Naranja presentó su primer trabajo el pasado lunes. Un trabajo en forma de EP bajo el nombre Toronto. Un álbum a modo de transatlántico que nos lleve en brazos a la idílica ciudad canadiense a base de potentes punteos de guitarra, ritmos para mover las caderas, melodías pegadizas y un bajo bastante presente en esta armonizada esfera musical.

¿Qué es lo primero que se nos pasa por la cabeza al ver el número 82? Aquella macabra fruta parlante que hacia las delicias de los niños de su generación. Aquel mundial parió a naranjito y no sé qué ni quién parió a Naranja, pero molan igual o más que el icono ochentero nacional. No es el color (o la fruta) lo que tiene en común la banda y la época. Esa presencia redonda, ya mencionada, y potente del bajo y el protagonismo de la batería tiñe de ochentismos las ondas sonoras de los madrileños.

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Las letras, la voz, los riffs de guitarra les dan un matiz noventero muy estilo Standstill de los inicios o Love of lesbian, también de la época. No es de extrañar que ambas bandas nacieran el mismo año que los integrantes de Naranja.

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Toronto lo forman cuatro calles llamadas “Gran azul”, “Miedos”, “Se acabó” y la calle mayor “Toronto”.

«Gran azul» es la costa de Toronto. Es el rebelde que coge toalla, una cerveza y se va del trabajo, de las clases… y aparece en la playa con un par de amigos, unos acordes de guitarra y, simplemente “Vámonos, no esperaré a que llegue la hora…”. Como buen rebelde, se salta el orden establecido y se escribe el primero en esta crónica a pesar de ser el tercero en Toronto.

«Miedos» es el bar sin bombillas donde te pides un gin-tonic y empiezas a echar la vista atrás y ver lo que tanta gente ha perdido por el bicho verde que da nombre al segundo tema de Toronto. Un teclado inaugura «Miedos» que viaja a través de cuerdas vocales, púas, dedos y baquetas para morir en el mismo teclado, haciendo del tema un círculo perfectamente cerrado.

«Se acabó» es el congreso de Toronto, ahí saquen sus propias conclusiones. Lo que está claro es que esta canción va “por los que han caído y los que se han ido para no caer…”. La letra con sangre no entra, entra con estos ritmos y esta batería para no salir de los oídos nunca.

Y, por fin, llegamos a la calle mayor, «Toronto». Una misteriosa travesía llena de neón y colores pero muy difícil de encontrar. Una calle errante que no pasa dos días en la misma orilla.

Naranja presentará su trabajo este mismo viernes en la sala Taboo de Madrid. Allí encontraréis además su álbum en formato físico. Estén atentos a esta banda que va a dar mucho de que hablar en la noche madrileña. Para escuchar los temas de la banda solo hace falta pinchar aquí.

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