El pasado 25 de Septiembre tuvimos una cita en la Sala WahWah de Valencia; Rufus T. Firefly nos visitó y nos dejó con ganas de más. Presentaron Nueve con la energía que ya les caracteriza y contaron con la banda valenciana Wine Party como teloneros.
Fue la primera ocasión que tuvimos de ver a Wine Party que aparecía por el escenario de la sala con casi una hora de retraso, no sabemos si por falta de público o cual fue el motivo, pero las largas esperas no son bien recibidas y lo curioso de todo es que se habían estado paseando por ahí desde la hora supuesta de inicio.

Aún así estábamos expectantes por ver a los valencianos, con Noé Lier al mando y su rock con estilos poperos, empezaron y lo cierto es que sonaban bastante bien, incluso mejor de lo esperado, la verdad es que fueron una grata sorpresa.
Ahora bien, les faltaba fuerza a algún que otro componente del grupo; incluso en el que dijeron era uno de los temas más movidos, «Be ourselves», una de las guitarras ni sentía ni padecía, era como si no le viéramos, como si no le escucháramos, como si no estuviera. Una pena porque la buena sensación se quedó a medias.
Estaba claro que el plato fuerte de la noche eran Rufus T. Firefly y estábamos convencidos de que no nos defraudarían, y así sin más, sin darnos cuenta ya sobre el escenario con toda la energía que ponen, puro espectáculo.

A pesar de haberles visto no hace mucho tiempo, no había tenido la oportunidad de analizar hasta el más mínimos detalle, y en aquel momento, tan de cerca pude observarles, disfrutarlos y bailarlos.
Vinieron a presentarnos «Nueve», sinceramente un trabajo excelente y «Nueve»mil novecientas noventa y «Nueve» veces los recomiendo, porque menudo discazo y menudo directo tienen los de Aranjuez.

¿Alguien ha visto como hacen bailar las guitarras? ¿Alguien les ha visto rendirse al teclado? , pues los allí presentes alucinamos, como en un escenario tan pequeño podían hacer tanta cosa y con tanto ímpetu.

«Nueve», «Un mundo sin abejas» o «Midori» fueron temas que nos invitaron a vivir con ellos, la sala llena y predispuesta a disfrutar de su concierto, fue un verdadero placer y puro espectáculo lo que vivimos, y por eso tenemos ganas de que vuelvan, a poder ser pronto, porque ellos avivaron la noche del viernes, la WahWah y las ganas de bailar como si no existiera mañana.









