La canción es un homenaje personal a los momentos que forjan una amistad por la que el tiempo parece no pasar. Está grabada en directo en el Cetro Cultural Villa de Miraflores. Rakel estaba sola en el escenario, pero a la vez bien acompañada, con una guitarra eléctrica, una batería electrónica, sintetizadores y bases sobre las que Rakel Roybaina va grabando capas de sonido mientras avanza la canción.

Pronto se publicarán más canciones del concierto y el contenido completo del EP homónimo: La Isla de Ymarxa. ¡Por ahora os dejamos disfrutando con este vídeo!

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