Ya hace un par de discos que el proyecto de Ana Fernández-Villaverde está en lo más alto de su carrera. «Premeditación, Nocturnidad y Alevosía» fue su gran trabajo tras el notable «Ceremonia» y ahora el reto era mantener el nivel. ¿Lo ha hecho?. Casi. Quizás parte del motivo por el que no lo haya conseguido del todo viene del hecho de que hay bastante de anteriores trabajos en este, quiero decir, que ese fantástico giro no entendido por todos como fue «7 Días Juntos» no tiene continuidad en el resto. Aún así es sorprendente como el proyecto se mantiene en unos niveles de calidad realmente altos. Si estuviéramos en una década como la de los 90, la voz de la música española sería la de Ana Fernández, como en aquella época lo era la de Ana Torroja.

A pesar de que Ana presenta el disco como una colección de canciones bonitas y felices (que lo son), este «Fuego» tiene también una parte oscura principalmente debida a que los ambientes que provocan las bases de los sintes, continuando con el sonido vaporoso del anterior trabajo o letras algo más pesimistas como en «Peor que las demás» o la misma «7 días juntos», que a pesar de ser una mezcla de cumbia y sonido dub cuenta la historia de un desamor. Por cierto, la colaboración de Joan Miquel Oliver es una adaptación al español (con una letra aparentemente sin mucho sentido) de un tema suyo. Es simpático ver como en el vídeo ha sido sustituido por un modelo más resultón. Naif, disco-alternativa, de sonidos africanos, psicodélica, …. todo un abanico de sonidos diferentes que no tiene desperdicio.

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Dos colaboraciones más hay en el disco. Por un lado la ya conocida de Jota (Los Planetas) y Muchachito en «Recompensarte», una indie-rumba para una especie de segunda oportunidad finalmente conseguida por Jota y que pedía en «No sé como te atreves». En ella podemos comprobar que se puede cantar sin arte una rumba, que no siempre los jaleos quedan bien si no están en su sitio (lo digo por Muchachito) y hasta que punto la voz de Ana puede acercarse al de una niña. Por otro lado la de Estrella de David en «La pieza que me falta», cuya poca fuerza en esta canción eclesiástica la consigue arreglar la letra, el violín y ese largo infierno.

Pocos como La Bien Querida son capaces de incluir en una canción sonidos orquestales y sintes que siguen recordando muy mucho a New Order. Cuando se mezclan estos sonidos con el positivismo de sus letras el flechazo es instantáneo y eso es lo que ocurre con «Dinamita», «Permanentemente» y «Los jardines de marzo» que se revelan muy claramente como la leña que mejor arde en este «Fuego». La primera, más profunda y evocadora con un violín y un bajo (Laura Antolín de Doble Pletina) que suman y mucho. La segunda es quizás la más Bien Querida de todas, coqueta y absolutamente pegadiza y la tercera es una de esas canciones que hablan de amores por la calle del olvido, bonita, sencilla y con un teclado de Sebastián Litmanovich fantástico.

El proyecto sigue avanzando, sólo que ya no al mismo ritmo, algo que por otra parte era de esperar después de la calidad de los últimos trabajos. Hay evolución pero hay también de todo lo anterior que hemos oído a La Bien Querida. Es un trabajo más coral como aquel «Fiesta».

Valoración: 4/5

Las mejores: Permanentemente, Los Jardines de Marzo, 7 Días Juntos, Dinamita.

La Bien Querida – Fuego

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