La libertad, como fin utópico del ser humano, está limitada por cuestiones mercantiles, sociales y personales. Xoel López lleva 14 discos y más de 25 años persiguiéndola. Viajando de aquí para allá. Enriqueciéndose de toda la tierra que pisa con sus pies y aprovechando sus microprejuicios para rehabilitarlos en futuro aprendizaje. Xoel es uno de esos artistas de pico y pala, que desprende elegancia en cada palabra y suelta incluso de los monosílabos discursos repletos de belleza. Con infusión en mano, que sirve de calentador en las frías terrazas del centro de Madrid, nos espera el gallego para charlar por 144ª vez de Sueños y pan, libertad e incluso Operación Triunfo. Una conversación en la que abusa del “creo”, muestra del excelente respeto que cobija bajo sus canas.

¿Cómo te gustaría que te definiera Wikipedia?
Como compositor de canciones y músico de nacimiento y persona insistente, porque después de 14 discos y más de 25 años de carrera, digo: “¡joder!, puede gustarte o no, pero no será por no haberlo intentado”.

Con 14 discos a tus espaldas, en tan solo 40 años, ¿cómo se alimenta la creatividad para que sea tan seguida y constante?
Supongo que de mucha reflexión y de empaparse de la vida. Una de las realidades que no puede evitar un creador es conectarte con todas las cosas que le pasan. Queramos o no, es como si estuviéramos condenados a las emociones. Por ello hay que darles salida, forma y rienda de la forma más bella y veraz posible. Ahí nace la creatividad.

“El último disco no tiene por qué ser el mejor”

¿Dónde están las raíces de Sueños y pan?
En la tierra claramente. La idea del pan aparece como semilla bajo la tierra y tiene que ver con las cosas enterradas. Con este disco salen las cosas del inconsciente, de la infancia, cosas que tienen que ver con los sentimientos que uno tuvo y que los tiene que redescubrir. Hay muchas canciones que nacen de esa cosa pasada y misteriosa, que hay que desempolvar con el tiempo y abrir las heridas.

El disco está formado por títulos de una sola palabra. ¿A qué se debe?
A un cierto cansancio de mi mismo y de las palabras. Es una especie de descanso a estar poniendo palabras a las cosas todo el rato. Quería dar a entender que estoy en una etapa de menos es más, con una idea minimalista y sintética que también se ve a nivel instrumental.

Sueños y pan simboliza el trabajo que te condiciona el día a día y los sueños que tienes. ¿Cómo te condiciona tu trabajo y qué sueños tienes aún en la cabeza?
Es un trabajo que te llevas a todas partes. La inspiración aparece cuando menos te lo esperas. Me toca lidiar con que cuando tenía 15 años era un hobbie y a los 25 se convirtió en mi profesión. Me ha costado asumir que es mi trabajo, que ya no solo es una vía de escape, sino que a veces es también algo que me condiciona. Me cuesta lidiar con que mi trabajo sea mi pasión. Es como cuando trabajas y te acuestas con el amor de tu vida.
Y respecto a los sueños siempre que lo he pensado me vienen cosas artísticas a la cabeza. Como hacer un proyecto musical con otros músicos. Creo que todavía tengo mucho que soñar en la música.

¿A nivel nacional con quién te gustaría compartir un proyecto?
Con David Quinzán o con Tulsa. Podría hacer un disco casi con cualquier músico porque de todos habría mucho que aprender.

“Tierra no funciona tan bien en directo como en el disco”

Decías que con este álbum te has quitado prejuicios. ¿Qué complejos tenías antes?
Me he dado cuenta que cuando crees que no tienes prejuicios, en realidad tenías algo más de lo que pensabas. Es como microprejuicios. Con el tiempo me voy permitiendo más cosas, algunas mezclas, me atrevo más. Atlántico lo vi como una cosa Kamikaze. Si ahora hago un disco muy distinto, lo mismo me muero de hambre. Yo no tengo ninguna herencia, dependo exclusivamente de mi música, por lo que asumí un riesgo laboral y eso me dio un poco de miedo. Pero el darme cuenta que me funcionó bien y que me permite seguir en esto, me anima a seguir arriesgando y probando cosas.

