Mucho, aplaudido por crítica y compañeros de gremio a igual y gran intensidad, se posiciona como una de las bandas más respetadas y alabadas del panorama actual. Con Pidiendo en las puertas del infierno, tercer álbum de los manchegos, han logrado un estilo que pasa tan indiferente como único. Un trabajo bañado en sintetizadores que consigue desapercibir la ausencia de las cuerdas y que premia a un disco comparable a nada.
Tras varias confirmaciones en festivales, la banda formada por Martí Perarnaú, Víctor Cabezuelo, Miguel de Lucas y Carlos Pinto se encuentra en la presentación de este incorrecto y singular disco. Barcelona los acogerá este sábado y el 11 de marzo los veremos en el Ochoymedio madrileño. Debido a la gran expectación que está creando su nuevo elepé, hablamos con Miguel de Lucas, bajista de Mucho.

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Este disco queríais que fuera un golpetazo cósmico en toda la cara. Finalmente lo habéis conseguido ¿no?
Creo que sí. Veníamos de un terreno muy setentero, guitarrero y macarrilla. En este disco hay letras mucho más entendibles y agresivas. Musicalmente también es muy radical, aunque si se conserva la esencia. Siempre hemos dicho que hemos utilizado sintes y que no hay guitarras, pero no es del todo cierto, hay un par de guitarras. Poco a poco hemos ido encontrando un sitio nuevo que, a día de hoy, nos ha reportado mucha satisfacción. O sea, que si hemos conseguido pegar ese golpetazo cósmico del que me hablas.

Pidiendo en las puertas del infierno ha dado un cambio radical respecto a los anteriores. ¿Cómo fue ese cambio? ¿Estamos ante los nuevo Dóver?
¿Tú escuchando el disco escuchas otro grupo? Buscábamos un sonido distinto pero el tipo de canciones es el mismo. Nosotros componemos y en mitad de la canción empezamos a viajar musicalmente a otro lado y lo complicamos todo. Esta es la forma que tenemos de entender la música. Ese cambio no existe con respecto a otros discos, pero si en el sonido. Me hablas de Dover, pero ellos hacían grounge y se metieron a hacer disco, que eso sí que es brusco. No es un cambio ultra radical, es una evolución hacia otra dirección.

¿Ha sido Víctor el principal responsable de este giro?
El primer responsable es Martí. Cuando Víctor entró al grupo lo hacía como teclista clásico con piano y órgano. Él trabajó con un tipo de sintetizador que nos pareció bastante inútil, pero luego vimos que era capaz de manejarlo muy bien y encontrar sonidos perfectos. Esa manera de conjuntarse entre ambos sí que ha sido culpable de que hagamos un disco de sintetizadores. Pero en el fondo lo somos todos, ya que hemos entendido la idea y hemos tirado por ahí.

«No es un cambio ultra radical, es una evolución hacia otra dirección»

En vuestro anterior disco eráis mucho más feliz sin televisión, en este ¿sin qué sois más felices?
Posiblemente seguimos siendo mucho más felices sin televisión. Esa canción la compuso Martí tras una manifestación en Madrid muy severa de unos mineros asturianos que los habían dejado tirados. Martí estaba en la calle, lo vio y se empapó mucho de aquello. Llegó a casa para ver que decían en la tele de ese momento tan emocionante, y fue incapaz de encontrar una noticia relacionada con aquello. De ahí sale la rebeldía de más feliz sin televisión: no me contáis lo que me interesa, sino lo que os interesa a vosotros que piense yo.

Todos los grupos tienen fecha de caducidad según vosotros. ¿La veis más cerca después de este disco?
La verdad es que no. Personalmente me ha abierto un campo musical que estaba inexplorado. Yo siempre había sido bajista y ahora me apetece seguir experimentando. Comencé muy torpe, pero ya empiezo a controlarlo y a inventarme cosas nuevas. Lo estoy disfrutando mucho y me da la sensación de que la caducidad está incluso más lejos que cuando hicimos este disco, porque es un punto nuevo de motivación. Aun así, sigo manteniendo que todos los grupos tienen una fecha de caducidad, excepto los Rolling Stones, que ya los considero una franquicia y no un grupo.

En la portada predominan el rojo y el azul los colores de los dos partidos políticos que han gobernado estos años. Teniendo en cuenta la temática de las canciones ¿fue una elección premeditada?
No. Nosotros le dimos las canciones a Emilio, que ya había trabajado con nosotros, y le dijimos: “escúchalo y lo que te sugiera”. Le han surgido esos colores pero no, no está relacionado ni con el PSOE ni con el PP.

mucho

¿Por qué “Fue” tu favorita?
Porque me emociona mucho la letra. También la melodía, y eso que es una canción que se va moviendo y que no tiene excesivos arreglos. Igual que yo, creo que es una de las favoritas de todos.

