El autor catalán presenta su primer álbum cargado de positivismo y una gira de más de 30 conciertos por toda España, tras su éxito con «Hijos de la Tierra»

Pasada una hora del mediodía se comienzan a acumular en la puerta de la Sala El Sol, en el concurrido centro de Madrid, más de una treintena de personas. Comunicadoras y periodistas asisten a la presentación ante los medios del álbum debut de Nil Moliner “Bailando en la batalla”. Título que alude en forma de metáfora al positivismo con el que el autor catalán se enfrenta a la vida. El propio Nil explica durante un breve coloquio con el periodista radiofónico Javier Navarro que para él la vida es como una batalla, una lucha a la que se enfrenta bailando.

El lanzamiento de su primer EP “Hijos de la Tierra” en el año 2017, conformado por cuatro canciones elaboradas por su puño y letra, recibió más de 20 millones de reproducciones en las diferentes plataformas digitales. A lo largo del 2019, ha dejado caer a cuenta gotas un rastro de su proyecto musical. Marcado por el lanzamiento de seis sencillos, y una gira compuesta de 40 fechas,  que culminará el próximo 21 de febrero con el despegue de su primer disco. Después dos años de espera, y acompañado de su banda, recién aterrizada desde Cataluña, irrumpen en el escenario cargados de vitalidad y mucho baile para ofrecer un breve relato de lo que será su producción.

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Una mezcla de estilos

Una personificación idónea de un LP híbrido entre la rumba, el pop más canalla y la música de autor más íntima. Un mundo variopinto que refleja los sentimientos y emociones que ha enfrentado durante la composición de cada tema. Dos años después del lanzamiento de “Hijos de la Tierra”, el letrista del hit eurovisivo interpretado por Miki Núñez “La venda”, guarda cuatro canciones inéditas, que se suman a las que ya ha ido revelando estos últimos meses. A sabiendas, de que la mayoría del disco no será sorpresa, admite que la publicación pausada de cada canción ha sido un homenaje a todas y cada una de ellas, una manera de darles la posibilidad de ser saboreadas por el público y de no consumirse a toda prisa en el formato tradicional.

Escoltado por muchos focos mediáticos y el empujón de un sello de la talla de Warner Music, la aventura de Nil Moliner comienza bailando. Un trabajo cargado de influencias musicales y de filosofía buenrollista que irrumpe en el comienzo de año con 30 fechas anunciadas en diferentes espacios. Desde festivales hasta conciertos propios en salas de todo el país, ponen el broche a un trabajo de composición de dos años y una carrera musical que comenzó desde los 15 en pequeños locales de su ciudad natal.

Fotografía: Andrea Domínguez

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