Este disco vuelve a estar repleto de melodías alegres, ¿eres el cantautor más alegre y optimista del panorama?
¡No! Yo creo que mis melodías contrastan con alguna crudeza. Quizás si transmito ese optimismo, pero no pretendo que sea ingenuo, sino más bien como: “mira, yo sé que la vida es una puta mierda, pero necesito buscarle soluciones”. Siempre busco convertir en aprendizaje y sabiduría lo que me duele de la vida. Yo creo mucho en el equilibrio de las cosas. Vivimos en una escala de grises y a veces se balancea hacia el negro o el blanco. En ese sentido soy un realista. Me gusta pensar que voy descubriendo la vida como es y aceptándola con sus cosas buenas y malas.

Aun así, en los últimos años están cambiando ese pesimismo y crudeza que caracterizó a casi toda la música que se hizo a principios de la década pasando a una música alegre y bailable en estos últimos años. ¿Es un reflejo de la situación nacional y de la supuesta mejora social?
Quizás al revés. Cuando nos ha dado por bailar ha sido porque quizás no quedaba otra, era bailar a pesar de todo. Nos quitarán ilusión, algunos derechos, nos sentiremos estafados por lo que llamaban la crisis, pero que no nos quiten el baile. Se sintieron más libres para cantar y bailar en los contextos de pobreza que en los palacios. A veces nos queda el consuelo de cosas como la cultura, la naturaleza, la convivencia entre los seres humanos, la amistad, el amor… Esas cosas cuesta conseguirlas porque requiere un esfuerzo personal y emocional, pero no cuestan dinero. Y eso le jode a mucha gente.

Entramos en Spotify y tan solo vemos Madrid entre tus cinco canciones más escuchadas en la actualidad de tu último disco. ¿Temes que el disco no esté funcionando cómo esperabas?
Eso es algo que me pasó siempre. El disco nuevo tarda en competir con los clásicos. Mis lanzamientos no son impactantes si los comparas con lanzamientos extranjeros o multinacionales. En mi caso algunos todavía están asimilando el disco anterior o no se han enterado. Tampoco hemos empezado la gira y eso condiciona mucho porque no han podido crecer con el público.
Es un análisis que sería interesante hacer dentro de un par de años. Y aun así, si sucediera que los discos anteriores tienen más protagonismo, me parecería hermoso. Yo creo que el último no tiene que ser el mejor.

Vemos una clara evolución en tu música desde tus primeras canciones con Deluxe a las de ahora como Xoel López. ¿Se juzgan las canciones como la ropa, hay un tipo para cada edad?
Quizás a nivel estético. Yo no me veo haciendo surf cantando que mi chica me ha dejado y me esperan mis amigos en la esquina para tomar unos tragos. La vida es como si fuera una gran espiral, no una línea recta que vas trascendiendo. La vida a veces te adelanta. Vas para adelante y para atrás. Recuperas, retomas. Reinicias, finalizas. El tiempo es mucho más flexible y hay muchas idas y venidas y vueltas. Podría volver a esa canción sencilla, pero desde otro lugar.

“Me ha costado asumir que la música es mi trabajo”

Decías que ahora has ganado una libertad creativa reconocible. ¿No sois libres los artistas a la hora de crear? ¿Qué acciones o situaciones os coartan?
La libertad total no existe. Tenemos constantes condicionantes. ¿Quién no se ha sentido cohibido al llevar una prenda muy escandalosa un día? En el fondo es por el qué dirán. Podremos decir que nos importa más o menos, pero siempre habrá un pequeño margen para el pudor, para atreverse, para sentirse seguro y creo que ahí es donde uno puede hablar de tener más o menos libertad. Pero nunca se es libre del todo por desgracia. También está el componente económico, el miedo al fracaso, pero uno trata de minimizarlos. Hago todos los esfuerzos que puedo para ser lo más libre que puedo, pero salvo que fuera multimillonario y no dependiera económicamente de nada, nunca sabré hasta qué punto podría haber experimentado solo por el lujo de hacerlo.