¿Si pudierais cambiaríais la “Reunión de pastores, ovejas muertas” por la de Egon Soda?
¡Qué va! Ha sido una cosa muy divertida y especial para nosotros. Quedamos con Mi Capitán y nos montamos un show con ellos. Fumando en Mirada de Ebro y con nuestras barbas pasó una abuelita, se nos quedó mirando y dijo: “Reunión de pastores, ovejas muertas”. Nos pareció muy gracioso y se nos ocurrió hacer un tema con la misma letra y que tanto Egon Soda como Mucho hicieran su versión. De hecho, fuimos a registrar la canción a la SGAE y hubo un problema porque la habían registrado ellos antes y nos decían que era imposible. Tuvimos que explicarles que era un experimento. Por esto no se puede cambiar ninguna de las dos versiones, porque es una canción amistosa y de buen rollo entre los dos grupos.

Ya habéis empezado a girar con este disco ¿Está siendo recibido tal y como esperabais?
Estamos muy contentos, las cifras no son para decir que lo estamos petando ni llenando estadios, pero el grupo está mucho mejor. La gente está haciendo una cosa inédita: arranca una canción y se pone a cantar con nosotros. ¿Tú sabes lo difícil que es que alguien se aprenda una letra de Martí con lo surrealista que es? Que eso ocurra en nuestro grupo es flipante.

«Considero a los Rolling Stones como una franquicia y no como un grupo»

Hables con los músicos que hables, siempre tendrán palabras positivas hacia vosotros, ¿cómo se consigue? ¿Realmente creéis que sois unos de los mejores músicos nacionales?
No, no jodas, ojalá. Lo que pasa es que hemos encontrado la manera de sonar muy bien juntos, hacemos muchos ensayos y queremos que el directo sea bueno. Es verdad que recibimos muchas alabanzas de colegas de profesión, pero en realidad nos gustaría gustar a la gente en general, no solo a los músicos. Pero no, no somos los mejores músicos, somos músicos resultones.

Si no lo sois vosotros, ¿quién lo son?
Hay una cantidad de musicazos. Como cantantes a mí me emociona muchísimo Santi Balmes. Me flipa Standstill o cualquier músico de Egon Soda. Los Sidonie me apasionan, no es que sean los mejores músicos, pero consiguen sonar como nadie.

Girar con Zahara os habrá abierto a una mayor audiencia. ¿Qué más habéis conseguido y aprendido tras la gira Santa?
Nos lo hemos pasado que te cagas y hemos disfrutado muchísimo de sus conciertos. Ella es encantadora y la queremos un montonazo. Nos ha valido para crecer como músicos. Ser músico es como ser deportista, si eres saltador de altura tienes que estar saltando todo el puto día, si no la próxima vez saltarás menos. Estar en una gira como la de Zahara con aforos completos y buenas condiciones, te hace estar musicalmente activo y al final mejoras. Además aprendes repertorio de otra gente y encuentras cosas nuevas en la música. No ha parado de decir que somos los Mucho, y todo el mundo nos conoce como músicos de Zahara pero también como grupo. Algo habrá salido de ahí también, pero esa no ha sido una renta que hayamos querido buscar. Queríamos buenas giras, amigos y seguir trabajando en la música, que al fin y al cabo es por lo que se hizo.

Mucho

¿Recibís mayor apoyo por músicos y crítica que por público?
Creo que sí, al menos hasta ahora así ha sido y lo vemos un poco injusto. A lo mejor es porque nos complicamos demasiado, y quizás solo nos entienden los que tienden a complicarse. Creo que eso está cambiando con este disco y se ha experimentado un camino nuevo.

Este año por fin parece que os veremos en un gran número de festivales ¿no?
Cuantos más mejor, pero no solo de festivales vive el oyente. Reivindico los conciertos de sala, porque el grupo es donde desarrolla bien el concierto. En un festival estás en frenesí, el tiempo es muy limitado y sale todo corriendo. En una sala haces prueba, desarrollas tu set de canciones, adornas el escenario, la gente que entra lo hace exclusivamente para ti y la distancia y el sudor cercano es muy especial. Molan muchísimo los festivales, pero con tantos la gente está prefiriendo no ir a salas y ahorrarse esa pasta para un festival. ¡Cuidado con las salas, que están ahí!

«Quizás solo nos entienden los que tienden a complicarse»

¿Con este último disco quizás se retrasa un poco la hora de actuación no?
Espero que no. Últimamente me cuesta mucho trasnochar. A mí me gusta mucho tocar al principio: llegas, haces el show y luego te vas a ver a los demás y a disfrutar del resto de festival. Entre las nueve y las doce sería perfecto.

Idealipsticks, Amatria y pocas bandas más, ningún festival en Toledo el año pasado, solo seis en toda La Mancha ¿Qué falla en la cultura de la Mancha? ¿Es una comunidad musicalmente retrasada y cerrada a nuevas creaciones?
Está el Gigante en Guadalajara, que es un festi bastante gordo. En Toledo nunca ha habido nada, y siempre he pensado que podría ser un buen sitio para montar un festival. En Castilla La Mancha lo que hacen es esperar a las fiestas gordas. Si el Gigante sigue adelante, hay un festival bueno en Castilla La Mancha. Respecto a la afición, sí creo que la hay. En Toledo sobre todo, que tiene una estación en la carretera de las giras de los grupos españoles, que hace que también pasen por allí. Lo que pasa es que la peña va a menos bolos. A ver si hay suerte y la gente se interesa un poco, que la escena actual goza de mucha salud y hay grupazos de puta madre y mucho nivel.

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