Leiva acudía al Palacio de los Deportes con su tercer álbum en solitario y con el honor de ser el único de sus compañeros de batallas en vaciar las ticketeras la última semana del 2016. Iván Ferreiro, Coque Malla, M-Clan y Quique González le dejaron calentito el escenario, pero Leiva logró hacer fuego incluso en los polos.

Monstruos, segundo álbum español más escuchado en Spotify en 2016, se desnudó casi en su totalidad para las quince mil personas que coreaban sus letras. Morgan, una de las artistas revelación de la temporada pasada, inauguró el Juntémonos con Leiva.

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“El último incendio”, “La lluvia en los zapatos”, “Animales” y “Guerra Mundial” encarrilaron el show más importante de lo que lleva de vida la Leiband, o eso confesó su líder. Pólvora, su anterior álbum, presentó tres de sus más destacadas composiciones con “Mi mejor versión”, “Palomas” y “Los cantantes”.

Entre las dos horas de show, Leiva dejó espacio para su etapa en Pereza con “Windsor”, “Súperhermanas” o “Como lo tienes tú”, entre otras, con su particular homenaje beatlemaniano. Además, no se olvidó de su ex, Rubén Pozo, al que saludó y dedicó alguna de sus piezas. Para el presente tuvo otro abrazo con una dedicatoria a Sabina, con quien publicará el nuevo disco de Joaquín en las próximas semanas.

En “Vértigo” y “Vis a vis” vivimos dos de los momentos épicos de la noche. Máxima intimidad, fuego y flases al alza para alumbrar un estadio que permaneció prácticamente a oscuras y con el vello punta. «Electricidad», sin llegar a la intensidad ni emoción del estudio, demostró porqué es una de las más sobresalientes canciones de toda la discografía de Leiva y, sin duda, una de las mejores del año. “Terriblemente cruel” y “Lady Madrid”, muy pedidas y esperadas toda la noche, pusieron las últimas huellas de la Leiband en 2016.

Muchos jóvenes, pero también mayores, inundaron un pabellón que pocas veces tiene el honor de brindar el sold out. Con más de veinticinco cortes, Leiva ofreció uno de los mejores conciertos que recordaremos del año pasado. Intensidad, cuidado setlist y una impecable banda que derrocharon compenetración y talento en todo momento y que demuestran como la Leiband es un animal sobre el escenario, reajustándose al medio y sacando siempre garra.

 

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