Leiva se repite más que las elecciones. Sin embargo, en este caso siempre ganan los buenos: las canciones. Autor de algunos de los mejores discos del siglo, como ya mostramos la semana pasada, se encuentra sumergido en una ola de popularidad. El que es, sin duda, uno de los músicos hispanos más influyentes está logrando con este último disco su momento de máxima popularidad en solitario.

En plena promoción americana, hizo parada en Ciudad de México, la quinta ciudad del mundo donde más se le escucha y su ciudad extranjera con mayor audiencia. Estas cifras le alagan en las plataformas digitales, siendo uno de los artistas españoles más escuchados en el país americano. Sin embargo, Leiva tuvo que conformarse con un gran escenario como el de Plaza Condesa (con aforo de 1900 personas), lejos de las casi 3200 personas del gigante Metropólitan, teatro en el que han arrasado meses atrás Nacho Vegas o Carlos Sadness. Aun así, el madrileño se enfrentó a su concierto más grande en México y la primera vez que consiguió llenar la pista de Condesa.

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Con un gran respaldo de su país, Leiva logró hacer una reunión de españoles por México como si fuera la final de la selección en un mundial o la ausencia del mapa político de la extrema derecha en España en unas semanas. Leiva recordó al inicio de su concierto lo especial que era este show. La última vez que tocó en ese mismo escenario acababa de suceder uno de los terremotos más terribles del país americano. Por ello, esta era una ocasión especial para desquitarse de esa tensión y espinita que tenía clavada desde hace temporadas. Además, se vio obligado a agradecer al público mexicano por la inversión tan importante que supone la compra de una entrada en el momento actual y con los precios tan altos que costaban (casi 800 pesos/40€ los boletos más baratos, -sueldo de dos días de un trabajador de clase media-).

Leiva fue disparando desde el principio canciones al pecho con “Guerra mundial”, “La lluvia en los zapatos”, “Animales” o “Breaking Bad”. Entre medias iba colando algunas de sus últimas composiciones. Al mismo tiempo corroboraba el gran funcionamiento en directo de su último disco, Nuclear, gracias a temas como “Lobos”, “Superpoderes” o “A ti te ocurre algo”.

Pasaban los temas con excesiva regularidad y sin apenas diferencia, pero llegaron momentos que destrozaron esta linealidad. La impecable “Electricidad”, una de las mejores canciones del rock en español, y «Vis a vis», la única acústica de la noche, hicieron dos de los momentos más épicos y sensibles de la velada. No faltaron los dos pellizcos más esperados por el público mexicano: “Godzilla”, cantada con Ximena Sariñana, y “Costa de Oaxaca”.

El show llegaba a su final: “La llamada», su gran hit, si tenemos en cuenta que es su tema más reproducido en Spotify y el segundo en Youtube, alzaba la despedida. Una innecesaria  y adolescente “Estrella Polar” y el millonario “Terriblemente cruel” abrían el sprint para acabar con “La mirada perdida” y “Lady Madrid”.

Leiva demostró una vez más que gran parte del público tiene apartada su etapa perezosa. A pesar de la magnitud de temas como “Animales”, “Como lo tienes tú” o “Estrella polar”, no lograron igualar el karaoke que sí se formaba con temas de sus últimos trabajos. Leiva ha sabido reinventarse en el alma de su público o quizás ha logrado conquistar a un público desconocedor de la década que le dio la gloria.

Fuere como fuere, el que es uno de los artistas españoles más importantes, demuestra una capacidad cameleónica de conquistar a cada vez más audiencia, a pesar de no sufrir variaciones en su música como ya le ocurriese y minimizase a Fito (Fitipaldis). Aunque sufra una casi involución, Leiva ha dado con la fórmula de la composición exitosa y convierte cada estribillo en millones de plays, hecho apoyado por una de las bandas de mayor calidad y sonido de nuestro país.

¡Excesiva repetición de la fórmula, pero exquisita e impecable Leiband!

Fotografía: Zeus Photography

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