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Con bufandas, guantes, gorros y chaquetones. Así se celebró entre los días 5 y 6 de noviembre de 2021 la novena edición del Granada Sound, que contó con unas 15.000 personas cada día. La cita estuvo marcada por el frío, pero también por las ganas que había de volver a reunirnos en el festival tras más de dos años.

 

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El correinado de Viva Suecia y La M.O.D.A.

En esta edición, el festival contó con dos escenarios (en lugar de tres, como en años anteriores) por los que desfilaron en la primera jornada grupos como Veintiuno, Full o los inefables Varry Brava, que con su pop electrónico caldearon el ambiente.

Xoel López.

A continuación llegaría el turno de Xoel López. Curiosamente, el artista gallego nunca antes había pisado este festival, pero su estreno se saldó con una actuación impecable. Resulta gratificante ver cómo se engrandecen en directo canciones que en principio pasaron algo desapercibidas (como «Ningún hombre, ningún lugar», «Lodo» o «A serea e o mariñeiro»), pero que ahora son coreadas a viva voz por el público.

El continuo crecimiento de Viva Suecia en los últimos años les sirvió para ocupar el merecido puesto de cabezas de cartel, con una escenografía bastante cuidada y un espacio también para la reivindicación, con ese mensaje de «SOS Mar Menor» que apareció en las pantallas. Pero el trono de la noche tuvieron que compartirlo con La Maravillosa Orquesta del Alcohol, capaces de levantar a un festival entero a golpe de guitarra acústica, acordeón y saxofón. Son caballo ganador, no hay otra banda como ellos, y el público lo sabe y se desvive dejándose el alma en cada una de sus letras.

La Maravillosa Orquesta del Alcohol.

 

Fuegos artificiales en el cielo de Granada

El segundo día transcurrió del mismo modo que el primero: con la ausencia de artistas femeninas sobre los escenarios. Incluso se pudo ver alguna camiseta entre los asistentes donde se leía: «¿A qué hora tocan las mujeres?». Resulta bochornoso que sigan sucediendo estas cosas en pleno año 2021, y más aún viendo la cantidad de bandas femeninas con muchísimo talento que están arrasando. Me he entretenido en hacer el recuento: de 72 músicos que pasaron por el festival, tan solo 4 eran mujeres. Dos de ellas como DJs y las otras dos como coristas de Xoel López (Ede y María Yfeu, maravillosas las dos. Os recomiendo que le echéis un vistazo a sus canciones).

Una vez realizado el correspondiente tirón de orejas, volvamos al relato de los hechos. La gran sorpresa de la segunda jornada me la llevé con Siloé. Al llegar, encontré a un cantante rodeado por el público, guitarra en mano y armónica. «Qué valentía ofrecer un formato así en un festival. Y qué bonito», pensé. Cuál fue mi sorpresa cuando, tras la vuelta al escenario, el concierto se tornó en una auténtica sesión de electrónica que levantó del suelo a cada uno de los allí presentes.

Siloé.

La variabilidad de géneros musicales continuó con el rock de Santero y los muchachos y la rumba flamenca de Tu otra bonita, seguidos de Shinova y La habitación roja.

Pero, sin embargo, había un nombre que estaba en boca de todos los asistentes —algunos de ellos incluso haciendo cola desde las cinco de la tarde—, y era el de vetusta morla. No os cuento ninguna novedad si os digo que cumplieron con creces las expectativas. Incluso los dos temas que tocaron de su próximo álbum («Finisterre» y «La Virgen de la Humanidad») sonaron como si llevasen toda la vida en el repertorio. Aunque, sin lugar a dudas, lo mejor de la noche fueron los fuegos artificiales que pusieron punto y final al concierto y a la gira. Una gira que, por cierto, ha sido alargada con el único fin de dar empleo a todo su equipo, esas personas invisibles del sector musical que tan mal lo han pasado durante la pandemia.

Y con este precioso recuerdo nos despedimos del festival hasta el año próximo, que se celebrará durante los días 16 y 17 de septiembre. Los primeros abonos estarán disponibles a partir del 2 de diciembre en la página web del festival.

Todas las imágenes mostradas durante la crónica son las oficiales del propio festival. Crónica realizada por Néstor Hernández Alonso para Indiescretos.

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