Villanueva es algo más que el segundo apellido con el que firma José Luis Díaz sus canciones. Es la revelación gallega más actual, y con su último trabajo Zoo para dos, consigue conjugar tradición y modernidad a partes iguales, pero sin perder un ápice de frescura. Sus letras, basadas en experiencias propias y ajenas, llegan a todo el mundo, al igual que su voz, característica e inconfundible. Hablamos con él en su visita a Valladolid, justo un día después de su cumpleaños.

En el pasado mes de enero se cumplió un año de la publicación de tu segundo trabajo, Zoo para dos. ¿Qué balance puedes hacer hasta la fecha? ¿Crees que con él tu música ha llegado a más gente?

Sí, claro, evidentemente ha llegado a más gente que con Viajes de ida. (Esmerarte Industrias Creativas, 2014).Con ese disco había llegado a un público de alguna forma más inmediata quizá; y este está hecho un poquito más a fuego lento. Pero el resultado final es brutalmente distinto. Y estoy muchísimo más contento. He tenido, sobre todo, en la segunda mitad del 2017, mucha suerte con buenos compañeros de viaje y estoy encantado.

¿Qué tiene este último trabajo de distinto al anterior? A simple escucha, se aprecia más luminoso, más optimista.

A simple vista lo parece, pero viéndolo en perspectiva, era más optimista el anterior. Aunque aparecían en él acordes más oscuros, había un mensaje de esperanza. El de ahora parece más optimista pero tiene un poso bastante oscuro, por momentos un poquito cabroncete y muy pillo. Pero es más luminoso también porque es más descarado.

¿Crees que todos somos un poco equilibristas en nuestra vida cotidiana? (haciendo referencia a su tema “El día del equilibrista”) ¿Te consideras optimista al cantar ‘Esto aún puede ir a mejor’?

Sí, claro, todos somos unos auténticos equilibristas en nuestra profesión y nuestra vida diaria. Hay que hacer verdaderamente equilibrios y magia para poder aguantar lo que la vida te da. Nadie dice que sea fácil. La vida es dura y hay que aceptarlo, pero yo creo también que como seres humanos que somos, en nuestro ADN tiene que ir la lucha y la posibilidad de que todo puede ir a mejor, cada uno en sus pequeños dramas cotidianos.

La portada de tu último trabajo muestra un burro con numerosas zanahorias a su alrededor. De acuerdo con las teorías de Freud, el pollino avanza sólo si se le muestra dicha hortaliza. ¿Tú qué intentas transmitir con esta imagen?

El burro está haciendo equilibrios en una silla y una mesa, pues él es el primer equilibrista de la obra. Hace referencia a la primera canción, y me siento un poco identificado yo con él, de que tengo que hacer equilibrios y aguantar el mundo de la música y vivir con ella, pero también de ella. Las zanahorias son la ilusión. Sin ilusión y sin corazón no hay música.

Tu sonido es clásico pero a la vez moderno. Compaginar algo así es bastante complicado. Sin embargo a ti parece salirte sin ningún esfuerzo. ¿Cuáles son tus referencias musicales? ¿Alguien a quien admires musicalmente hablando?

Mi ADN musical pasa por David Bowie, Iggy Pop, Patti Smith, Wilco… pero luego me dejo influenciar por música más actual y supongo que eso es lo que da de resultado el sonido final de Villanueva.

Has tocado recientemente en acústico en Crevillente, en eléctrico y con toda la banda en Madrid, Córdoba o Murcia, recorriéndote toda la Península prácticamente; y ya para los próximos meses estás confirmado para festivales como el Interestelar en Sevilla, el Emdiv en Alicante, el Gigante en Guadalajara… ¿Con qué formato te encuentras más a gusto?

Lo que me entusiasma es que haya una combinación de los dos. Es lo que me hace sentir vivo. Cualquiera que esté en mi piel lo puede entender. Realmente, lo que le mola a un músico es la variación, de estar a un local pequeño a ir a un escenario grande… todo esto me hace a mí sentir que la música es vida. Es de donde vengo y lo que me gustaría que fuera mi vida.

Agoraphobia, Maryland, Igloo, tú mismo… ¿Crees que la escena viguesa está conociendo una nueva edad de oro?

Lo que pasa es que siempre la tuvo, cambia sólo el punto de mira. Parece como que a veces de la costa oeste la gente se olvida, pero siempre hubo bandas increíbles. En Vigo hay muy buenas bandas; somos unos cuantos que prácticamente nos da por salir más de casa, nos llevamos muy bien además, somos amigos y por ello nos alegra de que haya muchos más vigueses por el mundo.

Para finalizar, ¿Dónde te gustaría tocar dentro del territorio nacional y no has tenido la oportunidad todavía?

Me gustaría tocar en Canarias. Eso de coger un avión y tocar allí me parece súper guay, pero esto es un capricho. Me gustaría tocar en Almería, fíjate, nunca he estado, es la única provincia de España que no conozco. El desierto, los escenarios de las películas… Yo creo que todo llegará. He ido a sitios que jamás pensé que iría.