El #HoyMePone de hoy no puede ir a otro que no sea Standstill. Y es que ayer los barceloneses jugaron en casa, en uno de los estadios más grandes de la música en la Condal: Apolo, el partido de ida -la vuelta tendrá lugar mañana sábado en el mismo recinto- de la eliminatoria con la que dirán «adiós» a una trayectoria musical de más de 500 conciertos en 19 años de vida como banda.
Y es que, como bien sabéis, en el pasado mes de mayo anunciaban un parón indefinido en su carrera musical. Parón que mantiene dividido a fans y periodistas, entre los que lo entienden como un «es un hasta luego» y los que lo hacen como un «hasta aquí hemos llegado». Sea cual sea la temporalidad de esta inactividad, no cabe duda que hablamos de una banda mítica en la escena independiente de nuestro país, y que la misma permanecerá en la memoria de todos aquellos que, en alguna ocasión, hemos cantado o bailado sus canciones.
El cómo transcurrió el concierto de ayer es harina de otro costal, del cual ya se encargará de hablaros mi compañera Cris Molina en este fin de semana, pero os daré un pequeño adelanto: ¡MEMORABLE!
La llama de Standstill se apaga, pero en el tiempo perdurarán sus canciones como himnos, y sus videoclips como imagen de lo que durante casi 20 años fue una de las bandas más emblemáticas de la escena independiente española.
Y es que amigos, «romper un silencio así no tiene perdón».








