poco, no hay una cultura musical del día a día en la ciudad aunque en los últimos años se esté intentando y haya mucha gente poniendo mucho esfuerzo para que se consiga; y sí, lo que quiero decir es que la gente se compra la entrada para ver a La M.O.D.A. y a LOL y después van a emborracharse a la BNS porque ya han sonado los grupos que querían ver, se han sacado la foto de rigor con el escenario de fondo y no hay curiosidad por nada más. Y eso, que Miami Horror se vieron un poco abandonados durante su actuación, básicamente.

Por último Fuel Fandango y Yall fueron los encargados de poner el broche final a la noche. Los primeros ofrecieron un show exquisito y desde aquí nos alegramos de la recuperación de Nita y de su vuelta a los escenarios. Lamentablemente no podemos decir lo mismo de los segundos, que salieron a pinchar mostrando total indiferencia hacia el público, aunque francamente a esas horas tampoco estoy segura de que la gente hiciese mucho caso.

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En resumidas cuentas, el Santander Music se consagra un año más como uno de los festivales de formato medio con más renombre del país. Pese a no hacer mención en la crónica señalar que durante el día también hubo conciertos gratuitos en diferentes plazas de la ciudad, las llamadas Vermú Sessions, para quienes se quisieran acercar, donde actuaron, entre otros, Baywaves y Perlita.

Agradecer al festival el haber ampliado la zona de restauración y darles un año más la enhorabuena por el aspecto tan cuidado que presentaba toda ella así como la zona del market.

Y por último, tema baños: hubo demasiadas quejas al festival por ese tema y por las supuestas (y no tan supuestas, sino reales) colas de media hora para ir al baño. El Santander Music tiene sólo un escenario donde actúan grupos, es previsible que cuando dicho concierto acabe la gente vaya pitando al baño. Si no te aguantas no esperes a que acabe el concierto, porque ya sabes a lo que te atienes. Fácil, sencillo y para toda la familia.

Fotografías: Ángel Rubio

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