Red Hot Chili Peppers no necesitan presentación, se conocen de sobra como un nombre mítico de los 90 y la banda sonora de experimentaciones juveniles con la borrachera de más de uno de nosotros. Este año volvieron con la gira de presentación de su último álbum The Getaway, convirtiéndose en uno de los eventos musicales más anticipados del país. Basta con decir que las primeras fechas, tanto en Madrid como en Barcelona, se agotaron en menos tiempo que tarda un buen polvo. Fieles a su nombre, los RHCP prendieron fuego al Palau Sant Jordi, Barcelona, dando una actuación tan caliente y picante como cabria esperar de su última fecha en España, domingo 2 de octubre.

La Femme abrieron el escenario del Sant Jordi con su mezcla efervescente de pop, EDM, garaje y un cierto je ne sais quoi puramente francés. El Palau se llenó por segunda vez en dos días con un público ansioso, emocionado y homogéneamente uniformado del asterisco rojo sobre fondo negro.

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RHCP abrieron con “Around the World”, directamente seguido de un “Otherside” incandescente y un coro estruendoso de sus fans. Así marcaron el tono del concierto, ganando al público nostálgico con la mitad del setlist dedicado a sus hits clásicos, pero dejando el resto para The Getaway, incluyendo el single “Dark Necessities” y “Dreams of a Samurai”. Cerraron con un “By the Way” explosivo, provocando la propagación del pogo por media pista. Mostraron un conocimiento íntimo de su público en marcar tanto el comienzo como el fin de la actuación con un hit leyendario y conseguir que el estadio hierva en cada momento. El bis vio al bajista, Flea, presumir de poderes acrobáticos, volviendo al escenario en pino. Tocaron “Dreams of a Samurai”, y finalmente, un “Give it Away” extático.

La puesta en escena fue impecable, tanto la energía del cuarteto como el juego de luces inductor de alucinaciones, en suspensión sobre la pista. Sin duda potenciaron las experimentaciones, ya no tan juveniles, con la borrachera de más de uno de los presentes. Se reserva una crítica: a la calidad del sonido. Aunque la gran mayoría de la masa se mostró inmune (o ignorante, intoxicada de la emoción), el equilibrio del sonido no estaba a la altura que se espera de un concierto de 70€.

Cuatro conciertos agotados, y un público cumulativo de más de 65,000 personas marcaron esta visita de los RHCP. Seguiremos soñando con la californicación hasta su próxima vuelta, seguramente con alguna que otra experimentación con la borrachera.

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