El escenario de La Iguana Club el pasado jueves 12 de mayo se semejaba a un desierto. Un desierto únicamente habitado por unas cuantas palmeras en forma de taburetes y micrófonos. Esto parecía anunciar que el concierto de esa noche iba a estar enmarcado dentro de la más absoluta intimidad. Pronto, la figura de Josele Santiago enfocó sus bocas (la suya y la de su guitarra) a los micrófonos para interpretar él solo «Euforia». Esta canción me teletransportó inmediatamente al concierto de Nicolás Pastoriza, debido a que es una pieza que podría firmar el gallego perfectamente.

Una segunda banqueta esperaba al que, por esa noche, iba a ser su dueño. David Krahe se acercó hasta la vera de Josele para acompañarle el resto de la actuación con su guitarra. Las palabras de «Pensando no se llega a ná» consiguieron justo lo contrario a lo que fueron concebidas, debido al hecho de que cuando alguien te anima a no pensar, desde luego te invita a la reflexión.

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David Krahe - La Iguana Club (Vigo, 12/05/2016) @ Foto: Andrea Mariño para Indiescretos
David Krahe – La Iguana Club (Vigo, 12/05/2016) @ Foto: Andrea Mariño para Indiescretos

Los sinuosos movimientos que la silueta de David Krahe dibujaba al puntear sus cuerdas dejaron patente la incapacidad del músico de reprimir su espíritu rockero. «El lobo» fue despedido con gritos de «¡Qué buena Josele!» de una voz anónima, algo a lo que se quiso sumar el miembro de Los Coronas diciéndole a su compañero «como sigas así te voy a aplaudir hasta yo».

Un blues de lo más sureño sacó a relucir la voz de Balú de Josele en «Canción de próstata» para continuar con «Fractales», agradeciendo antes, y de manera precipitada, el respeto y silencio durante sus canciones. Fue un acto impulsivo ya que, como se pudo comprobar más adelante, los susurros se hicieron algo más notables.

Josele Santiago - La Iguana Club (Vigo, 12/05/2016) @ Foto: Andrea Mariño para Indiescretos
Josele Santiago – La Iguana Club (Vigo, 12/05/2016) @ Foto: Andrea Mariño para Indiescretos

Si alguien se siente cómodo caminando sobre el alambre que se alza ante el desafine, ese es Josele. Esto se pudo comprobar en canciones como «Farol», así como con «Vuelo de Volar» dejó claro que, como Luis Piedrahita, es el Rey de las cosas pequeñas. Si escribir una canción de, por ejemplo una ruptura, nunca es fácil, mucho menos lo es si compones canciones a cosas cotidianas e insignificantes para la mayoría como pueden ser el gusto por volar en avión («Vuelo de volar») o la irrefutable realidad de que algún día se venderá la última bonia («Cachorrilla»).

Después de rematar «Sin dolor», con una seductora chulería, llegaba el turno de «Mar de fondo» con un gran solo de guitarra del sobrino del gran Javier Krahe. Y aunque es cierto que la destreza de los músicos a la guitarra era una realidad y que su interpretación estaba siendo absolutamente impecable, se corrió el riesgo de convertir el show en algo plano al no haber un tema que hiciese intervenir al público, que sin duda estaba deseoso de soltarse su recogida melena.

David Krahe - La Iguana Club (Vigo, 12/05/2016) @ Foto: Andrea Mariño para Indiescretos
David Krahe – La Iguana Club (Vigo, 12/05/2016) @ Foto: Andrea Mariño para Indiescretos

Llegados a este punto del concierto, los tres instrumentos (sus respectivas guitarras y una improvisada percusión creada por la banqueta mal ajustada de Krahe), se fusionaban a la perfección y eran unos cómplices de lujo de la asombrosa afinidad que se había creado poco a poco entre Josele Santiago y el público. Y es que el compositor tiene esa clase de humor crudo y serio al que pocas personas pueden resistirse y que saca a pasear entre canción y canción.

«Baila el viento» fue la píldora adecuada para comenzar un tratamiento de recuperación de la euforia. Poco a poco todos los pies de la sala golpeaban al unísono al son que marcaban los guitarristas. Para demostrar que eso no había sido un espejismo llegó el turno de «Desde el jergón», algo que las gargantas concentradas en La Iguana se encargaron de celebrar.

«Hay canciones de mar y canciones de río… y al final se juntan» Josele Santiago.

Así introducía la desenfada «El baile de los peces». Poco después tuvo que reafinar su guitarra para interpretar «Ciempiés» que, según él, es algo rarita. Jugaron con el acople creado por sus micrófonos sin llegar a él, consiguiendo las sonrisas de muchos de los asistentes y enlazando casi imperceptiblemente con «Mi prima y sus pinceles», la responsable de los guiños cómplices entre ambos compañeros.

Los aplausos posteriores a «Hagan juego» avisaban que el punto y final de la actuación estaba más cercano de lo que la mayoría desearía. Pero todavía quedaban dos balas en la recámara: la primera, una extrovertida versión de «Ser verde» de Los Teleñecos. Y la segunda, y como no podía ser de otra manera, «Ole papa». Esta última fue tan coreada como un gol del Celta en Balaídos al Deportivo de la Coruña.

David Krahe y Josele Santiago - La Iguana Club (Vigo, 12/05/2016) @ Foto: Andrea Mariño para Indiescretos
David Krahe y Josele Santiago – La Iguana Club (Vigo, 12/05/2016) @ Foto: Andrea Mariño para Indiescretos

Y así, concluyó el concierto que SON Estrella Galicia había organizado en La Iguana Club. Más adelante los músicos lanzaron un saludo a Indiescretos.

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