¿Es entonces lo monetario lo que nos limita la libertad?
Es uno de los factores. Luego están los factores sociales, personales, complejos, lo que te hayan hecho sentir, el entorno… Es una búsqueda interminable la de la libertad.

También son varias las canciones en gallego que has publicado en los últimos años, y de los pocos artistas en ponerle música. ¿Crees que se apuesta poco por el gallego y se rechaza respecto a otras lenguas nacionales como el catalán o el vasco, que si tienen mayor patrimonio musical?
Yo creo que hay mucha música en gallego que no sale de Galicia y me da pena porque podría ser interesante. En mi caso se está aceptando muy bien. Es muy bonito ver que a la gente le encanta que cantes en tu otro idioma. Ver como en Murcia, Albacete o Huelva cantan “A serea e o mariñeiro” me reafirma la idea de la España diversa y multicultural. No entiendo todo de una forma tan lineal y simple como se quiere ver.

Tus composiciones de la etapa Deluxe son algunas de las más esperadas por el público. ¿Temes por momentos que la gente se haya quedado anclada en una etapa pasada y no evolucione a tu velocidad?
Alguna gente se ha quedado en esa idea nostálgica, pero también pasa con Elephant Band que mucha gente se quedó ahí. Uno tiene que evolucionar y sentirse libre para hacerlo.

¿Cuánto o qué le debes a “Que no” y a “Tierra”?
Son puntas del Iceberg de todo el repertorio que viene detrás. Mi repertorio siempre ha sido muy armónico y noto que quién viene normalmente conoce todo. No pasa que el concierto es muy lineal y de repente tocas un tema y despunta. Yo tengo la sensación de que es una curva mucho más armónica y equilibrada. Es más, con Tierra me pasa al revés, en directo me da la sensación que no funciona tan bien como en el disco.

El sonido de este disco vuelve a recordar a la música latina la cual esté viviendo seguramente su momento de mayor popularidad. ¿Crees que se está abusando de la latinización de la música por caer en la tendencia?
Estoy de acuerdo en que está apareciendo más y me parece positivo. Lo anglosajón es maravilloso, pero en muchos sentidos ha tocado techo. En España hemos sido siempre del mundo anglosajón y cada vez más se están escuchando músicas propias de la península y le hemos abierto las puertas a lo latinoamericano. Yo me lo encontré en una experiencia personal en mi viaje por Latinoamérica, pero me parece bonito que ahora se vaya incorporando también y que haya grupos que están recurriendo a otros folclores y músicas.

El fenomenal televisivo del año es OT, ¿lo estás viendo?
No he visto ningún programa, pero sé que está teniendo más repercusión que otras veces.

Son muchas las críticas que OT cosechó desde su nacimiento. Sin embargo, esta nueva edición está luchando por visibilizar otras voces y otras personalidades, hecho que está provocando una grandísima aceptación incluso dentro de los artistas alternativos. Algunos como Zahara o Miss Caffeina han pasado por la academia y otros como Vetusta serán versionados. ¿Cómo ves esta situación? ¿Crees que se está intentando representar el gusto musical de la calle o es simplemente un lavado de imagen?
¡Guau! ¡Qué fuerte! No lo sabía. Voy a ser muy prudente porque no conozco mucho el tema. Yo desde mi ingenuidad y mi ignorancia, creo que podría ser un reflejo de una realidad. Si ya en OT tocan una canción de Vetusta o va Zahara, quizás la música a la que llaman indie está siendo un lugar al que mirar. Quizás se están dando cuenta de que esa es la música de mucha gente y que representa el nuevo pop. Otra cosa es si OT es la mejor manera para hacerlo. Eso ya no lo sé, tendría que ver que está pasando. Yo siempre he creído más en las carreras desde otro lugar, no desde una selección a una serie de gente a la que se le da mucho bombo.